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“DE LAMAS A DÍAZ, UN CAMINO…… DE FLORES, ESPINAS Y ABROJOS, PIEDRAS Y TROPEZONES”. Por: Miguel Alberto Zurita Sánchez

Para quien no conozca o sepa, que es abrojos.

Abrojo: Planta de tallos largos y rastreros, hojas compuestas, fruto redondo y espinoso y flores amarillas. «los abrojos son perjudiciales para los sembrados».

         En nuestro país se dice mucho de las grandes y brillantes genialidades de ciertas personas, dicho de otra manera, son “Venezuelan pride”, eso está muy bien, es excelente, hay que reconocer, sobre todo porque “el reconocimiento de algunos, es estímulo para muchos”, es lo que pienso.

En esta oportunidad, quiero referirme a varios cultores venezolanos, que por diferentes razones, así como circunstancias, transitaron un camino de flores, espinas y abrojos, piedras y tropezones, sin embargo nos dejaron un legado importante, a todos y cada uno de los coterráneos de este país, que de alguna forma hemos tenido y tendremos relación con la música criollo-didacta, para llamarla de alguna manera y poderla diferenciar de otros géneros. ¡No es que estoy en contra, de nada de los diversos géneros ,….. aclaro!.

Llamarlos cultores, creo que los acorrala o encierra en un término, si nos vamos al concepto del sustantivo y a la etimología del mismo, por eso, cuando esté refiriéndome a cada uno, por separado, entonces les colocaré los adjetivos que les correspondan.

La música en Venezuela, ha tenido un gran valor cultural, así como presencia en el mundo entero, sin llamarla eso sí, música venezolana, la cual ha sido reducida a un género muy particular, como lo es la música del llano, conocida como la música de arpa, cuatro y maracas, pero como decía mi difunta madre Celia Mercedes “eso es harina de otro saco”.

Como mencioné al principio, hablaré de los insignes brillantes, pero en específico de los músicos y, que mejor comienzo con quien la historia nos lo indica.

José Ángel Lamas.          

José Ángel Lamas

José Ángel Lamas Caracas (Venezuela), 2 de agosto de 1775 – ibíd.(en el mismo lugar), 10 de diciembre de 1814) fue un compositor venezolano, del período colonial, uno de los representantes más importantes de la música clásica en Venezuela.

Lamas es conocido por su pieza Popule Meus, la cual fue compuesta en 1801 y estrenada en la Catedral de Caracas. Lamas dedicó su vida a la música y permaneció apartado de la política y la actividad independentista. Como miembro del grupo de compositores de la Escuela de Chacao, tocó el tiple y el bajón chirimía en 1789 con la orquesta de la catedral. Desde 1786 hasta su muerte en diciembre de 1814, Lamas fue el maestro bajonista de la orquesta.

Entre sus piezas más conocidas están; En premio a tus virtudes, Sepulto domino, Ave Maris Stella, Misa en re y Benedicta et venerabilis.

Lamas murió el 10 de diciembre de 1814 a los 39 años. Fue enterrado en la Iglesia de San Pablo en Caracas que luego fue demolida por orden del presidente Antonio Guzmán Blanco para construir el Teatro Municipal de Caracas, inaugurado en 1881. Sus restos nunca fueron hallados.

Benedicta et venerabilis. Jose Angel Lamas

Vicente Emilio Sojo.      

Vicente Emilio Sojo

Vicente Emilio Sojo (Güatire, 8 de diciembre de 1887 – Caracas, 11 de agosto de 1974) fue un musicólogo, educador y compositor venezolano.

Se educa desde niño en el seno de una familia relacionada con la música, dado que sus dos abuelos fueron Maestros de Capilla (músico de experiencia y prestigio, siempre compositor, que forma, gestiona y dirige al grupo de cantores e instrumentistas responsable de la música sacra en los oficios de las iglesias, o de la música profana en las fiestas cortesanas).

