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Por allí está el Licenciado (Relato de Migrantes en Serie): “XXII. Refugiado”. Por Luis Enrique Homes

Refugiado

XXII- Refugiado


Jacinta no lograba comunicarse con la familia de Ignacio ni con Ignacio Padre. Ninguno de los teléfonos que disponía de él o de su familia contestaban o estaban en servicio. Los compañeros de clase de Ignacio, tampoco sabían de él. Solo reportaban que había abandonado las clases y que no estaba en el pueblo. Su desaparición era un misterio.
Haciendo gala de su imaginación, Jacinta decidió pedir una cita odontológica con Ignacio padre. Era la única forma de tener acceso seguro a él. Le indicó a la secretaria que prefería que fuera a última hora del día y el último paciente, que no podía de otra manera por asuntos de trabajo.
El día y hora de la cita, llegó Jacinta al consultorio y tuvo que cumplir los pasos de todo paciente que llegaba por primera vez al consultorio. Tuvo que llenar toda su información, historia médica, firmar varias fichas, etc y esperar en la silla odontológica a que llegara el Dr. Ignacio a chequearla. Ya casi agotada de esperar, llegó el Dr.

  • Hola Jacinta que gusto verla, como esta? Le dijo el Dr. Ignacio.
  • Bien Dr. y Usted? ¿Puede cerrar la puerta por favor?
  • Si claro, como usted se sienta más cómoda. Dígame qué trae por acá. Caries? A su edad es lo más común.
  • Mire doctor Ignacio, la verdad que lo que me trae por acá es saber de Ignacio que está desaparecido del pueblo y nosotros necesitamos saber de él.
    El doctor se mostró incómodo. Su rostro palideció y dio vueltas sobre sí mismo, se puso los guantes de trabajo y acomodo varios instrumentos sobre una mesa de aluminio.
  • Bueno, la verdad es que el se fue a visitar a mi hermana en los Estados Unidos, a su tía y se ha quedado por allá. Está interesado en tomar unos cursos de Inglés.
  • ¿Pero en plenas clases? Qué raro! Dígame la verdad por favor. Yo sé que algo me tiene que estar ocultando. La última vez que supimos de él, fue cuando llevó a Andrea al Hospital y de allí lo sacaron unos guardias por instrucciones del licenciado. ¿Le paso algo? Ya de eso hace varios meses, sino un año.
  • Déjame chequear que no hay nadie más en la clínica. ‘
    El Dr. salió del consultorio, cerró la puerta principal de la oficina, regresó y se sentó en la silla.
    Mire nosotros tuvimos que sacar a Ignacio de acá del pueblo, por culpa del licenciado. El dia que el llevo a Andrea al hospital y luego fue a buscarlo por sugerencias de alguien, pues varios sujetos desconocidos lo sacaron del hospital a empujones. Lo montaron en una camioneta negra y le estuvieron dando vueltas por el pueblo con unas bolsas negras sobre la cabeza. Le preguntaban por Andrea y qué relación tenía él con ella. Yo la verdad no se si ellos llegaron a ser novios o prometidos o que cosas, pero entiendo que solo era enamoramiento de muchachos de colegio.
    Pero no puede ser. Ellos se gustaban pero que yo sepa, no pasó nada.
  • Pues en medio de ese paseo que le dieron por la ciudad, le dijeron que no se acercara más a ella que la dejara tranquila. Que ellos sabían donde vivía, donde estudiaba, que hacía yo, que hacía su mamá y que nos tenían vigilados.
  • Pero le hicieron algún daño? Lo golpearon? El esta bien?
  • Le dieron unos golpes en el estómago y en la cabeza.
  • Y ustedes pudieron hacer una denuncia? ¿Fueron a la policía?
  • Pues si fuimos al día siguiente a poner la denuncia en la policía pero al escuchar la historia nos dijeron que volviéramos al otro día y así fuimos dos días seguidos. Cada vez con una excusa diferente. El último día se nos acercó una mujer policía cuando estábamos en el estacionamiento y nos dijo de muy buena manera que no perdiéramos nuestro tiempo, que la verdad allí los jefes no iban a procesar ninguna denuncia contra del licenciado porque él tenía comprados a todos.
  • ¡Qué vergüenza, cómo es posible !
  • Y pues, Ignacio comenzó a recibir mensajes de texto donde le decían que si estaba interesado en otro paseo como el que le habían dado o si prefería dejar las cosas así. Yo me di cuenta que habían carros desconocidos rodeando la casa y la clínica. Así que sin pensarlo mucho, decidimos que Ignacio se fuera y no dijera nada a nadie. No dimos tiempo a que él conversara con nadie, su mama estaba muy nerviosa. Así que como él tenía visa americana. en menos de una semana, ya él estaba afuera con su tía en Estados Unidos.
  • Pues ahora Andrea está viviendo con ese hombre y ha descubierto muchas cosas. O mejor dicho, no ha descubierto mucho, pero se supone que está en manos muy peligrosas.
  • Pobre Andrea, no sabe en qué cueva tan peligrosa se ha metido. El licenciado es un monstruo. Su vida corre peligro si no hace lo que a él le da la gana.
  • Y como hago para hablar con Ignacio.
  • Mire, yo no le voy a dar su número porque creo que la pongo en peligro. Usted deme un numero de telefono y yo se lo doy a el. Le comentaré esta conversación. Y él verá si la contacta a usted o no. Que ya él decida. Pero lo que vayan a hacer o conversar, que sea seguro. Ese hombre, el licenciado es muy peligroso y poderoso.
  • Gracias, no se como agradecerle. La verdad sabía que algo muy grave había pasado con él, pero al menos estaba seguro.
  • Si, pero ustedes tienen que cuidarse. Cualquier cosa que sea para ayudar a Andrea, usted me contacta como lo hizo ahora. Haga una cita como si nada. Incluso hace el pago de la cita. Yo le devuelvo el dinero, pero nadie nos puede ver hablando, no con tanta frecuencia. Usted es mi paciente. Vengase en dos semanas y me cuenta más. Ya no podemos demorarnos más acá.
  • Y dígame cuándo cree que Ignacio pueda regresar.
  • Pues Ignacio no regresa para acá mientras esté licenciado desgraciado esté viviendo en el pueblo. Si Ignacio regresa, lo matan. Sin razón alguna, pero lo matan.

Luis Enrique Homes

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