Opinión

«¡Loro viejo NO aprende a hablar!……¡Ni joven tampoco!». Por Miguel Alberto Zurita Sánchez

El refrán es un enunciado breve, sentencioso e ingenioso y tradicional, de origen y uso popular – y por definición, de autoría anónima – con intención didáctica, intelectual o, incluso, filosófica, que incita a la reflexión intelectual y moral.​ Este refrán, en particular, casi alcanza el grado de proverbio, el cual a diferencia del refrán, es un tipo de paremia, definido como enunciado sentencioso de origen conocido y a menudo con autoría, cuyas características más claras son la antigüedad, el tono grave, la gradación idiomática, la potencial variación y el uso preferentemente.

Es muy conocida la capacidad que tienen ciertos loros para hablar, gracias a repetir frases que escuchan cotidianamente, pero también se ha comprobado que resulta una tarea dificultosa (o imposible) para aquellos ejemplares ya entrados en años.

Gracias a esa condición, el concepto se ha trasladado a las personas, indicando que cualquier tipo de aprendizaje resulta complejo a medida que se envejece, a tal extremo que es una especie de sentencia y ley, que se repite comúnmente, determinando de esta forma a las personas, que reúnen estas condiciones, a estar enmarcadas de forma psíquica, moral, e intelectualmente.

Los loros.. No pueden hablar

Resultará muy interesante analizar, estas últimas frases, para que nos demos cuenta de las repercusiones y consecuencias que llevan consigo, pero antes, conozcamos algo de los loros y su existencia.

Desde los niños hasta a los adultos, nos agrada y encanta la idea de comunicarnos con nuestras mascotas, eso lo hacemos, pero en realidad quisiéramos hacerlo mediante el habla, que es lo que sobrepasa los límites de nuestra tradicionalmente posible, forma de comunicarnos con ellas, ya que lo hacemos por otras vías, pero el loro es el único animal que puede acercarse mínimamente a este fenómeno. De modo que la invitación es a hacer un recorrido por la ciencia y, de esta forma, ver  por qué los loros hablan y cómo se produce este fenómeno tan particular en el mundo animal.

Los loros o papagayos son aves de la familia de los psitaciformes, originarias de algunas partes de América del Sur y Central principalmente, con un característico pico de forma curvada, generalmente coloridas, que poseen una gran capacidad craneal, siendo una de las aves más inteligentes. Son además buenas voladoras y escaladoras de ramas y árboles.

La sociedad de los picos fuertes

Es muy común que los loros sean adquiridos como animales domésticos por su gran adaptabilidad y su fácil cuidado, además de su mencionada inteligencia y, precisamente, de su capacidad de imitar la voz humana y otros sonidos.

Naturalmente, cuando se dice comúnmente que los loros hablan, se refiere a este fenómeno, pero los loros simplemente repiten de forma mecánica sonidos de su entorno y, si el animal ha sido domesticado, todo su entorno se relaciona con lo humano, por eso la manifestación más conocida de esta capacidad de los loros, es la imitación del habla humana, por repetición.

Los loros no hablan en el sentido de que los sonidos que repite no tienen ningún significado para el animal, no alcanza la comprensión. Aunque, de todos modos, sí es una forma de comunicación: en su entorno salvaje, los loros aprenden a comunicarse con los demás imitando todos los sonidos que escucha en el resto de su familia o grupo social, y esta conducta se repite cuando es llevado a un entorno doméstico.

Los loros pueden utilizar también esta habilidad como una acción de estímulo-respuesta, dado que el animal percibe, que al imitar determinados sonidos recibe una respuesta por parte de su entorno, ya sea comida o atención, pero siempre una respuesta positiva. P.e.: muchos loros aprenden a repetir el nombre de su dueño, lo que generalmente es producido por la presencia de este, más allá de que el loro no es capaz de comprender, que el nombre que repite, es el de la persona que lo alimenta diariamente.

Los loros no tienen cuerdas vocales, sino un órgano llamado siringe que les permite producir sonidos complejos, aun careciendo de cuerdas vocales, a través de vibraciones y sus  variaciones, gracias a su sistema respiratorio único.

