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EL 12-O… ¿DIA DE LA HISPANIDAD? ¿DIA DE LA DIVERSIDAD CULTURAL? ¿DIA DEL DESCUBRMIENTO DE DOS MUNDOS? ¿DIA DE LAS AMERICAS?¿DIA DE LAS CULTURAS? ¿DIA DE LA RESISTENCIA INDIGENA?. Por Miguel Alberto Zurita Sánchez

  En esta fecha se celebra no el día de la diversidad cultural, ni el descubrimiento de dos mundos, ni de las américas, ni de las culturas y mucho menos el día de la resistencia indígena; se celebra, el día de la hispanidad, aquel día en el cual, esta tierra fue llamada, por Don Cristóbal, tierra de gracia, «¡Gracias a DIO, que llegamos, porque si no……se lo echaban ar pico y Olé!», desde ese día de 1.492, se dio inicio a la gran rumba, siendo por allá el 02 de Agosto de 1.498, cuando Don Cristóbal llegó por acá y, en cuerpo presente, continuó la rumba, desde esos días las razas se juntaron y empezaron a nacer indios calvos, indias e indios de 1,80 m de altura, ojos pardos, narices largas y rectas, etc, no olvidemos, que los Españoles tuvieron una invasión Árabe de 21 años y una Ocupación de casi 8 siglos, que dejó en sus genes, unas cuantas señas muy particulares, entre aquellos. Hace poco más de un siglo, en 1.913, se estableció el día para la celebración de la unión entre España y los pueblos de América.

El impulsor del Día de la Raza o Día de la Hispanidad, el político español Faustino Rodríguez-San Pedro, dijo que era un homenaje «a la intimidad espiritual existente entre la nación descubridora y civilizadora y las formadas en el suelo americano». Pero durante tres siglos de Imperio Español en las «Indias» de América, lo que realmente gobernaba, era una marcada y muy práctica división de clases sociales. El pequeño pueblo donde españoles y portugueses se repartieron América 

  • La división se llamó sistema de castas y funcionó en los virreinatos y territorios de la corona española.

«Es el orden con el que se gobiernan las Indias. Los españoles conquistadores no vienen a trabajar, vienen a que los indios y los negros trabajen para ellos», explica a la BBC de Londres Mundo Federico Navarrete, doctor en Estudios Mesoamericanos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

De esas razas – castas, también salieron las casas de piedras, palos, tejas, bahareque, adoquines, adobe, barro y algunos otros materiales, construidas a dos aguas; desde luego que la Iglesia Católica, también formó parte del asunto, introduciendo el Cristianismo a trocha y mocha, es decir, sin ver pa´tras, recordemos que la Doña Reina Isabel La Católica (epíteto que me hace suponer, que probablemente había otra Isabel , de otra religión), había vendido o empeñado sus joyas, para poder costear los costosos viajes del almirante Cristoforo Colombo, los cuales era en realidad eran su nombre y apellido, pues era nativo de Génova – Italia, los sueños de Chabela, como le decían sus panas y allegados, eran gobernar un imperio donde siempre habría sol, en Las Indias, pero resultó mejor la cosa, pues descubrieron el Nuevo Continente.

Con la llegada de estos viajeros descubridores, sementales (buenos pa´sarcales cría), llegaron una pila de animalitos y bichitos, como La ladilla (Pthirus pubis), este animalito no es de estos lados, porque hay estudios que demuestran, que se han formado desde el Pthirus gorillae , el piojo endémico de los gorilas, y de ese tipo de gorilas, no hay por aquí en Venezuela, acá hay de otros tipos , ni en zoológicos, también lo hicieron algunos virus y bacterias, quizá por esto llamaron al 12 de Octubre el día de la resistencia, pues nuestros antepasados indígenas, se resistían a los ataques de ladillas, sarna , Treponema Pallidum o Neisseria gonorrhoeae, además de los arcabuces, mosquetes, armaduras, escudos, espadas o cañones.