En 1896 inició sus estudios de música.

En 1906 se muda a Caracas, e ingresa en 1910 a la Escuela de Música y Declamación, a la vez que continúa su autoaprendizaje de Humanidades. En estos años se inicia en la composición, como conocedor de lo popular de su tierra.

En 1914 compuso una «Comparsa Carnavalesca», intitulada «Festiva».

En 1921 es nombrado profesor de música de la Escuela, a la vez que continúa su labor de composición de obras de diverso estilo para diferentes arreglos instrumentales y vocales. Junto a José Antonio Calcaño y Miguel Ángel Calcaño, forma parte del movimiento artístico «Renovación».

En 1928, en ocasión de la fundación del Orfeón Lamas, escribe su primera obra Polifonía.

En 1930 ya es director del Orfeón Lamas. En ese mismo año funda la Orquesta Sinfónica de Venezuela, de la cual es director musical y fundador, además de su principal impulsor.

Desde 1936, como director de la Escuela Superior de Música, pudo impulsar una auténtica escuela de composición musical.

En 1940 junto a otros compositores, prepara su primer libro con obras para niños venezolanos.

En 1944 se gradúa la primera promoción de compositores, bajo su tutela en la escuela de música José Ángel Lamas.

Sojo también participó en política, formo parte en 1936 del Partido Democrático Nacional y en 1941 es miembro fundador de Acción Democrática. Con este partido fue electo diputado a la Asamblea Nacional Constituyente de 1947. En 1958 fue elegido senador por el Estado Miranda y reelegido en 1963 y 1968.

A Sojo se le atribuye la creación de la escuela moderna de música en Venezuela. Para el Orfeón Lamas, compiló y armonizó más de 200 canciones populares y del folklore, logrando un rescate significativo de las tradiciones musicales del país. Entre sus obras más importantes podemos mencionar: Misa cromática (1922-1933) y Hodie super nos fulgebit lux (1935). En 1951 recibió el Premio Nacional de Música de Venezuela en reconocimiento a toda su obra.

Muere en Caracas el 11 de agosto de 1974 y sus restos reposan en una cripta debajo del Templo Parroquial de la ciudad de Guatire.

En su honor se creó la Fundación Vicente Emilio Sojo, en noviembre de 1986, como continuación de un proyecto instaurado por el Consejo Nacional de la Cultura (Conac) en 1978 que, para entonces, fue titulado como Instituto Latinoamericano de Investigaciones y Estudios Musicales Vicente Emilio Sojo (Ilves), más recientemente la Fundación Vicente Emilio Sojo (Funves), dedicada a la investigación y difusión de la música venezolana, latinoamericana y caribeña, fue disuelta el 5 de enero de 2016, por decisión de la Presidencia de la República y transformada en la Fundación Centro Nacional de Música Vicente Emilio Sojo. ​La Orden Vicente Sojo se otorga por Consejo Legislativo del Estado Miranda.

Vicente Emilio Sojo, Cinco piezas venezolanas, played by Judith Bunk

Antonio Lauro.          

Antonio Lauro

Antonio Lauro (Ciudad Bolívar, Venezuela, 3 de agosto de 1917 – † Caracas, 18 de abril de 1986), fue intérprete y uno de los principales compositores para guitarra clásica del siglo XX.

Hijo de inmigrantes Italianos, su padre era barbero y músico, su mamá Armida, fue la inspiración para componer la pieza musical del mismo nombre.

Los estudios musicales los realizó en Caracas desde la edad de 9 años, en la Academia de Música y Declamación (hoy Escuela Superior de Música José Ángel Lamas),​ donde fue discípulo de Vicente Emilio Sojo, Juan Bautista Plaza, Salvador Llamozas y Raúl Borges, en la primera cátedra de Guitarra Clásica conformada en Venezuela. Debido a que carecía de recursos económicos para financiar sus estudios musicales, los tuvo que costear trabajando como guitarrista acompañante, en los programas de la radio emisora Broadcasting Caracas (luego Radio Caracas Radio). También fue integrante del Orfeón Lamas, fundado por Vicente Emilio Sojo en 1930.

