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EL RENACER DEL FÉNIX. Por Marcelo Jesús Moreno Mendoza

EL RENACER DEL FÉNIX

Cuando era niño, mi padre solía contarme historias sobre un gran piloto de acrobacias, según él, era el mejor que había visto nunca. Obviamente era un cuento de niños, han pasado años y nunca pude conseguir registros de que existiera una persona con tales características, recuerdo que cada noche soñaba e imaginaba que volaba junto a él, siempre le prometía en cada sueño, que me volvería el mejor piloto del mundo, como lo era él.
En fin, pasaron los años y estudié una carrera totalmente diferente, aunque siempre estaba viajando en aviones comerciales, debido mi empleo, era la mano derecha del jefe de una multinacional de seguros, por lo tanto teníamos muchas reuniones en diferentes países. En cada viaje, me siento como en casa mientras estoy en el aire, mi padre sí es piloto, uno de los mejores, tanto así, que se ganó el apodo de Fénix, ya que siempre logró resurgir de las turbulencias más difíciles y retomar el control absoluto de la nave.
Parte de mi niñez y adolescencia, la pasé en el aire, cuando las vacaciones de papá y las mías coincidían, salíamos a volar juntos, en una pequeña avioneta que él compró con los ahorros de su vida, la llamó “El sueño del Fénix”.

Señor, se acercan mis vacaciones, y usted sabe que tengo una atrasada, del año pasado, las que no tomé, me preguntaba si me permitiría tomarlas ambas juntas.

Por supuesto Myke, te las tienes merecidas. – me responde mi jefe, el sr. Van Louder.

Una última cosa, sé que mañana debemos estar a primera hora en el aeropuerto para el viaje de regreso, pero un colega me invitó a tomar unos tragos, así que, ¿me daría permiso de volver un poco tarde?

Eso lo dejo a tu responsabilidad, sé que nunca me has fallado. – me dice mi jefe.

Muy bien, que descanse entonces.
Después de despedirme, entré en mi habitación para darme una ducha y salir con mi colega, tenía mucho tiempo que no sabía nada de él. Quedamos de vernos a las 21:30 h en el vestíbulo.

Pues, ha pasado tiempo, ¿no Myke? – esa manera de saludar, tan única de él.

20 Años de amistad, y es la primera vez que llegas a tiempo. Sí, han pasado 7 años, pero tú sigues igual jaja.

Siempre tan sarcástico, mentiría si digo que no extrañaba eso jaja, por cierto, tú pareces no envejecer nada. – la verdad es que tenía razón, todos me dicen que pareciera que mi piel nunca envejecía a pesar de mi edad.

Pongámonos al día, por aquí hay un bar cercano, vamos.

Vamos. – me respondió.
Después de varios tragos y ponernos al día con respecto a nuestras familias, por primera vez vi el reloj, ¡imposible!, ya eran las dos de la mañana, en 3 horas tengo que abordar un avión y no he dormido nada.

Dany, ya es tarde para mí, en 3 horas tengo que tomar un avión para volver a casa, seguiremos en contacto, ¿cierto?

Por supuesto, te acompaño a tu hotel y que duermas un poco, igual mi mujer debe estar pensando que la estoy engañando, así que más me vale volver a casa también. – su esposa era de carácter muy fuerte desde que la conocí.
Pasaron 2 meses, y llegó mi momento de tomar vacaciones. Convencí a mi esposa y mi hijo de ir con mi padre durante las vacaciones, ya era un piloto retirado, y había pasado tiempo desde la última vez que hablamos frente a frente.
Cuando llegamos, jr. lo saludó con una gigantesca sonrisa, a pesar de no haberse visto en un tiempo, siempre se alegraba de la misma manera cuando lo veía, algo me decía que es debido a las historias que le contaba sobre el supuesto piloto que me contaba a mí también, yo solo le dedicaba una gran sonrisa cuando volteaba a verme con mucha ilusión.

Y dime, ¿aún conservas la avioneta?

Por supuesto hijo, está donde siempre, espera cada día por ti, desea volar contigo una vez más. – me comenta con una sonrisa.

Ja, no soy capaz de volar en ella como tú, sabes que no soy tan buen piloto, soy un simple aficionado.

Ella lo sabe, y aún así desea ser manejada por ti, qué tal una demostración para tu hijo, tú y yo juntos, es un día perfecto, el cielo está despejado. – eso me convenció.
Llamé a mi hijo y le comenté sobre la idea de su abuelo, por lo que quedó asombrado y con ganas de que comenzaramos a volar, papá sacó la avioneta e incluso mi esposa salió de la casa para vernos volar.
Papá y yo hicimos unas cuantas piruetas en el aire y la adrenalina ya estaba recorriendo todo mi cuerpo, después de varias acrobacias, volvimos a tierra firme, las caras de mi esposa e hijo eran un poema total, se notaba la emoción en sus rostros, de repente papá me pidió que bajase, haría una pirueta que yo nunca había visto, y quería ser un espectador la primera vez.
Cuando comenzó a tomar altura, noté una pequeña falla en una de las hélices, pero a esa altura no podría escucharme, y menos por el ruido del motor, en medio del aire, vi cómo mi papá tenía problemas para controlar la avioneta, y peor aún, vi cómo una parvada se dirigía en dirección hacia donde iba la avioneta, haciendo que mi padre se complicara aún más en su equilibrio.

Avión Ultraligero


La última ave chocó contra la hélice, causando una explosión en el motor, la nave comenzó a caer en picada, estrellándose contra el suelo, antes de que ocurriera eso, tapé los ojos de mi hijo y le dije a mi esposa que lo llevara a un sitio donde no viera el accidente.
Finalizada la explosión, me dirigí corriendo hacia el lugar del incidente, las llamas estaban cubriendo totalmente la avioneta, cuando ya estaba llegando noté una silueta saliendo de entre las llamas, parecía un pájaro gigante, cubierto de fuego y de un color rojo intenso. Me quedé por completo en shock, después de ver que era mi padre quien salía de las llamas, lo fui a socorrer tan rápido como pude, por suerte el accidente fue cerca de un río cercano a su casa, allí apagamos las llamas que estaban subiendo por su cuerpo y llamé inmediatamente a emergencias para que vinieran a socorrerlo de la manera correcta.
A día de hoy, sigo pensando que su apodo lo salvó de una muerte segura, en mi mente veo siempre ese momento donde el fénix resurge de las cenizas.

Marcelo Jesús Moreno Mendoza

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