La siringe es el aparato de fonación de las aves y los cocodrilianos, caracterizado por la producción de sonidos complejos sin la presencia de las cuerdas vocales presentes en los mamíferos. El sonido se produce mediante la vibración de las paredes del órgano, o del mismo aire que pasa por la estructura.

Su posición exacta se localiza al final de la tráquea, bifurcándose para dar lugar a los dos bronquios del sistema respiratorio.

La estructura simétrica, divide al órgano en dos regiones funcionales e individuales, que pueden trabajar de forma independiente o al unísono.

Siringe

Tanto los cocodrilianos como las aves son animales vertebrados y tetrápodos (Grupo sin categoría taxonómica que incluye a todos los animales vertebrados terrestres anfibios, reptiles, aves y mamíferos y hace referencia a la posesión de dos pares de extremidades), que reúnen una gran cantidad de características comunes al presentar un antepasado común relativamente reciente, evolutivamente hablando. Mientras las aves han sufrido una gran radiación dando lugar a una gran diversidad de especies y adaptaciones, los cocodrilianos presentan una anatomía casi perfecta para el medio donde suelen habitar, esto ha dado lugar a una menor radiación.

Bajo cocodrilos y caimanes…Un gavial

Actualmente solo podemos encontrar tres grandes familias principales: gaviales (el gavial, cuyo nombre en el ámbito científico es Gavialis gangeticus, es un habitante exclusivo del subcontinente indio y algunos países vecinos. Se puede encontrar en importantes ríos de la región como son el Ganges, que atraviesa India y Nepal, el Indo que pasa por Pakistán, así como otros de gran valor ecológico y cultural como son el Brahmaputra, el Mahanadi y el Irrawadydy, aunque en algunos de ellos ya es muy difícil encontrar ejemplares), cocodrilos y aligátores o caimanes.

Ríos Asiáticos

Algunas especies de loros son más capaces que otras, para reproducir sonidos humanos, y en general, si se quiere tener un loro que hable, se debe conseguir uno muy joven al cual se le vayan enseñando las palabras o uno más viejo que ya haya aprendido, ya que un loro maduro, pero que nunca haya hablado, es muy difícil que aprenda.

Ya conocemos un poco, acerca de los psitaciformes, lo más importante es que sabemos que los loros ni los papagayos, literalmente no hablan, simplemente porque no es posible, por dos razones de gran peso, la primera no tienen cuerdas vocales y la segunda, porque no tienen la posibilidad de comprender, por lo que, de igual forma literal “loro no aprende a hablar, ni joven ni viejo, pero si a imitar”.

En el cuarto párrafo deje abierta la posibilidad de analizar, como el refrán “loro viejo no aprende a hablar”, aplicado o usado en personas, las  ha llevado a ser enmarcadas o encasilladas, reduciéndoles a seres incapaces, frustrados, amargados o, peor aún,  resignados o resentidos.

En el año 1.992, yo era jefe del taller industrial, de una empresa cementera venezolana, tenía a mi cargo varias personas de diferentes profesiones, vicios, mañas, oficios y edades, obviamente, entre ellas había un señor, que se encargaba de la limpieza, de las máquinas y del taller; un día lo encontré recostado a un torno, con la mirada perdida, al ver la posición y actitud de derrota y desgano, de aquel ser, hice lo necesario para lograr entablar una conversación, cosa que logré después de haber pasado poco tiempo, comencé por preguntarle ¿Cuánta edad tenía?¿cuánto tiempo tenía en la empresa? y si ¿siempre había realizado el mismo tipo de labores?, sus respuestas, con un dejo de tristeza, fueron 66 años de vida y 15 años, haciendo lo mismo, ante esa respuesta y observando su condición, pregunté ¿si estaría interesado en ascender y dejar de ser barredor del taller? Y le comente que le quería ayudar, luego le pregunté ¿si le gustaría aprender a operar un torno? Que yo le podría enseñar, y fue entonces cuando me dio la respuesta que no esperaba, aquel señor me respondió, “No Miguel, déjeme como estoy, gracias por interesarse por mí;  Miguel, así como hay ingenieros, soldadores y mecánicos, también debe haber quien barra y limpie, si yo dejo de barrer ¿quién lo hará?, además…. ¡loro viejo no aprende a hablar!. Corté la conversación, unas palabras adelante, y le dejé hecha la propuesta, a pesar de que me insistió, que lo dejara así.

