Letras

«LIGIA». Olimpio Galicia

«Una de esas noches de jueves y de mucha tiniebla…»

LIGIA


Ella era puntual a las seis de la tarde de cada jueves en la cola que necesariamente había que hacer en los alrededores de aquel supermercado, para pasar la noche arrecostada a una dura acera de concreto, hasta bien entrada la mañana del siguiente día para poder adquirir uno o dos paquetes de harina de maíz.

Fumaba y parecía una constante chimenea, en la cola lo hacía más seguido, según ella, para controlar el sueño, estar bien despierta y así evitar que algún vivian pretendiera colearse.

Este vicio lo ha mantenido durante muchos años lo que le ha afectado sus cuerdas vocales, por lo que su voz es muy ronca y opaca, lo que implica que para poder comunicarse verbalmente deba hacer un esfuerzo mayor al que comúnmente se hace y emite un habla que se asemeja a las voces tenebrosas de las películas de misterio.

Una de esas noches de jueves y de mucha tiniebla, a eso de las dos de la madrugada, se le agotaron los cigarrillos a Ligia. Decidió entonces, ir hasta su hogar, ubicado a unas cuantas cuadras de aquel establecimiento comercial, a buscar una cajetilla que tenia en la reserva.

Caminaba Ligia por la oscuridad de la avenida con su falda azul oscuro acampanada, una blusa blanca y un turbante también blanco, cuando un fulano que viajaba en el mismo sentido que ella manejando una bicicleta, la alcanzó y le dijo, queriéndola intimidar: «señora, a usted no le da miedo andar sola a esta hora por aquí?».
Ligia, muy serena, le contestó de inmediato con su voz tenebrosa: «si, cuando estaba viva». Al ciclista todavía lo andan buscando.

Olimpio Galicia

EL VIEJO MATHÍAS. Victor Heredia