En 1935, fundó y fue cantante de «Los Cantores del Trópico»,​ donde con su excelente voz de bajo comenzó a destacar como compositor y arreglista.

En 1940, al recibir su título de maestro compositor se dedica formalmente a la creación musical.

El 25 de julio de 1954, estrena, como cantante solista, con la Orquesta Sinfónica de Venezuela, y junto al tenor Teo Capriles, la Cantata criolla de Antonio Estévez, dirigida por el autor, en el Teatro Municipal de Caracas.

En 1947, compuso una de sus primeras obras de importancia, el poema sinfónico con solistas y coro Cantaclaro, inspirado en la obra homónima de Rómulo Gallegos.

A raíz del golpe de Estado del 24 de noviembre de 1948 durante la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, fue encarcelado y exiliado por su vinculación con algunos dirigentes del partido Acción Democrática, permaneciendo 10 años (1948-1958) fuera del país. Mientras continúa trabajando y enriqueciendo el acervo musical venezolano con partituras como Suite Venezolana y Sonata. ​Lauro es considerado como uno de los principales maestros latinoamericanos de la guitarra clásica. En la Orquesta Sinfónica Venezuela llegó a ocupar el puesto de percusionista y corno solista, así como del trío Raúl Borges.

Compuso numerosas obras para guitarra clásica siendo el vals Natalia una de las más famosas y pieza obligada en muchos concursos de guitarra. Sus primeras obras para este instrumento fueron especialmente valses venezolanos en medida de 3/4, que los interpretaba en 6/8. Fue tal la calidad de estas composiciones que el guitarrista John Williams llamó al maestro Lauro el «Strauss de la guitarra»(por Johann Baptist Strauss violinista Austríaco). Hoy por hoy, muchas escuelas de música y conservatorios en el mundo tienen dentro de su repertorio de audiciones, obras de Antonio Lauro. Un ejemplo es la Juilliard School of Drama and Music de Nueva York, considerada una de las instituciones de formación musical más importantes del planeta, la cual tiene dentro de sus exigencias de ingreso para la Maestría en Guitarra Clásica, la interpretación de una obra de Lauro.

El maestro Lauro se distinguió como un excelente guitarrista, pero su popularidad aumentó cuando cuatro grandes maestros, incorporaron obras suyas en sus programas. Ellos fueron: el español Andrés Segovia, el australiano-británico John Williams, el cubano Leo Brouwer y el venezolano Alirio Díaz, quien fue gran amigo de Lauro y, en 1980, solista de la primera grabación de su «Concierto para guitarra y orquesta» con la Orquesta Sinfónica Venezuela.

Dentro del Conservatorio Nacional de Música Juan José Landaeta ubicado en Caracas, la Cátedra de guitarra ahí existente lleva su nombre en su honor, simbolizando también un homenaje por la labor docente que llevó a cabo como maestro en el seno de dicho conservatorio.

Presidente de la junta directiva de la Orquesta Sinfónica Venezuela durante el lapso 1959-1960.

Reconocimientos.

En vida Antonio Lauro recibió varios premios:

  • Premio Vicente Emilio Sojo, en sus ediciones de 1948, 1955 y 1957.
  • Premio Oficial de Música, en los años 1947, 1948 y 1950.
  • Premio Nacional de Música (Venezuela,1985).
  • Hijo Ilustre de Ciudad Bolívar (1977).
  • Premio Casa de las Américas (Cuba,1978).

Obras.

La mayoría de su obras son valses llevan nombre de mujeres. Sus piezas han recorrido el mundo, gracias a la ejecución que de las mismas hiciera el brillante guitarrista, Alirio Díaz.

Guitarra.

Es considerado el más destacado compositor guitarrista venezolano, su repertorio para guitarra clásica es conocido en el mundo.