Soy un convencido, de lo necesario que es la asertividad, en nuestras interacciones, así como de la influencia que tienen los encasillamientos y etiquetas, en las personas, amén del gran poder transformador, que tiene la neurolingüística, en nuestras actitudes y comportamientos, emociones y acciones, en toda nuestra conducta.  

Amigos lectores, si finalizo de esta forma, estaría dejando un sabor a derrota y, lejos de estimular y motivar, lo que estaría logrando sería dar la razón a algo, con lo cual estoy frontalmente en contra, como es el conformismo, la apatía, el desdén, el desgano, el no buscar opciones, el no aprovechar las oportunidades, el no capitalizar, en aprendizaje, los resultados negativos que nos toca enfrentar, como a todo mortal, en virtud de esas razones y en ejemplo claro a la actitud, del señor de la limpieza, de mi historia, procedo a llevar a todos, una parte de la vida de un hombre, que por encima de todas las vicisitudes, se abrió camino e hizo lo que quiso hacer, sin faltar a la razón.

Se trata de Kimani Ng’ang’a Maruge, se pronuncia Kimani Ñanga Maruge, el escolar más viejo del mundo.

Kimani Maruge vivía en un geriátrico de Nairobi, empezó a estudiar a los 84 años, en un colegio del oeste de Kenia. Con su audífono y su cachava, Maruge coincidía en los pasillos, durante las pausas entre clases, con dos de sus nietos. Murió en Nairobi el 14 de agosto de 2.009, cuando tenía unos 90 años, cuando le quedaban sólo dos para terminar la primaria.

Pese a que no tenía documentos para comprobar su edad, creía haber nacido en 1920 en el Valle del Rift, fue jornalero toda su vida y cuidaba de un rebaño de cabras que pastaba frente a la escuela Primaria Kapkenduiywo en Eldoret, Kenia, mientras él aprendía a leer y escribir. Su popularidad se disparó en 2004, al entrar en el Libro Guinness de los Récords, como el hombre que había empezado a estudiar a edad más avanzada. Maruge atendía a los fotógrafos que le visitaban en su aldea, posaba orgulloso junto al certificado del récord. Fue el delegado de su clase, estudiante modelo, que sirvió de ejemplo para niños y adolescentes de la zona. Desde su llegada al colegio, las matrículas no dejaron de crecer.

En septiembre de 2005, Maruge subió a un avión por primera vez en su vida, y se dirigió a Nueva York para concurrir a la Cumbre de las Naciones Unidas para el Desarrollo del Milenio sobre la importancia de la educación primaria gratuita, allí pidió a los líderes mundiales, que presionaran por la educación de los pobres.

En una entrevista en 2006, Maruge dijo a Reuters, “que quería ir a la escuela para poder leer la Biblia por sí mismo y que sólo dejaría de estudiar en caso de quedar ciego o morir”.

Tras la discutida reelección del presidente Mwai Kibaki en 2007, la violencia tribal se extendió por Kenia, bandas armadas de la etnia kalenjin atacaron a los kikuyu, la tribu del presidente. Maruge, que también era kikuyu, su propiedad fue saqueada y robada, pasando a formar parte de los más de 300.000 desplazados. Se instaló en un campo de refugiados, a cuatro kilómetros de su escuela, a la que siguió yendo cada día. En 2008 se mudó a un geriátrico de Nairobi y se inscribe nuevamente en el 6 º grado en la escuela primaria Marura, ubicada en el área Kariobangi, de Nairobi.

“Tenemos que aprender de nuestro pasado, no debemos olvidar, que tenemos que ser mejores” Kimani Maruge

ONU

La figura de Maruge, el anciano rodeado de niños, el hombre honrado, que se aplicaba con el lápiz para completar los ejercicios de caligrafía, fue utilizada por todos. El Gobierno de Kenia lo consideró un éxito, fruto de sus reformas. La ONU le escogió como imagen de su campaña para promover la educación universal y gratuita.

