Letras

«Mi mejor San Valentín». (Una historia de amor). Por Marcelo Jesús Moreno Mendoza


A principios de febrero, Miguel y Diana habían oficializado su noviazgo. El chico una vez más se encontraba trabajando tiempo completo en el negocio de don Santiago, aunque tenía un par de días libres a la semana, mismos días que concordaban con los días libres que la universidad le daba a Diana en sus clases, y fue por petición explícita del chico.
Como se acercaba el 14 de febrero, Miguel comenzó a planear de manera secreta, lo mejor que podría regalarle a su novia, era el plan más sencillo y aun así más romántico.

Miguel, hoy estás cumpliendo 22 años, ¿cierto? – pregunta don Santiago al joven de manera privada en su oficina.

Sí señor, hoy cumplo 22 años. – le responde él, un poco extrañado de esa pregunta, ya que había trabajado con don Santiago desde que estaba en la universidad, aunque en ese tiempo, solo era medio turno.

¡Feliz cumpleaños muchacho! – le felicita el señor, mientras le extiende la mano con un sobre.

Muchas gracias. – le responde el joven tomando el sobre. Continuaron hablando alrededor de 10 minutos, hasta que ambos salieron, debido a un extraño ruido en el mostrador.

Hola. – dijo una chica con una gran sonrisa mientras sostenía una caja en sus manos.

¡Karla! – comenta bastante sorprendido el cumpleañero.

¡Feliz cumpleaños, cariño! – le dice ella de manera muy alegre.

Gracias. – le responde él, aún seguía en shock, puesto que no espera esa sorpresa de parte de ella, luego que conociera de su relación formal con Diana.

Chico, tómate el día libre, yo resolveré por ti. – le comenta el dueño del negocio a Miguel, mientras le guiñaba un ojo.
Miguel se tomó el resto del día libre, por petición de su jefe, ocasión que aprovechó para acompañar a Karla a casa, y picar la torta que había dentro de la caja.

Karla, ¿por qué llegaste hasta mi trabajo? – pregunta el joven.

Siempre he ido a visitarte, no entiendo el motivo de tu pregunta. – le responde ella de manera tranquila.

Tú sabes muy bien que ahora estoy con Diana, y ella todavía tiene una mala idea sobre desde la primera impresión que le diste, aún no logro que se olvide de eso, y no quiero perder esta relación que apenas acaba de empezar, por culpa de estúpidos rumores que sé que van a inventar. – le explica él.

Cielo, tranquilízate, ella confía en ti, sabe muy bien que solo piensas en ella, y que serías totalmente incapaz de lastimarla, lo has demostrado en múltiples ocasiones, eres un chico fiel, y eso todos lo saben. – le reconforta ella de manera muy calmada.
Viendo que el muchacho había bajado la guardia, y no respondía más, prosiguió.

Pude lograr que tu jefe te diera el día libre, vamos a preparar la sorpresa para Diana, porque sé de sobra que eres muy detallista, así que cuéntame, ¿qué tienes planeado para ella? – pregunta Karla.

Bueno, pensé en escribirle un poema, regalarle unos chocolates y unas rosas, además de salir a ver una película que ella ha esperado por mucho tiempo, su estreno. – le responde Miguel.

¿Y tienes la estructura de todo? – pregunta nuevamente su amiga.

Por supuesto, la veré a las 2 de la tarde, puesto que en la mañana estará ocupada en la universidad, en ese momento, iré a su casa, a dejar el poema en su cuarto con la participación de mis suegros; así cuando ella llegue al mediodía, pueda leerlo. Al momento de yo pasar a buscarla le entregaré las rosas y los chocolates, estaremos un rato con sus padres allí en casa, y posteriormente nos iremos a ver la película. – le explica Miguel a su amiga de manera muy sencilla.

Eres un chico maravilloso, en verdad que ella es muy afortunada de tener a una persona como tú. – le comenta Karla, en sus ojos podía verse un brillo de emoción.

¿Cómo harás con el trabajo?, ese día no lo tienes libre, hasta donde tengo entendido. – pregunta ella.

