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«¡Gloria a tí casta Señora!»

La viejita y su «tablita»

Su historia

Cuentan, que por allá en el año de 1749, en un 18 de Noviembre, una viejita, de nombre María Cárdenas, que vivía en el barrio El Saladillo, después de haber lavado la ropa en aguas del lago de Maracaibo, vió una tablita de madera fina flotando hasta ella, la cual tomó en sus manos y la llevó a su ranchito.
Al día siguiente, cuando se disponía a colar el café de la mañana, escuchó unos atípicos golpes en la casa y al buscar el origen de los mismos, observó (con esa sorpresa que turba el alma) que la tablita brillaba y se movía, apareciendo en ella la imagen de la Virgen con dos personas a sus costados, que luego supo eran la de Nuestra Señora de Chiquinquirá con San Antonio de Padua a la derecha, sosteniendo en la mano izquierda un niño con un mapamundi en sus manos

y a la izquierda, San Andrés, apóstol, leyendo la Sagrada Escritura.

Imágen de «la tablita»
  • ¡Milagro! ¡Milagro!
    (gritó la mujer, mientras su casa se llenaba de decenas de asombrados vecinos)
  • ¡Milagro! ¡ Milagro!
    (corearon los vecinos)

Al tiempo de lo acontecido en casa de aquella humilde lavandera, las autoridades decidieron realizar una procesión en honor a la Chinita.
Cuenta la leyenda, que la Virgen era llevada en los hombros del pueblo hacia la Catedral del Maracaibo, pero la imagen se puso tan pesada que impidió seguir moviéndola. Finalmente, después de muchos ruegos al cielo y súplicas, uno de los presentes exclamó: «Tal vez la Virgen no quiera ir a la iglesia matriz y prefiera la de San Juan de Dios». Entonces la procesión cambió su rumbo hacia la iglesia de la gente humilde de la ciudad y la imagen recuperó su peso normal. Es por esto que, desde ese día la querida Chinita se quedó en su templo, hoy consagrado como basílica, al pueblo zuliano.

Monseñor Luckert

El resto fué anécdota ocasional.
Lo cierto es que, de aquella aparición, hoy queda la fé de todo un pueblo por su Virgen, por su patrona… por su «Chinita».

E.C.

Su himno

Voz Véis y Ricardo Cepeda «Gloria a tí casta Señora»

Un comentario

  • Mónica Márquez

    La verdad uno crece escuchando la historia y aprendiendo la fe en La Chinita
    Y no se da cuenta cuan hondo es el arraigo
    De niña un día como hoy era alegría y revuelo, mamá cantaba mi abuela se apuraba porque era ur a la Basilica el centro de la actividad y la vida
    Era estrenar un vestido nuevo también jajaja , hermosa remembranza

    Gracias