Nuestros antepasados, también se resistían a caer sentados de c..o, por causa de las tremendas peas que se metían, con algún vino, coñac o brandy, que les brindaban sus nuevos panas. ¡Mosca, no estoy poniendo en duda, que nuestros indígenas le echaron bolas contra esos coños!, pero fijémonos en algo, si los descubridores – conquistadores, o como se les quiera llamar, para mi recienllegados, al darse cuenta de lo narcisistas o coquetos que eran los nuestros, les enseñaron a verse en espejos, que trajeron entre sus propiedades y para su uso personal, no creo que los hayan traído como parte de su arsenal bélico, pero estos recienllegados, al darse cuenta que, a los nuestros les gustaba verse y de algún modo acicalarse, ante un espejo, pues se dieron a la tarea de cambiar los maravillosos cristales por las, no menos maravillosas, pepitas (de oro). A partir de allí pudo haberse encontrado la forma de abrir brecha, entre la frágil o férrea amistad y hermandad de los nuestros y, con una técnica al estilo de “Il Principe”, el diplomático y teórico político Italiano del siglo XVI, Nicolás Maquiavelo, donde su tema general es, que los objetivos de los príncipes, como la gloria y la supervivencia, pueden justificar el uso de medios inmorales, para lograr esos fines (evidentemente que Maquiavelo no existía aun), entre palos y alegría y formando parrandones, fueron creando las separaciones e islas y tribus enteras se hicieron enemigas, ¿quién sabe? porque bolsería o chisme, sembrado de forma artífice, por algunos de los recienllegados, y dividieron y enemistaron, entrando en batallas entre propios y propios y entre propios y recien llegados.

Foto: Maquiavelo

En los tiempos de la conquista y batallas por ella, existía una coalición de caciques, la cual muy probablemente, fue infiltrada por los recienllegados y, ¿quién sabe? qué tentadoras ofertas harían a los caciques, que algunos de ellos aceptaron, dicho de otra manera así también resistieron los nuestros, a las tentaciones de negocios y poder. De modo que desde aquellos tiempos de conquista, batallas, caciques, colonizadores, guerreros y guerreras, pólvora, espadas y arcabuces, cerbatanas, lanzas y flechas, los que han ejercido el gobierno, en Venezuela, les han hablado al oído y negociado con sus opositores, encontrando en ello, los resultados que han querido.

Como caso interesante y curioso, por demás, en Venezuela, como en otras latitudes del Nuevo Continente, nació la raza Mestiza, producto del Mestizaje, el cual a su vez, resultaba o tuvo su origen, a través de la institución de La Encomienda de Indios.

La Encomienda.

  La encomienda fue una institución establecida en América por los españoles, a imitación del régimen de señorío de la Edad Media peninsular. Tuvo como objetivo teórico evitar la esclavitud de los indígenas y colocar a éstos bajo la protección de encomenderos, que no eran otros sino los primeros conquistadores y pobladores.

Se otorgaban las encomiendas según los méritos de los solicitantes, quienes debían demostrar los títulos y servicios prestados a la Corona por ellos mismos y sus antecesores. Al comienzo se dieron a perpetuidad, pero después sólo por 2 o 3 vidas, o sea la propia y la de 1 o 2 de sus herederos. Los indios encomendados estaban obligados a trabajar para su señor 2 o 3 días a la semana, sin salario. El señor o encomendero, por su parte, estaba obligado a proteger y a velar por la seguridad y derechos territoriales de sus encomendados y a prestarle servicios militares a la Corona. Debido a los abusos cometidos por encomenderos y a la intervención de los padres Antonio de Montesinos y Bartolomé de Las Casas, quienes promovieron una polémica de carácter teológico y político sobre el tratamiento de los indios y los derechos del monarca para encomendar a sus vasallos, la institución fue abolida por las Leyes Nuevas de 1.542. Surgió entonces el régimen de encomienda de tributo que eliminó la prestación de servicios sustituyendo éstos por el pago de una cierta cantidad de dinero o su equivalente en frutos; este tributo se fijaba según el salario correspondiente a los días de trabajo que debían darse al encomendero.

La primera ordenanza local fue dictada en 1.552, por la cual los indios quedaron bajo la tutela del encomendero y en situación similar a la de los menores. En ella quedó prohibido el trabajo en las minas y en la pesca de perlas, pero consagró el tributo en servicios personales que habría de perdurar hasta la definitiva extinción del sistema. Los únicos indios que escaparon a esta prestación de servicios, fueron los salineros, o sea aquellos en cuyas tierras había minas de sal, como una concesión especial atendiendo al particular interés y necesidad de este producto y la conservación de sus yacimientos, por lo cual los indios salineros quedaron obligados sólo a darle al encomendero la cantidad de sal necesaria para el consumo de su casa. Deducida esta corta porción, gozaban de entera libertad para venderla a cualquier persona sin que nadie pudiera molestarles en su negocio ni causarles vejaciones. Los indígenas jamás aceptaron resignadamente la encomienda en cualquiera de sus formas, por lo que se produjeron en algunos territorios de la América española levantamientos muy graves.