Carlos me hará el favor. – responde el chico con una gran sonrisa.
Llegado el 14 de febrero, Miguel despierta con un mensaje de su mejor amigo, pidiéndole perdón porque no podría cumplir el favor de cubrirlo en el trabajo. Su hermano que estaba en el exterior, había sufrido un accidente, por lo que él tuvo que salir a último momento a ver cómo se encontraba; aunque Miguel no podía guardarle rencor por lo que había sucedido, sí se sentía bastante decepcionado de que el día más especial para él, durante ese mes, comenzase de mala manera.
Miguel tuvo que dirigirse al trabajo de manera muy triste, al momento de llegar al trabajo, recibe un mensaje de su jefe, que le participa que no irá hasta las 5 de la tarde, que era la hora en la que cerrarían. A dos horas de haber abierto el local, entraron tres sujetos armados y encapuchados, preguntando por el encargo, viendo que no se encontraba, destruyeron todo el lugar, golpearon, ataron y amordazaron a los empleados, amenazándolos de que si alguno se atrevía a llamar a la policía, los matarían a todos. Los encapuchados terminaron por llevarse muchas cosas de valor y todo el dinero que pudieron obtener de las cajas registradoras.
Alrededor de las 3 de la tarde, Karla, decidió pasar por allí, por lo que notó que el auto de su amigo estaba afuera, por lo que entró a la tienda, y encontró todo destrozado, asustada, llamó a la policía, quienes llegaron en 7 minutos. Interrogaron a los empleados y a la chica, por su rutina de costumbre, y tuvieron que esperar que llegase el dueño del local, quien tuvo que interrumpir sus labores, para ver lo que había ocurrido.

¡Demonios, se me hizo demasiado tarde, debo irme ahora! – exclamó Miguel viendo que el procedimiento se había extendido hasta las 6 de la tarde.

Espera chico, debo hablar contigo ahora. – le pidió don Santiago al joven.

Dígame Señor. – le dice el chico.

Ves lo que sucedió, entenderás que debo cerrar hasta que me recupere de lo que me robaron, y no te lo tomes personal, pero debo prescindir de ti, tu salud es más importante que este trabajo. – no se equivocaba, los niveles de estrés del joven, habían subido abruptamente, luego de lo ocurrido.

Entiendo. – dijo el joven de manera sencilla, sin colocar ningún pero; no tenía tiempo para charlar, debía llegar rápido a casa de su novia, ya que no habían hablado y cuando tomó el teléfono del sitio donde lo había guardado, notó la preocupación de su chica.
Estando ya en la casa de su pareja, buscó en el maletero, la sorpresa que tenía para ella, y lo que encontró le partió el corazón en dos, los chocolates se habían derretido sobre el poema que había escrito para ella, y las flores estaban totalmente marchitas, ya que no le había dado tiempo de sacar todo eso, por haber estado encerrado y atado durante duras.

¿Miguel? – pregunta una voz desde la acera.

Diana. – voltea a verla, con lágrimas en los ojos.

Por Dios, ¿qué te pasó?, me tenías totalmente preocupada, ¿estás bien? – pregunta la chica abrazando a su novio mientras veía los moretones en su cara.

Sí amor, estoy bien. – contesta el joven intentando no llorar.

Mira tus muñecas, ¿qué sucedió? – pregunta nuevamente Diana, sintiendo las deformaciones aún marcadas, que había dejado la atadura que le habían hecho al chico.
Ya siendo imposible contener las lágrimas, le explicó todo lo que había sucedido durante el día, aprovechando también de pedirle disculpas de manera exagerada, por arruinar este día que debía ser tan especial para ambos. Diana, consoló de una manera tan especial a su novio, que este se sintió totalmente indigno de una persona que fuera capaz de dar tanto amor, por lo que le agradeció el que haya estado en ese momento para él, y el haberse conocido.

Eres el mejor san Valentín que he tenido en mi vida, te amo. – le comentó Miguel entre lágrimas.

Tú eres lo más grande que tengo en mi vida, te amo muchísimo más. – le responde Diana dándole un beso.

Marcelo Jesús Moreno Mendoza

Bobby Vinton «Please love me forever»