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Los Tres Camellos Magos (Primera parte). Por Luis Homes 

«El nombre de estos camellos era el de Mariano, Gregorio y Baldomero…»

Los Tres Camellos Magos (I)  

La historia y leyenda de los tres Reyes que llegaron de Oriente a adorar al recién nacido niño Jesús, está plagada de misterios y magia. Y que solo hoy, yo puedo entenderla por haber cuidado a los tres camellos que pertenecían a  Melchor, Gaspar y Baltasar. El nombre de estos camellos era el de Mariano, Gregorio y Baldomero, respectivamente y fueron ellos una parte importante en el desenvolvimiento de la travesía que culminó en la adoración del niño Jesús que se conmemora el  próximo 6 de enero.    

El evangelio de Mateo, Capítulo 2 nos narra que llegaron a Jerusalén “unos sabios de oriente que se dedicaban al estudio de las estrellas”. Y allí viene la primera precisión de los camellos.   Mateo no dice que eran tres, pero según el camello Mariano, eran muchos más al menos 10 o doce y a mi se hacen qué tienen razón y que podrían ser doce, el mismo número de los apóstoles que representaban las doce tribus de Israel. 

De manera que lo que podríamos aclarar, si se acepta que los camellos pueden parte interesante en la corrección de la historia sagrada, es que a Jerusalén llegaron muchos reyes atraídos por la estrella luminosa que anunciaba el nacimiento del hijo de Dios y el Rey Herodes los convocó para que ellos, en su sabiduría, pudiera determinar el lugar exacto del nacimiento y luego avisarle a Herodes de la localización exacta del niño.  Solo que la final, fueron tres los que culminaron exitosamente la expedición 

Un grupo de reyes reunidos en el palacio de Herodes,  decían que debían seguir todos juntos en procesión en camino recto hasta encontrar el niño recién nacido. Otros que debían hacer largas jornadas de meditacion y oracion hasta que una voz del cielo les revelara el mapa del camino y otros, sencillamente estaban más interesados en hacer negocios con el rey Herodes y que le sufragara por adelantado la expedición, porque no era cualquier cosa lo que estaba en juego: Se trataba de conocer el lugar exacto del nacimiento del Rey de los Judios y que este lugar le fuera revelado a Herodes, para asesinar a recién nacido.

La noche avanzaba en el palacio del Rey Herodes y no había acuerdo en cómo ni cuándo iba a continuar la expedición. Y tres de los reyes magos decidieron irse cautelosamente de la reunión, mientras los otros discutían a gritos el camino que debían seguir y le pedían a Herodes que por favor les  adelantara dinero para esta travesía.  

Como ya saben para esta época Judea estaba completamente llena y solamente la pensión que yo administraba contaba con una habitación y un establo para el descanso de caballos y camellos y fue allí que ellos me pidieron alojamiento para ellos, mientras decidían al dia siguiente lo que iban a hacer para encontrar el nino Jesus. Yo tomé los tres camellos, Mariano, Gregorio y Baldomero con sus cuerdas y fue allí cuando ellos me revelaron sus intenciones e ideas sobre cómo conducir la peregrinación y adoración de los reyes, hasta el portal de Belén. 

(La historia continuará)   

Luis Homes

5 Comentarios

  • Antonio Iturriza

    Lo interesante de esta historia no es el detalle histórico, que jamás nadie sabrá con precisión.
    Lo importante de este cuento… es el cuento mismo. La maravillosa imaginación del Sr. Homes, que me parece genial. Buenas tardes

  • José Luis Reyes Montiel

    Y cómo se llamaba el posadero y cuidador de los Camellos..?
    Está bueno el cuento. Y muy probablemente fue así, un congreso de sabios, magos y astrólogos convocados por Herodes en su celo por el reino de Judea. En cuanto al número de Camellos, también, para viajar semejantes distancias a lo lomo de bestias, tenían que alterarse en la carga para aliviarles el cansancio a los Camellos, generalmente eran caravanas, con esclavos servidores de los Reyes Magos.
    Está muy bueno el relato, por su sugerido contenido, pocos se detienen en esos detalles que son efectivamente reales y necesarios para ese tipo de viajes por planicies, desiertos y montañas.

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