En Venezuela, se registraron algunas acciones violentas: en 1.569 los caciques de Mamo (Edo Vargas, donde existen Mamo arriba y Mamo abajo) mataron a su encomendero Julián de Mendoza, cuando éste quiso obligar a sus indios a trabajar en sus labranzas; los de Garci González de Silva se sublevaron en 1.577; los Tomusas (habitaban Parte de Los Valles del Tuy y Barlovento-Edo Miranda) formaron un levantamiento general que fue preciso dominar con gran dureza tras muchas dificultades y largos años de lucha; los Gayones (en Barquisimeto – Edo Lara), jamás fueron sometidos ni sus encomenderos pudieron aprovecharse de sus servicios; los indios de la jurisdicción de San Sebastián – Edo Aragüa mataron a muchos españoles, destruyeron las estancias vecinas y la ciudad tuvo que ser casi abandonada por causa de los ataques indígenas. La fuga de los indios fue común, por cuya causa muchos territorios quedaron despoblados; estos naturales, como se les llamaba en el lenguaje de la época, al abandonar sus predios se unieron a los negros prófugos y ocasionaron muchos daños. Los Motilones, tampoco pudieron ser sometidos, batiéndose en retirada desde La Grita hasta la sierra de Perijá – Edo Zulia, donde se refugiaron tras muchos años de lucha y de donde no pudieron ser desalojados. Los indios rebeldes quedaban sometidos a un régimen especial, pues eran entregados individualmente a personas que podían separarlos de sus tribus y de sus tierras, y aprovecharse de su trabajo ilimitadamente durante toda la vida de la persona, que lo poseyera, más la vida de un heredero. Era una condición que se aproximaba más a la esclavitud que a la encomienda; sólo que el indio sometido a esta condición no podía ser objeto de venta o traspaso, pero no gozaba de ninguna libertad o remuneración, y aunque por derecho recuperaba su libertad, a la muerte del heredero del primer encomendero, era muy difícil que sobreviviera al segundo.

Fuente de apoyo: https://cajigalweb.wordpress.com/historia-de-venezuela/sociedad/la-encomienda-de-indios/

El Mestizaje.

Para conocer verdaderamente en su origen la organización social venezolana hay que buscar en la vida privada de los Encomenderos, que fueron los iniciadores de ella y estudiar las relaciones que tuvieron con la mujer india, de donde surgieron las primeras familias venezolanas. Una vez terminada la obra de “pacificación” y organizadas las encomiendas, se formaron, como era natural, con el trabajo gratis de los indígenas a las grandes haciendas. Los Encomenderos al darse cuenta, que era improductiva y perjudicial la violencia que emplearon los Conquistadores para satisfacer sus ambiciones de poder y de riqueza, debieron cambiar su condición de guerreros por la de propietarios, la que les daba interés en conservar la vida de los indios, porque eran parte principalísima de su patrimonio y con quienes contaban, hasta la llegada de los esclavos negros, para trabajar las tierras. En este sentido la condición del indio mejoró, en principio, salvo algunas excepciones.

La falta de mujeres blancas, especialmente cuando estaban recién establecidos en las Encomiendas, propiciaba entre los españoles a llevar relaciones sexuales y emocionales con las indias, que eran las únicas mujeres que tenían a su disposición, cuando se hallaban internados en las selvas y llanuras, y en donde muchas veces solos, sin la compañía de ningún español, se les hacían indispensables los cuidados femeninos, que no podían obtener sino de las indias que les acompañaban. De esos contactos nacían los hijos mestizos, único caudal afectivo que tenía el español, desligado como estaba de la familia que dejaran en España; y con ellos se creaba un cuadro de vida íntima afectiva en el que formaba parte la india madre. En la mayoría de los casos la relación con ella se convertía en «unión concubinaria»; fuertemente consolidada por el vínculo que ligaba la vida de los hijos a la de los padres (Siso, 1953).

