Opinión

COSTUMBRES Y PARAFILIAS.(La tecnocracia sexual). Por Osiris R. Betancourt Bruges.

Mal de Aurora

COSTUMBRES Y PARAFILIAS.
La tecnocracia sexual

La implantación de elementos morales nuevos en una sociedad impulsa la destrucción de sus costumbres y altera sus definiciones de lo que es normal, diferente, bueno o malo. Generando un vacío y un sentimiento de culpa en sus culturas. Cuando esto ocurre se crea un vector de destrucción que parte desde la nueva moral hacia la cultura de la sociedad abordada, infectándola con sus criterios, creándole un conflicto y borrando parte de ella.

“…Dos medias verdades no hacen una verdad y dos medias culturas no hacen una cultura.”
Arthur Koestler.

Las costumbres definen a las sociedades; las acciones y actividades repetitivas que se siembran dentro de los hábitos se convierten en costumbres. Estas repeticiones consecuentes ocurren, fundamentalmente, dentro de un entorno espacial; cada colectivo se aglutina en función de un lugar geográfico y en función de una serie de hábitos que demarcan qué es lo normal en sus vidas. El colectivo es consecuencia de este aglutinante, y no a la inversa. Es decir, el grupo humano encuentra un espacio habitable y se adapta a él estandarizando sus maneras de vivir, creando y evolucionando sus costumbres, que muchas veces terminan convertidas en preceptos o llegan a ser normas y leyes, implicando entonces la definición de una sociedad.

Cuando una sociedad es abordada con costumbres ajenas, las propias pasan a ser juzgadas, más que a ser interpretadas y readaptadas. Y si esta invasión es más fuerte que la sociedad, termina ridiculizando, satanizando y desplazando muchas de las costumbres propias; obligando a estas a quedarse alojadas en el intrínseco de los individuos, en sus practicas privadas (y hasta secretas) a fin de evitar las burlas y el señalamiento público.

Con el establecimiento del catolicismo en la sociedad occidental, las costumbres sexuales y el ejercicio de la sexualidad pasó a ser objeto de asco, de repulsión y el arma e instrumento principal del poder de la iglesia. El mundo de lo inexplicable, el de los dioses, el de obtener lo imposible y los milagros, empezó a girar alrededor de la sexualidad: se nos implantó en nuestras conciencias a María concibiendo virgen; adoramos y admiramos a un Jesús célibe; las personas que se acercan a la divinidad de Jesús ostentan la virginidad como indispensable para la santidad; hasta se llegó a institucionalizar el control del himen femenino, con la creación de la santa inquisición. Estos elementos, entre otros, verifican dicha situación.

En la mayoría de las culturas, antes de la irrupción del catolicismo, la sexualidad era aceptada con otros criterios: normalmente no estaba satanizada ni era utilizada para dominar a las sociedades. Entonces, como consecuencia de esta novísima moral religiosa, las costumbres sexuales se convirtieron en pecado, en locura o cosas del demonio; pero con el desarrollo de los conocimientos de salud – amparados aun por las creencias religiosas- se bajó un poco el desprecio a la sexualidad y se clasificaron como “enfermedades” las costumbres que no calaban en los criterios cristianos y católicos. También es cierto que con la explosión demográfica, la publicidad y la invasión de los medios de comunicación, las costumbres sexuales se han modificado haciéndose en algunos casos perversas e irracionales.

Los conocimientos de salud no se estancaron en el tiempo (como si ocurre con las creencias religiosas) y en la medida de su desarrollo, las costumbres sexuales mal entendidas se han ido desatanizando y ubicándose en su correcta dimensión humana. De considerarse pecado y locura pasaron a catalogarse como perversiones y desviaciones; algunas salieron de la lista negra de la medicina moral (como la masturbación y el sexo oral) para formar parte de los gustos sexuales de cada cual. Otras actividades que aun conservan su mancha histórica moral se les ha llamado parafilias y son consideradas en la actualidad – por los sicólogos mismos – como parte de la psique normal, integral e inofensiva (siempre y cuando no sean dañinas y afecten el normal desenvolvimiento de los individuos en la sociedad). También es cierto que las actividades realmente perversas y dañinas han ratificado su puesto como enfermedades, gracias a este desarrollo de los conocimientos científicos.