Música.

Morenita (1930). Petronila (1936). Tatiana (1939). Andreina (1939). Natalia (dedicada a su hija) (1939). Yacambú (1939). El Marabino (1942). Angostura (1968). Carora (Dedicada a Alirio Díaz) (1968). Maria Luisa (dedicada a su esposa) (1968). El Niño (1971). Momoti (1975). María Carolina (canción de cuna dedicada a su nieta) (1983). La Gatica (1984). El Negrito (dedicada a su hijo, Luis Augusto) (1984). La negra (1976). Leonardo (dedicada a su hijo). Merengue (1940). Canciones infantiles y Fuga a dos voces (1944). Pavana al estilo de los vihuelistas (1948). Suite venezolana (1952). Sonata (1952). Concierto para guitarra y orquesta (1956). Variaciones sobre una canción infantil (1967).Seis por derecho al estilo del arpa llanera (1967).

Música de cámara.

Morenita (joropo para tres voces y guitarra)(1939). Cuarteto para cuerdas (1946). El cucarachero (joropo para canto y piano) (1947). Quinteto para instrumentos de viento (1956). Pavana y fantasía para guitarra y clavecín (dedicada a John Williams) (1976). Trece canciones para barítono y órgano (algunas con guitarra) (1960-1961).

Piano.

Suite venezolana (1948). Arpa. Marisela (1949).

Coro a capella.

Cinco madrigales (1948-1955).

Orquesta.

Cantaclaro (poema sinfónico con solistas y coro) (1947) Inspirado en la obra homónima del escritor venezolano Rómulo Gallegos. Misterio de Navidad (con coro, narrador y solistas) (1952). Giros negroides. Concierto para Guitarra y Orquesta (Guitarra y Orquesta) (1956).

Antonio Lauro. María Cristina

Modesta Bor.          

Modesta Bor

Modesta Bor (Juan Griego, Isla de Margarita, 15 de junio de 1926 – Mérida, 1998), fue una compositora venezolana de gran trayectoria, excelente pianista, de talla mundial y directora coral.

En su tierra natal, recibió las nociones elementales de teoría y solfeo y comienzó a estudiar piano.

En 1942, viaja a Caracas para continuar sus estudios en la Escuela Superior de Música «José Ángel Lamas», donde cursa Teoría y Solfeo, piano, Historia de la Música y Estética; primer año de Armonía y Orquestación con Antonio Estévez y segundo año de Armonía, Contrapunto, Fuga y Composición en la cátedra del Maestro Vicente Emilio Sojo.

En 1951 presenta el examen de su décimo año de piano, sin embargo, ese mismo año, contrajo una grave enfermedad en ambas manos y piernas: Poliradiculoneuritis o síndrome Gillán Barré. No pudo ofrecer el concierto de grado, ni desarrollarse como intérprete. Fue después de regresar de Moscú, cuando le otorgaron el título de Profesora Ejecutante de Piano. En julio de 1959, con la Suite en tres movimientos para Orquesta de Cámara, obtiene de las manos de Vicente Emilio Sojo el título de Maestro Compositor.

Paralelamente a sus estudios musicales,  Bor dio inicio a una amplia actividad en los campos de la musicología y la docencia.

Entre 1948 y 1951 trabajó en el Servicio de Investigaciones Folklóricas Nacionales, como Jefa del Departamento de Musicología. Posteriormente, ejerció la docencia musical en diferentes escuelas primarias y secundarias de la capital, llegando incluso a dirigir coros de Niños de las Escuelas Municipales de Caracas.

