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Por allí está el Licenciado (Relato de Migrantes en Serie):“LIII. Conociendo a Katy y Linda”. Por Luis Enrique Homes.

Abogadas

Los días pasaron lenta y pesadamente, posiblemente una o dos semanas. Andrea no quería salir de aquel improvisado campamento de sus propias cobijas. Julian compraba alguna comida cerca del campamento y se la traía a ella, al niño y a la pareja, que ya comprendía la magnitud de la persecución. En un día pleno de sol la pareja anfitriona le recomendó que fueran a visitar unas abogadas que venían de visita una o dos veces por semana Matamoros y que la estaban ayudando con sus casos de asilo. Les indicaron que ellas las podría orientar e indicarle qué hacer en la complejidad del mundo legal.


Fue así como Andrea conoció a Katy y Linda, dedicadas abogadas americanas que trabajaban para una organización en Brownsville y que prestaban sus servicios sin costo a los refugiados. Se reunieron en una oficina prestada. Las abogados escucharon atentamente el testimonio de Andrea, le hicieron las preguntas apropiadas, tomaban notas y un asistente de nombre Leonardo, que jugaba en una esquina entreteniendo a Jesus, tomaba también notas y organizaba unos documentos.


Cuando se despidieron luego de una larga entrevista, Andrea brincaba de alegría. Katy y Linda la habían escuchado como si ella fuera la protagonista de una novela. Le había hecho preguntas de todo tipo relacionadas con la persecución y al cabo de casi dos horas de conversación, le habían preguntado humildemente si quería ayuda legal en su caso, que era gratuita. Andrea no salía de su asombro. Pues claro que si! Es que no necesitan preguntarme si quiero ayuda, la necesito y la necesito desesperadamente. Y en medio de su júbilo les pregunto si la ayuda incluia a Julian y ellas con total naturalidad, le dijeron que sí, que por supuesto que sí, dándole instrucciones a Leonardo que se reuniera en la oficina contigua para tomar datos y declaraciones a Julian. Leonardo salio y estuvo tambien largamente reunido con Leonardo, conociendo su historia de esclavitud junto al licenciado.


Linda le manifestó a Andrea que ellas estaban atendiendo muchos casos y que estarán en contacto permanente pero su punto de contacto diario y en caso de necesidad, sería Leonardo. Para finalizar, las abogadas le dijeron a Andrea que buscarian un sitio seguro para ella en las próximas horas, de manera que no estuviera tan expuesta al campamento. Esa misma tarde, Andrea recibió llamada de Leonardo, para indicarle a donde tenían que mudarse, que era un refugio seguro, una casa refugio de Matamoros donde estaría protegida y no tan expuesta a la persecución del campamento.


El refugio donde estaba Andrea, Julian y el niño era un refugio seguro. Había allí cuatro familias y dos mujeres solas con sus hijos, todas huyendo de persecuciones de todo tipo en sus países. Allí pasaban el día contando historias, preparando entre ellos comidas con alimentos donados que traían desde Brownsville o hablando por teléfono con los abogados para la preparación de sus casos. Había un ambiente de cordialidad, camaradería y simpatía mutua entre todas las mujeres. Un Domingo se acercó una de las huéspedes del asilo de nombre Maria Teresa y le dio a Andrea:

  • Ven acá y hablemos las dos. Te tengo que decir algo muy delicado. Estoy recibiendo mensajes de un teléfono que conozco y me están preguntado por voz y por el niño. Dice estos mensajes que me ofrecen dinero para que le digan donde estas voz y te entregue. Dice que secuestraste a Jesus y que te están buscando por todo Matamoros.


Andrea entró en pánico. Por alguna razón el Licenciado Omar Lara había trazado su camino desde la salida de Nicaragua hasta México y estaba cerca de conseguirla a ella y al niño. Le inspiraba duda ese mensaje de Maria Teresa, porque no se lo había enseñado en el teléfono, pero se lo decía con tal certeza y claridad, que tampoco podría creer que era un invento. Ademas le daba detalles que ella no habría revelado a nadie en el refugio.
Andrea llamó a Leonardo, le comentó lo sucedido y este le pidió un par de horas para darle instrucciones, pero que tuviera todo preparado para salir de allí a la brevedad. Al cabo de dos horas, Leonardo había preparado todo para que Andrea estuviera segura en un hotel con Julia y el niño. Ella, sin despedirse de nadie, salió del refugio en un taxi con rumbo al hotel que le había indicado Leonardo. Alli comenzaria a planificar la salida de su hijo Jesus a los Estados Unidos, como un menor refugiado y no acompañado.


En la noche, Andrea no podía dormir. Sentía la presencia del licenciado en todas partes de la habitación donde se encontraban. Su voz ronca y profunda, como la de un borracho de poder. Se imaginaba gritando instrucciones a la policía de la ciudad para que la detuvieran. Sentia en sus piernas el manoseo grotesco en busca de sexo, sentia el su cuello el aliento de alcohol. Decidió bañarse y llamar, escondida en el baño de la habitación, a su íntima amiga y coordinar el envío de Jesús a los Estados Unidos.

Luis Enrique Homes

2 Comentarios

  • Sebastian Grau

    Homes, cuando supe que esto era una especie de novela por capítulos, me fuí a publicaciones anteriores y la leí completa. Interesante y pertinente tema.
    Felicitaciones

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