El término parafilia viene del idioma griego y lo forman la palabra παρά (pará) que significa “al margen de”, y la palabra φιλία (filía) que se traduce como “amor”. Esta se define como una tendencia y un patrón de conducta o comportamiento humano presente en la actividad sexual, en la que el placer no se consigue exclusivamente con el coito; siempre que ésta no sea la única actividad sexual practicada por el individuo. Este patrón no tiene que ser necesariamente aceptado o practicado por otras personas. Son específicamente inofensivas y normales, pero se encuentran enmarcadas por la época, por el lugar geográfico, por las costumbres y la moral imperante.

Algunas parafilias pueden parecernos ilógicas, tanto como pensaríamos ilógico que se definiera que hacer el amor requiere de una clasificación médica o psicológica, y esto se debe a la ya nombrada imposición de costumbres ajenas; como también es válido que una costumbre nuestra sea vista como algo abominable por gente de otra cultura. Bien señalaba Ramón de Campoamor: “todo es según el color del cristal con que se mira”. Pero la ciencia en su supremacía del saber, y la sociedad con su criterio de dominación de unos sobre otros, simplifican y generalizan, dejando las costumbres de los pocos y los sometidos en el ámbito de lo inusual, y las costumbres de los muchos y los dominantes en el de lo común (haciendo el consecuente daño cultural en el grupo humano señalado por tener costumbres inusuales). Así encontramos calificada como parafilia al adulterio, a la atracción por una pareja sexual mucho más joven o mucho mayor (denominada anisonogamia), a la atracción por personas de altura diferente a la propia (anastimafilia), a la excitación producida por el beso (basoexia), a la excitación por la desnudez (omolagnia, gimnofilia o nudomanía) y al fetiche por las piernas (crurofilia); siendo estas casi una regla en nuestras vidas. También se acusan de parafilias algunas costumbres comercializadas por la sociedad como el uso de loción para excitar a la pareja (alifineur), al sexo con una prostituta (cyprieunia), a la excitación a través del baile erótico (coreofilia) y a la atracción por tener relaciones sexuales en una bañera (alveofilia).

Este orden tecnocrático también índexa el inframundo personal y señala como parafilias a la excitación proveniente de fantasear durante el acto sexual con otra persona que no sea la pareja (alorgasmia), a la preferencia por un pene especialmente grande (falofilia), al uso de fantasías sexuales para acelerar el orgasmo (gendoloma o gendolama), a la atracción sexual por una virgen (partenofilia), a la excitación por el contacto con las nalgas (pigofilia) y a la excitación por tener una pareja sexual de otra raza (Alotriorastia). Además se muestra incongruente al sumar en sus listas algunas prácticas o recomendaciones indicadas por la sicología, como que se considere normal que se fantasee durante el acto sexual con otra persona que no sea la pareja y el uso de las fantasías, entre otras.

Las abanderadas de todas las parafilias podrían ser la normofilia, que define a la excitación obtenida exclusivamente por ejecución de actos considerados normales por la propia religión o sociedad; y la homiliofilia, que consiste en la excitación sexual producida por predicar una religión a una persona sencilla y fácil de convencer de cualquier cosa. Esta especie de sal con azúcar se escapa de lo lógico y racional, y no ameritan un mayor análisis o atención.

Esta clasificación técnica, no es mas que un respeto retroactivo a las costumbres que fueron satanizadas alguna vez en algunos lugares por culpa de una invasión cultural montada en el catolicismo inquisitivo. Se les llamo científicamente parafilia en lugar de llamarlas locura, perversión o enfermedad; sin embargo ese cambio de perfil no deja de mostrarlas como algo distinto; porque a pesar de este “ablandamiento técnico” en la aceptación social que han recibido las costumbres sexuales, ellas siguen siendo señaladas como rarezas y como motivos de burlas o simplemente como curiosidades que tientan, que asquean o que resultan graciosas.