Después de egresar de la Escuela de Música, se dedica por completo a la composición y en 1960 viaja a Moscú, con la idea de realizar estudios de Postgrado en el Conservatorio Tchaikowsky. Después de escuchar una de sus obras en una audición privada, el afamado compositor Aram Jachaturián la acepta  en su cátedra de Composición. Ese mismo año 1960, Modesta Bor viajó a Copenhague, Dinamarca, donde asistió a un Congreso Internacional de Jóvenes Comunistas, representando al Partido Comunista de Venezuela (PCV), en el cual militó desde joven; se dice incluso que por tal motivo muchas veces quedó excluida de procesos y oportunidades profesionales o socio-económicas durante los períodos gubernamentales de 1958-1998.

Durante su estadía en Moscú, estudió Polifonía con Sergei Skripov, Literatura Musical con Natalia Fiodorova, Orquestación con Dmitri Rogal-Lwitsky, Composición con Khachaturian y Lengüa Rusa con Nina Vlasova. Fue además la primera mujer venezolana en cursar estudios de música a nivel de postgrado en el exterior.

En 1962 inicia la composición de la premiada Obertura para orquesta. Entre 1963 y 1964 se traslada a Lecherías, Edo Anzoátegui, para dirigir el Coro de Niños de la Universidad de Oriente.

En 1964, nuevamente en Caracas, trabaja en el «Instituto Nacional de Folklore» y luego es nombrada directora del Coro de Niños de la Escuela de Música «Juan Manuel Olivares»,

En 1966 funda y dirige el grupo vocal «Arpegio», conjunto de seis voces blancas con el cual divulgará las viejas melodías infantiles, la polifonía culta y la música popular y folklórica venezolana.

Entre 1971 y 1973 dirigió la Coral de la CANTV con la cual grabó dos discos de música coral venezolana e internacional. En 1973 se hace cargo de la Cátedra de Composición de la Escuela de Música «José Lorenzo Llamozas», hasta 1990, siendo maestra de innumerables compositores y directores corales venezolanos, del presente. Simultáneamente, entre 1974 y 1989 trabajó como jefa del Departamento de Música de la Dirección de Cultura de la Universidad Central de Venezuela, donde realizó una encomiable labor en pro de la formación musical de la población estudiantil venezolana.

En 1982 fue invitada por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) para participar en el «Primer Festival Internacional de Música Contemporánea de la Habana» (1986), donde se interpretó el Concierto para piano y Orquesta.

En 1.989 firma el manifiesto de bienvenida a Fidel Castro, donde 911 intelectuales venezolanos saludaban la visita del líder cubano.

En 1990 se traslada a la ciudad de Mérida donde prosigue con tenacidad su labor creativa, la cual alterna con la docencia, en la Escuela de Música de la Universidad de Los Andes, ofreciendo el Taller de Dirección de Coros Infantiles; y en 1991 dicta un Taller de Armonía, con la finalidad de crear en el futuro una Cátedra Estable de Composición.

Obras.

La formación musical de Modesta Bor en Caracas como compositora se centró en la década de los 50. Para ese entonces ya había un fuerte movimiento musical nacionalista y vanguardista, no sólo en Venezuela sino en América Latina (cf. Festivales Latinoamericanos de Música en Caracas de 1954 y 1957). Su posterior viaje de estudios a Moscú y su formación con A. Jachaturián le ampliaron el espectro cultural y estilístico a esta compositora venezolana.

Las primeras obras de Modesta Bor están enmarcadas dentro del pensamiento de la Escuela Nacionalista venezolana. Basta observar la Suite Criolla para piano, la Suite para Orquesta de Cámara y la Sonata para Viola y Piano.

A partir de la década de los sesenta, se trasluce la búsqueda de nuevas sonoridades en obras como el Segundo Ciclo de Romanzas para contralto y piano, la Sonata para violín y piano y sus obras corales El Pescador de Anclas y Regreso al Mar.

