Letras

¡Y he soltado las mariposas al viento!. Julyrma Jiménez

«Y he soltado las mariposas al viento
y he visto su danzante baile…»

¡Y he soltado las mariposas al viento!

Transcurría el primer quinquenio de los años 90 cuando mi amiga Lisbeth María Cordón me invitó a participar como Voluntaria Penitenciaria en el entonces Internado Judicial de Coro, estado Falcón.

Previo acuerdo con los internos, para cada sábado preparábamos un tema propuesto por ellos y realizábamos un conversatorio. Iniciamos con títulos relacionados con los evangelios para luego abrir un abanico de contenidos que iban desde la tabla de Moisés hasta el proceso de envejecimiento en la cárcel y la importancia de los animales de compañía. Recuerdo que fue motivo de risas en la tertulia sabatina que compartí parte de lo leído en un libro llamado El Hermano de Asís de Ignacio Larrañaga, y pues, las carcajadas no fueron motivadas por lo leído en el libro, sino por mi forma de interpretarlo y vivirlo. Para ese entonces, yo tenía un tuqueque en mi residencia, a veces conversaba con él y se me quedaba mirando con sus grandes ojos reptilianos, tenía el animalito ruta y hora de entrada y salida a mi habitación y dormía justo detrás de la cabecera de mi cama. Las risas fueron más incontenibles cuando me preguntaron qué nombre le había puesto, yo les respondí:»¿Y como más lo voy a llamar leyéndome la vida de San Francisco de Asís? Pues, Hermano Tuqueque.»

Me encantaba el final de cada encuentro porque aparecían una guitarra, un cuatro, un tambor, hasta un balde volteado que hacía las veces de tambor y cantábamos. Uno de los privados de libertad compuso una canción en donde le hablaba a Dios sobre sus faltas, su arrepentimiento y esperaba su misericordia para ser libre, culminando en un «quiero salir, estoy esperando de Tí, estoy esperando de Tí, Señor…». Era una oración cantada con el corazón, de esas canciones que al oirlas te identificas, aunque te encuentres en otro contexto. Después de todo, cada quien lleva su propia prisión.

En varias oportunidades ejercí allí mi oficio de Cuentacuentos y hay dos momentos que no olvidaré: la primera vez que conté cuentos se acercó un interno llamado Ever Leal y me dijo que escribía poesía, fue a buscar un cuaderno y leyó para nosotras sus poemas, hermosos poemas que le confirieron el Premio Nacional de Poesía Carcelaria por dos años consecutivos. Particularmente, me gustó mucho un poema titulado: ‘Y he soltado las mariposas al viento’, él tomo la hoja central de su cuaderno, lo transcribió y me lo obsequió como quien regala un puñado de flores silvestres. Se me ocurrió que podía ‘contar’ este poema y que quedaría mejor si lo hacíamos dos personas, así que le pedí a mi compañero de cuentos Alejandro Curiel que lo contáramos juntos, de forma que luego de ensayarlo, nos presentamos en el Internado Judicial de Coro con nuestro Grupo de Narración Oral Cuentacuentos de La Casa.

En la Capilla de la cárcel, Alejandro y yo nos paramos frente a todos y a una sola voz, levantando sincronizadamente nuestros brazos derechos dijimos: «Y he soltado las mariposas al viento». Alejandro decía unos versos y yo otros y siempre que había que soltar las mariposas, lo hacíamos juntos. Ever estaba sentado en primera fila y no sabía que habíamos montado su poema para contarlo hasta que nos escuchó. El verdadero poema era su cara, que durante nuestra presentación nos mostró, en sólo instantes: la sorpresa, la alegría, el orgullo, la nostalgia… Hasta estallar en un llanto con risas donde no sabes si lloras o ríes, culminando en un abrazo fraterno y un agradecimiento interminable de ambas partes.

Un tiempo después, los estudios universitarios y otros compromisos me absorbieron y no volví a visitar el Internado Judicial, pero guardo en mis recuerdos el poema de Ever que hoy les entrego como quien regala un diamante:

Y he soltado las mariposas al viento

Y he soltado las mariposas al viento
y he visto su danzante baile
y he contemplado al niño
que gozoso pretende hacerlas prisioneras.

Y he soltado las mariposas al viento
y he visto que el niño
las hace prisioneras
ignorando este momento.
¿Acaso él lleva en sus genes
este impulso de quitar la libertad?.

Hoy de nuevo he soltado las mariposas al viento
y he visto al hombre
quitar la libertad a la conciencia
y he visto que todo sigue igual.

Y… Sigo con mi afán
de soltar las mariposas al viento…

Ever Leal

¡Parafraseando una expresión del evangelio de San Mateo: cada día trae su propio afán… por eso cada día también suelto mis mariposas al viento!

Julyrma Jiménez 🦋

LA PRISIÓN . Silvio Rodríguez

4 Comentarios

  • Vinicio Semprun

    Impecable narración y nos presenta la contradicción o hasta veces paradoja del hombre en su experimentar la libertad, tanto la práctica como la interior. Por ejemplo un Silvio Rodriguez cantando La Presión cuando su Cuba era y sigue siendo Una Prisión para la conciencia.

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