A continuación se señala una lista de las parafilias para que los lectores las engrosen en su sus listas de asquerosidades, de curiosidades o de chistes.

A
-Abasiofilia: excitación sexual por una pareja que sea coja.
-Acrotomofilia: fantasía de tener relaciones con una persona que posee un miembro amputado.
-Actirastia: excitación sexual proveniente de la exposición a los rayos del sol.
-Agonophilia: excitación proveniente de una lucha con la pareja.
-Albutofilia: excitación proveniente del contacto con el agua.
-Algofilia: excitación producida por el dolor. Se diferencia del masoquismo por la ausencia del componente erótico.
-Agorafilia: realizar el acto sexual en lugares públicos.
-Ailurofilia: atracción por los gatos.
-Altocalcifilia: atracción por los zapatos de tacones altos
-Amaurofilia: preferencia por una pareja ciega.
-Amiquesis (amychesis): rascar a la pareja durante el acto sexual.
-Androidismo: excitación con muñecos o robots con aspecto humano.
-Anulingo, analingus o analinctus, anofilemia, beso negro o rímming (‘hacer el aro, bordear’): sexo oral sobre el ano y en la zona entre los órganos genitales y el ano. Penetración del ano con la lengua.
-Anofelorastia: excitación al profanar objetos considerados sagrados.
-Apotemnofilia: excitación por la idea de ser amputado.
-Aracnofilia: juego sexual con arañas.
-Autoabasiofilia: el estímulo es estar o volverse cojo.
-Autonepiofilia: el estímulo es utilizar pañales y ser tratado como un bebé (Nepiofilia).
-Autopederastia: excitación por insertar el pene en el propio ano.
-Autoungulafilia: rascamiento doloroso de los propios genitales.
-Axilismo: Practica del coito dentro de la axila de la pareja.

B
-Belonefilia: excitación producida por el uso de agujas.
-Bihari (cirugía): cortar el ligamento situado encima del pene para hacerlo aparecer más largo.
-Bukkake: excitación sexual sólo al recibir eyaculaciones encima, generalmente en la cara.
-Botulinonia: el uso de un embutido como consolador.
-Braquioprosis (erotismo braquioprótico): una forma profunda de físting donde todo el brazo penetra el ano.

C
-Capnolagnia o capnogalia: excitación sexual producida por ver la manera en que la otra persona fuma.
-Cateterofilia: un fetiche que involucra el uso de un catéter.
-Chezolagnia: excitación solo conseguida con la masturbación durante la defecación.
-Clastomanía: la excitación proviene de romperle a la pareja la ropa puesta.
-Cleptolagnia (cleptofilia): gratificación sexual y erótica proveniente del robo.
-Consuerofilia: coserse zonas de la piel con aguja e hilo para obtener placer sexual.
-Coprofilia (coprolagnia): el uso de excremento en la práctica sexual. Ya sea observando cómo defeca otra persona o untándose excremento sobre el cuerpo.
-Coprofagia: A diferencia de la coprofilia, esta perversión es exclusiva de las personas a las que les gusta comer excrementos.
-Criptoscopofilia: deseo de ver la conducta (no necesariamente sexual) de otras personas en la privacidad de su hogar.
-Cyesolagnia: fetiche con embarazadas.

D
-Dacrifilia o dacrilagnia: excitación sexual por ver lágrimas en los ojos de la pareja.
-Dendrofilia: realizar el acto sexual contra un árbol.
-Dipoldismo (dippoldism): excitación sexual por dar nalgadas a niños o niñas.
-Dismorfofilia: atracción a personas deformadas.
-Ducha romana: vomitar sobre la pareja, generalmente después de haber bebido vino u orina.