En 1970 escribe  el poema sinfónico titulado Genocidio, donde plantea una lucha antagónica entre un tema nacionalista y temas extraídos de los comerciales televisivos para la época. Dicha obra, por su contenido político, no obtuvo el premio de Composición de ese año; sin embargo, fue estrenada y posteriormente, grabada. En 1971 su obra «Genocidio» fue estrenada públicamente y grabada, sin embargo, se dice que por su contenido político, de crítica social, no recibió el Premio Nacional de Música Sinfónica de 1971.​

La década de los setenta marca el inicio de una búsqueda hacia la atonalidad. La Imitación Serial para Cuerdas (1974), el tríptico coral Manchas Sonoras (1975), los siete Sarcasmos para piano (1978-80), el Prisma Sonoro para cuatro voces mixtas (1980-81), el Concierto para piano y Orquesta (1982-83) y Acuarelas para orquesta de cuerdas (1986) son sólo algunos ejemplos de sus obras atonales desligadas de la tendencia o línea nacionalista.

Aguinaldo MargariteñoModesta Bor

Simón Díaz.              

Simón Díaz

Simón Narciso Díaz Márquez Barbacoas, Estado Aragua, 8 de agosto de 1928 – Caracas, 19 de febrero de 2014,​ más conocido como Simón Díaz o simplemente por el apodo de El Tío Simón, fue un cantante, músico, compositor, poeta, humorista, caricaturista y empresario venezolano.

Estuvo inmerso tanto en la música como en la vida campesina desde niño. Barbacoas era un pueblo ganadero y Simón Díaz absorbió ahí la música y tradiciones del llano, ya que desde pequeño improvisaba coplas y tonadas (La tonada es un género musical folclórico consiste en un conjunto de melodías y cantos dentro del género de la lírica. Se caracteriza por no ser bailada y tener un énfasis en los textos), que escuchaba de los artistas que se encontraban en su localidad.

Su formación musical se originó en casa, en donde su padre le enseñó lo básico. Juan Díaz tocaba el cornetín en la banda del pueblo, y lo animó a aprender a tocar el cuatro venezolano y a componer y cantar boleros. «A los 12 años murió mi papá y me tocó a mí ser el hombre de la familia», relató Díaz en una oportunidad. En aquel entonces, dedicó buena parte de su tiempo a vender dulces, empanadas y otras comidas preparadas por su madre, para sostener a sus siete hermanos. A los 15 años, comienza a trabajar en San Juan de los Morros como asistente y atrilero de la Orquesta Siboney y al poco tiempo, empieza a presentarse como actor humorístico bajo el apodo de «El Chato» alternando con la orquesta. Un día, el cantante de la orquesta se enfermó y, a solicitud del dueño del local, le tocó a Simón reemplazarlo. Según una anécdota evocada por el artista, años después,  Simón Díaz se decidió a interpretar el bolero Dos Almas del compositor argentino Domingo Fabiano, “Don Fabián”, en plena actuación se le olvidó la letra y para salir del compromiso comenzó a improvisar la letra con sonidos guturales, ocurrencia que fue aplaudida por el público. A partir de ahí, Simón Díaz se convierte, por un tiempo, en el bolerista de la agrupación.

Simón salió a Caracas, buscando mejorar su calidad de vida, viajó el 19 de marzo de 1949   y al día siguiente, consigue su primer empleo, en una sucursal del Banco Venezolano de Crédito.​ Un día, ante un anuncio colocado en la entrada de una casa en la parroquia San Juan, decide recibir clases de piano, con el compositor, pianista y docente Teófilo León; posteriormente, se inscribió en la Escuela Superior de Música luego de aprobar el examen que le hiciera el músico, docente y director de orquesta Vicente Emilio Sojo, llegando ser compañero de clases de José Antonio Abreu. Allí estudió por seis años. A mediados de los años 1950, Simón Díaz ya era conocido en todo el país por su programa de radio El llanero en el cual mezclaba comedia con un inventario de canciones propias, que lo convirtieron en uno de los artistas más populares de la Venezuela de entonces.