Poco después empezó a participar en la organización social el elemento étnico negro. El negro fue a las Encomiendas primero que a ninguna otra parte, como era natural, pues se le traía para trabajar en los predios agrícolas, especialmente en los de cacao y de caña. El tráfico de esclavas negras fue muy abundante, pues eran muy útiles para el trabajo; por lo tanto, las importadas o sus descendientes nacidas en América, ya criollas, estaban pronto en contacto con los Encomenderos en las mismas condiciones físicas y afectivas que lo habían estado las indias. Las relaciones sexuales de los Encomenderos con las negras fueron tan frecuentes como con las indias y había en ellas más caudal de afectividad, porque la negra, más emotiva que la india, zalamera, atraía más al español y, le cuidaba en sus enfermedades con eficacia, haciéndole soportable la vida que llevaba (Ob.cit)( Viene del latín, es apócope de «opus citatum»/»opere citato», que significa «la obra citada/de la obra citada». es el término usado para proveer una nota al pie, cita que refiere a una anterior). La emotividad de la mujer negra fue quizás la causa principal que zanjara los antagonismos raciales entre los españoles y las razas sometidas a esclavitud y servidumbre o, cuando menos, la que les diera la tolerancia que tienen en Venezuela. El ambiente de la familia, en la medida que relajaba las relaciones de amo, a cosa que tenía el español con las indias y con las negras, fortalecía los vínculos afectivos de aquél hacia las madres de sus hijos; y ese sentimiento se hacía más preciso, más intenso, a medida que, con el tiempo el español envejeciendo, se iba adaptando paulatinamente al medio americano y notaba menos la diferencia de raza (Ob. cit). Así se formó en los orígenes de la sociedades las relaciones interraciales, mientras llegaban mujeres españolas, una célula compuesta por los miembros de la familia del Encomendero y que podemos llamar «sociedad de familia», en el sentido de que tenía cultura española, en cualquier grado que fuera, viviendo en un ambiente de cultura indígena. Las familias, así constituidas, vivían en grupos aislados en los valles donde estaban situadas las Encomiendas; pero estaban vinculadas entre sí, a través de las distancias que las separaban, por el sentido religioso y por la lealtad al Trono de que dieron prueba inequívoca los Conquistadores (Ob. cit). Los grupos compuestos por estas familias mestizas, se multiplicaban rápidamente a medida que los hijos de los Encomenderos, ya hombres, repetían el mismo procedimiento que el de sus padres; es decir, formaban familia en unión concubinaria con las indias y con las negras, haciéndolo con gran naturalidad porque ya en sus venas la madre había puesto sangre indígena o negra y el proceso no solo es biológico, sino que es íntimamente cultural porque es a través de la mujer que se transmite la cultura más íntima, la que toca nuestro ser, la privada, la que todos llevamos por dentro, aunque en algunas circunstancias mostramos otra cosa. Así a medida que el hijo del español, ya criollo, se hacía más americano y que las relaciones con la mujer india o negra, afirmada con los hijos, eran más afectivas, su carácter evolucionaba sufriendo transformaciones volitivas (Voluntarias, filosóficamente hablando), que le hacían olvidarse de las diferencias de raza tan comunes en su época. El entronque de los españoles con las indias comenzó desde que desembarcaron los Conquistadores en Tierra Firme, y muy pronto empezaron a figurar en la milicia y en la iglesia hombres nacidos de esas. Destacase en la Milicia Francisco Fajardo, y en la evangelización Fr. Francisco del Tocuyo. La figura del primero corresponde al periodo de las Encomiendas; la del segundo al de las Misiones (Siso, 1953). Con relación a Francisco Fajardo este era natural de la isla de Margarita (1524), hijo del español Francisco Fajardo, hombre noble, y de doña Isabel, india de la nación Guaiquerí y biznieto en línea materna del Cacique Charayma.

Fuente de apoyo: http://antropologiayecologiaupel.blogspot.com/2011/06/el-mestizaje-en-venezuela.htm

¡Después de todo esto, y mucho, pero mucho más! El 12-O, es ¿el día de la resistencia indígena? ¿el día de la hispanidad? O Cómo diría mi padre, Miguel Ángel Zurita Medina, ¿el comienzo de una francachela, que no fue tan franca ni tan rochela? Hubo resistencia, es innegable e indudable, no de un día, ni de semanas, en algunas zonas y casos, fue por años, pero lo que en realidad prevaleció, en todas las partes involucradas, fueron las ganas de vivir y convivir, de allí las encomiendas y encomenderos y, como resultado, el mestizaje, los mestizos y mestizas.

Me despido con una expresión de un escritor, ensayista, físico, pintor y existencialista argentino, de versátil verbo y magistral creatividad, Ernesto Sábato.

Miguel Alberto Zurita Sánchez – Coro 08/ 10 / 2019.

«Cancion con todos» Armando Tejada Gómez (letra) y César Isella (música).  Interprete Mercedes Sosa

2 Comentarios

  • Torcuato de Luca Tena

    Una forma, inedita e inteligente, de describir el «Descubrimiento» de America por Colon y el sub secuente mestizaje. Un aporte magistral a los millones de centimetrajes que abordan el tema.
    !Excelente Miguel!

    • Miguel Alberto Zurita Sánchez

      ¡Gracias por tu comentario Torcuato! Expresiones y manifestaciones, como esas, son las que me comprometen, con la gente como tu, a seguir nadando contra la gran corriente de la mediocridad y simpleza, que ha producido lo fácil, rápido y expreso, de estos tiempos.
      ¡Un cordial, honesto y sincero saludo!

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