E
-Ecdemolagnia: excitación proveniente de viajar o estar lejos del hogar.
-Electrofilia (electrocutofilia): el uso de suaves choques eléctricos en la práctica sexual.
-El ginecólogo: fascinación por llevar a cabo inspecciones internas de aficionado que suelen realizarse con la ayuda de instrumentos como un espéculo de acero inoxidable o con un par de estribos
-Emetofilia: excitación sexual proveniente del acto de vomitar.
-Erotofonofilia (erotofilia telefónica): llamadas telefónicas utilizando lenguaje erótico.
-Escatofilia telefónica (escatofonofilia): llamadas telefónicas a extraños utilizando lenguaje obsceno.
-Espectrofilia: coito con espíritus o excitación producida por la imagen en el espejo.
-Estigmatofilia: excitación ante tatuajes, piercing, sacrificios o cicatrices.

F
-Félching: succión del semen contenido en la vagina o en el ano luego de haber sido eyaculado.
-Flatofilia: excitación proveniente del olor de los gases intestinales propios o de la pareja.
-Formicofilia (latín formîca: ‘hormiga’): el estímulo es el reptar de insectos o animales pequeños (hormigas, caracoles, gusanos, etc.) sobre los genitales.
-Fúrtling: excitarse metiendo un dedo a través de un agujero cortado en la zona genital de una foto o dibujo.

G
-Genufalación: inserción del pene entre las rodillas de la pareja.
-Gregomulcia: excitación por ser manoseado por una persona desconocida en una multitud.

H
-Hemotigolagnia: fetiche por tampones usados.
-Hierofilia: atracción sexual por objetos sagrados.
-Hifefilia: la excitación depende de la posesión de algún objeto ajeno: ropa, cabellos, piel, etc.
-Higrofilia: excitación producida por los fluidos corporales.
-Homiliofilia (del griego omilía: ‘sermón’): excitación sexual producida por predicar una religión a una persona sencilla y fácil de convencer de cualquier cosa.

I
-Iatronudia: excitación por desnudarse ante el médico, generalmente fingiendo una dolencia.
-Insuflación erótica: soplar aire dentro de la vagina, el ano o la uretra.

J
-Juvenalismo o juvenilismo: la única excitación proviene de personificar a un adolescente.

K
-Kokigami: vestir el pene con un disfraz de papel.

L
-Lactafilia: excitación por los pechos que amamantan.

M
-Macrofilia: el único estímulo son las personas grandes o rollizas.
-Maieusiofilia: atracción por una mujer embarazada.
-Melolagnia: excitación sexual provocada por la música.
-Menstruofilia o menofilia: fetiche por una mujer menstruando.
-Microgenitalismo: excitación por un microfalo (un pene de menos de 10 cm en erección).
-Misofilia: fetiche por ropa sucia u objetos asquerosos; por ej. tampones usados.

N
-Nepirastia: excitación proveniente de tener alzado a un bebé, a veces experimentado por mujeres mayores sin hijos.
-Nosolagnia: excitación proveniente de saber que la pareja tiene una enfermedad terminal.

O
-Ofidiofilia: excitación provocada por serpientes.

P
-Picacismo: introducción de alimentos en alguna de las cavidades del cuerpo con el fin de que la pareja los recupere con la boca.
-Pigmalionismo, agalmatofilia, galateísmo o monumentofilia: atracción sexual por estatuas o maniquíes desnudos.
-Pungofilia: necesidad de ser pinchado con el fin de obtener placer sexual.

Q
-Quinunolagnia: excitación sexual por ponerse en situaciones de peligro.

S
-Sinforofilia: excitación sexual por organizar un accidente.
-Sucusturpación: masturbación que se practica a través de la succión de los propios senos.

T
-Tafefilia: excitación proveniente de ser enterrado vivo.
-Tripsofilia (tripsolagnia): excitación por ser masajeado o por hacerse lavar el cabello.

Punto Fijo, 8 de septiembre de 2010.

Osiris Betancourt Bruges

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