“En la calle 83, número 28 raya 50, quinta ‘San Francisco’ ” Episodio 9: Aurelia. ENMANUEL

Aurelia
Mi casa era como un gran Teatro en el cual entraban y salían personajes.
No recuerdo por qué ni de dónde venía Aurelia. Lo cierto es que siempre, a su llegada, esperaba a que abriera su enigmática y gran maleta de cuero marrón claro, cuya superficie estaba decorada de altorelieves multicolores con la forma de un mapamundi, y dentro de ella… un universo de pequeños regalos para todos en la casa.
Redonda de carnes, bordeando los setenta años, grandes y gruesos lentes con montura de Carey, pelo corto, algo rizado, recogido en un moño a tenor de la usanza de las abuelitas y de hablar educado con un toque caraqueño, pese a haber nacido en un caserío del extinto Distrito Buchivacoa del estado Falcón.
AURELIA nos visitaba una vez al año, a veces coincidiendo con las vacaciones de agosto, otras con las de Diciembre, y las menos, en pleno hervor de Semana Santa.
Solía sentarse con Abuelita Pepe y Chucha en el porche de la casa de la calle 83 Número 28 raya 50, rememorando historias que se perdían y enrevesaban en el traspatio de la memoria.
De muy buen humor, nunca la ví sin alguna sonrisa en sus labios, relatando historias de sus viajes a Michigan (Estados Unidos) y su particular encuentro con la blanquísima y fría nieve. Otras veces, de sus viajes como trotamundo (de avión en avión), cuidando a los hijos del Dr. Falcón, insigne diplomático del gobierno de Venezuela en los años 60.
Hoy, a más de 50 años de su inesperada muerte durante uno de sus tantos viajes a nuestra casa de La Limpia en Maracaibo, me dió por recordarla.
Enmanuel