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Serie “Amores de Refugio”. Capítulo 1: «Esa Boquita tan Linda… Yo la Beso». Por Luis Homes Jiménez

«LA BESTIA» (tren donde se embarcan los muchachos que viajan de Centro America a EEUU)

CAPITULO 1

Esa Boquita tan Linda… Yo la Beso

La verdad es que no estoy seguro dónde estoy.

Salí de Tegucigalpa, Honduras hace como quince o veinte días para encontrarme con mi tío Alfonso que vive acá en los Estados Unidos. Él le prometió a mi papá que me recibiría y que acá me ayudaría con mis estudios. Yo no quería venirme de allá porque me gustaba ayudar a mi papá en la finquita de café que tenía en las afueras, pero las maras empezaron a amenazarme con que me uniera a ellos, si no me iban a quebrar. Al principio pensé que no era en serio, pero ellos me perseguían camino a la escuela hasta que entre tres de ellos me agarraron y me dieron una golpiza que me dejaron en la calle, sangrando por la nariz y la boca.

Así que mi papá prestó un dinero y dio en garantía la finca y me dijo: “hijo te vas porque prefiero tenerte lejos, pero vivo y no cerca en un cementerio”. Mi mama se metió en su cuarto a llorar, no quiso abrir la puerta ni despedirse de mí. Solo me alcanzo a decir desde su cama y entre gemidos: “Carmelo haga lo que dice su papá, él tiene razón, que la virgen me lo acompañe y lo demás, dejémoslo en manos de Dios.” Yo escuchaba que ella seguía llorando, como tapándose el llanto entre almohadas y cobijas, pero pues, yo no tenía salida: O me unía a las maras y me metía en los malos caminos vendiendo drogas y secuestrando gente o me venía para los Estados Unidos a encontrarme con mi tío Alfonso y seguía estudiando.

Lo que yo no sabía era cómo sería el viaje a los Estados Unidos. Mi papá solo me dijo que iba a salir con un señor de apellido Coyote, que íbamos a viajar en un grupo de muchachos como yo y que en unos días mi tío Alfonso me esperaría en la frontera y me llevaría a vivir con él, creo que es California. Yo anoté su número de teléfono en muchos papelitos y mi papá me dio cien dólares para el viaje; el resto del dinero, se lo dio al Señor Coyote para cubrir todas las comidas y la estadía hasta que me encontrara con mi tío. Yo a mi tío no lo conozco. Él se fue a vivir a los Estados Unidos hace como 20 años y pues, cuando yo nací, ya él estaba allá. Yo tengo 16 años y el próximo mes cumplo 17.

Salimos de Honduras en bus con el Señor Coyote y con un grupo de cinco muchachos, de 10 años hasta de mi edad. Yo era el mayor de todos los muchachos. El bus estaba lleno de pasajeros. El señor me llamó aparte y me regaño. Me dijo que no le dijera Coyote porque ese no era su nombre. Que su nombre era Hermagoras y que nunca, nunca, volviera a decir coyote en el camino porque nos meteríamos en problemas. Todo el tiempo teníamos que estar con el señor Coyote. Él hablaba con el chofer del bus y en las alcabalas, con la policía y nos dejaban pasar. Salimos de Honduras y seguimos cruzando Guatemala. Allí caminamos mucho y tomamos bus, taxi, volvíamos a caminar hasta que llegamos a México. En México nos montamos en un tren que le dicen “La Bestia». Nos fuimos arriba del tren y escondidos entre la parte que une a los vagones, pero el Sr. Coyote dijo que era peligroso porque los más pequeños se podían caer del tren y nos podían matar los rieles, porque la Bestia no para, pase lo que pase.

En México nos montamos en un tren que le dicen “La Bestia»》

Nos paramos en una casa en Veracruz donde estaban unas señoras muy buenas que llaman “las Patronas” y que ayudan a los viajeros y personas que vienen a los Estados Unidos. Allí nos dieron caldo, arroz con pollo, pupusas, descansamos dos días y allí seguimos en bus varios días hasta que llegamos a la frontera de Reynosa en México y los Estados Unidos. El Sr. Coyote nos dejó en una noche en un camino lleno de monte y nos dijo caminen hasta que vean una patrulla, y pues cuando amaneció los cinco muchachos seguimos por el camino que medio podíamos ver, vimos la patrulla de la migra, nos acercamos a ellos y nos detuvo a todos.