En 1963, Simón Díaz conoce a Hugo Blanco, quien le dio la oportunidad de grabar en el álbum Parranda Criolla, los temas Por Elba y Matagente. Al año siguiente, sale su primer álbum como solista, titulado Ya Llegó Simón, donde se incluye el éxito El superbloque. En 1966, se publica el disco Caracha Negro, título alusivo a una de sus frases más representativas. De la asociación entre Díaz y Blanco, surgieron 16 álbumes que incluyeron ritmos de salsa y gaitas de corte humorístico.

En la TV comenzó en 1960 con La Quinta de Simón, Mi llanero favorito, etc. Su carrera se extendió hasta los años 1990 con programas donde promovía la música y tradiciones venezolanas. En 1963, Simón Díaz aparece por primera vez en el cine en la cinta Cuentos para mayores, dirigida por Román Chalbaud, luego siguieron, en participaciones como actor, las producciones Isla de sal (1964), El reportero (1966), La bomba (1975), Fiebre (1976), La invasión (1977) y La empresa perdona un momento de locura (1978).

¡Las tonadas!…….Simón Díaz al rescate

A mediados de la década de los cincuenta, Simón se entera del peligro de desaparecer, que corría el género de la tonada llanera, por cuanto en esa época, los hacendados tuvieron la idea de mecanizar la extracción de la leche para cubrir el déficit de producción y con ella iba a desaparecer el oficio de los ordeñadores, quienes se valieron de este tipo de música para ejecutar su labor. Por ello, se encargó de recopilar y componer tonadas, incorporándolas a su repertorio, cosa que también hicieron otros exponentes de la música de los llanos venezolanos.

En su primer disco, Ya Llegó Simón, graba la Tonada del Cabestrero, la primera de una larga lista que servirían para destacar y popularizar este canto propio del ordeñador en el campo. Una de sus más conocidas es la Tonada de Luna Llena, que fue versionada e incluida como parte de la banda sonora de la película ”La flor de mi secreto”, dirigida por el cineasta español Pedro Almodóvar en 1995.

Reconocimientos.

Fue distinguido con la Orden del Libertador en su Orden de Gran Cordón, que es la máxima condecoración que otorga el estado venezolano, constituyéndose en el único artista nacional al que se le haya impuesto, en el año 2000 fue nominado al Premio Grammy por mejor disco tradicional latino. En el año 2008, se hizo acreedor del Grammy Latino a la Trayectoria. Su aparición para recoger el galardón, fue una de sus últimas presentaciones públicas, ya que al artista se le diagnosticó el Mal de Alzheimer, lo que puso final a sus actividades empresariales y artísticas. En el año 2012 recibió el Premio Nacional de la Cultura, Mención Música.

Viendo, un poco de cerca a estos cinco Venezolanos, ilustres de la música, pareciera que hay una especie de sino en la vida de los que se relacionaron con la política a diferencia de los que no, por supuesto que éstos pasaron calamidades, pero por razones diferentes a sus relaciones o ser afectos a una corriente o ideología política. Pareciera también que la cultura y los intelectuales, como que estuvieran movidos por el magnetismo de la sensibilidad, sencillez y humildad, pero son caldo de cultivo, presas fáciles o simplemente como diría el Chapulín colorado, hay quienes se aprovechan de su nobleza. ¿Habrá algo de eso?   

SIMON DÍAZ. Tonada del Cabrestero

Cierro con una expresión del gran Gandhi.

Mahatma Gandhi

Miguel Alberto Zurita Sánchez – Coro 16 / 10 / 2019.

2 Comentarios

  • Miguel Alberto Zurita Sánchez

    ¡Gracias Torcuato!.
    Todas las retrospectivas son buenas, y si son para afianzar o hacer crecer nuestro acervo cultural, pues mucho más, además de que nos ayuda, como personas, a tener referentes importantes para nuestro tránsito, en el viaje de la vida. Con esto demostramos, que es falso eso de que «nadie escarmienta en cabeza ajena»
    ¡Continúa con nosotros!
    Gracias por visitarnos.