Allí fue cuando todos nos pusimos nerviosos. Los más chamacos de 10, 12 y 13 años comenzaron a llorar como huercos recién nacidos porque nos dijeron que nos podían devolver a nuestro país porque estábamos viajando sin nuestros padres. Pero ya el Sr. Coyote nos había dicho que a los menores de edad no los podían devolver, si no que los entregaban a un familiar en los Estados Unidos. De manera que, a ese momento, yo estaba casi seguro de que no nos iban a devolver, pero la cara del Jefe de la migra, parecía decir otra cosa más seria.

No sé por qué razón nos separaron a cada uno de los muchachos por aparte. Nos interrogaron, nos metieron a una patrulla y nos enviaron en una vans a un sitio que se conoce como “La Hielera”. Allí hay detenidos puros huercos y huercas de nuestra edad, todos menores de edad. Me permitieron llamar a mi casa, hable con mi mamá que se desprendió a llorar como una Magdalena y me pregunto si ya estaba con mi tío. Le dije que no, que estaba detenido y creo se desmayó porque no le escuché más la voz y mi papá agarró el teléfono para saber de mí. En la Hielera nos daban tacos de puerco a cada momento, una sopa de fideos siempre fría. Nos hicieron dormir en el piso, nos dieron unas cobijas finas que brillaban como papel de aluminio para dormir y a los tres días me pasaron a este refugio que no recuerdo cómo se llama. Acá me bañé por primera vez, después de más de cinco días que estuve entre detenido y la Hielera.

Aquí en el Refugio fue que vi por primera vez, de lejos, a esa muchacha linda, de boca carnosa y roja. Ella estaba llorando recostada a la pared porque no había podido hablar con su mamá y un par de señoras de las que trabaja acá, le decían que se calmara, que con seguridad la iban a contactar, pero que había que tener paciencia. No podían seguir insistiendo porque había otros jóvenes que también tenían que llamar a sus familias de Nicaragua, Venezuela, Guatemala y que había que dar chance a todos. Después supe que la huerca se llamaba Isabel y era de El Salvador.

(la historia continuará)

Luis Homes Jiménez

11 Comentarios

  • admin

    Buenos días
    Bienvenido otra vez Sr. Luis Homes
    La página muy buena pero le hacen falta los artículos de Miguel Zurita y sus novelas por capítulos
    Muchos saludos a todos

  • Torcuato Da'Lucca Tena

    Que bueno que regresen sus escritos. Interesante narración de la tragedia de los latinoamericanos.
    Gobiernos excluyentes, poco compromiso ciudadano y una globalización que mas bien es Control Global de los poderosos.
    Mis respetos

  • Luis Homes

    Muchas Gracias por su bienvenidas y sus palabras mis apreciados lectores. La serie anterior que se publico en esta pagina: «Por alli viene el licenciado» ya esta organzada en forma de novela, con algunos detalles que faltan de portada e ilustracion, para ser publicada. Debo recoocer que esa obra «nacio» en esta esta pagina «Al Margen del Tiempo» y gracias a su seguimiento y comentarios que me animaron a darle el toque final.

    El titulo » Esa boquita tan linda yo la beso» esta basada en los amores juveniles que ocurren en un refugio de menores de edad de jovenes que se encuentran por primera vez en un regimen «sui generes» de detencion. SI les gusto el licenciado, creo que esta les va a gustar mas !

    Gracias nuevamente y nos seguimos leyendo todos los Domingos.

  • Antonio Rivero

    Excelente tema y muy buena pluma. ¡Os felicito!
    Muchos lectores aquí en Moureira de Abaixo. Pontevedra. España 👨‍👩‍👧‍👦

  • Rebeca lalsie

    Felicitaciones sr Homes por su excelente narrativa. Es cautivadora y atrapa al lector desde el primer capítulo. Le deseo todo el éxito del mundo en la publicación de sus novelas. Segura estoy que serán leídas en varios idiomas. Gracias por regalarnos su ingenio.

  • Oscar Atencio

    Excelente Luis, quede expectante por la continuación. Disfrute la lectura por el modo que narras un hecho desgarrador para millones de familias, desde la inocencia de un joven que no pudo planificar su futuro.
    Te envio un fuerte abrazo amigo y mis mejores deseos para ti y tu bella familia.

  • Yilmer Jesús Rodríguez

    Buenos días amigo:

    ¡Cuánto tiempo!

    Nosotros seguimos en Atlanta, haciendo lo mejor que podamos; saludos a la Familia, aquí estamos a tus órdenes

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