Los más críticos dijeron que su caso evidenciaba el retraso de África, que debía acudir a una escuela especial para adultos y no a una infantil. La Sociedad Bíblica subrayó que la educación le había llevado a convertirse al catolicismo, El domingo 24 de mayo de 2009, Maruge fue bautizado en la Iglesia Católica de la Santísima Trinidad en Kariobangi, y tomó el nombre cristiano, Stephen. Ya para esa época Maruge se trasladaba en silla de ruedas. Todos creían saber lo que era bueno para Maruge. Mientras tanto, él estudiaba y contaba historias a sus compañeros de pupitre.

En los años cincuenta había combatido con la guerrilla Mau Mau para liberar Kenia de los británicos, que mataron a dos de sus hijos y le cortaron un dedo tras una maratónica sesión de tortura, en la cual queda casi sordo. Vivió en la pobreza y gran parte de su familia murió por el hambre y las epidemias. Hollywood preparó y filmó una película sobre su vida, titulada “El primer grado”.

Circulan dos versiones, extraídas de varias entrevistas, sobre cuál fue la razón que le impulsó a matricularse en la escuela. La primera cuenta que se decidió cuando empezó a sospechar, que los curas interpretaban la Biblia a su gusto. La segunda, que lo que buscaba era ser capaz de contar el dinero, que el Estado le debía como veterano de guerra.

Maruge murió el 14 de agosto de 2009 de cáncer de estómago, en la Casa de Cheshire para Ancianos en Nairobi. Fue enterrado en su granja en Subukia.

“Aprender es libertad”, dijo en esa ocasión.

Fuente de apoyo: https://es.wikipedia.org/wiki/Kimani_Maruge

ONU

LA EDUCACIÓN ES UN PODER

Recientemente vi una película inspiradora sobre el poder de la educación, donde un anciano de 84 años hizo todo lo posible y hasta lo imposible por asistir a una escuela primaria para aprender a leer, pues tenía una carta que quería leer por sí mismo. Quería leer y comprender esa carta y otras cosas en la vida, pues en su juventud no había podido asistir a una escuela ya que en la Kenia ocupada por los Británicos no había el derecho de estudiar para todos.

El anciano Kimani N’gan’ga Maruge se enfrenta a las negativas de los profesores, autoridades educativas y hasta de cierta parte de la comunidad que no ve con buenos ojos que un anciano asista a la escuela y que, según ellos a sus hijos se les brinde menos atención, pero una maestra se convence de las buenas intenciones de anciano y decide hacerle un espacio en el salón, donde empieza a aprender a leer con niños de 6 años.

El personaje nos muestra las ganas de aprender y la necesidad de seguir aprendiendo hasta que la tierra nos tape los sentidos, pero también muestra la influencia no siempre positiva de la comunidad en el trabajo educativo, pues la maestra que decide ayudar al anciano es presionada por sus compañeros profesores y reprendida por sus autoridades superiores, incluso llega a enfrentar amenazas de algunos sujetos de la comunidad que no ven con buenos ojos que ella le enseñe a leer a una persona mayor.

La maestra es, incluso, transferida a otra escuela lejos de su comunidad y enfrentada a su marido a quien voces anónimas le hacen suponer que es engañado por su esposa, pero en esa situación, los niños piden que regrese su maestra y que una nueva maestra se vaya y no la dejan entrar siquiera a la escuela.

El anciano dice que solo la educación puede ayudar a los nuevos niños, solo la educación puede ayudar a lograr otro país, la educación es la solución a los problemas de pobreza, miseria e ignorancia. Es la forma de conseguir la libertad y la independencia recién lograda en Kenia. Al final ese anciano llega hasta la Organización de las Naciones Unidas como ejemplo de tenacidad por aprender y como inspiración del poder de la educación,

La educación para todos es parte de la democracia, sino pueden tener todos ese derecho entonces no hay una completa democracia, porque ese derecho es elemental y lo es porque permite que una nación siga creciendo y desarrollándose, por eso es importante que la conciencia de la educación para el desarrollo de un país sea una realidad y que no sea un privilegio de unos pocos.

Invertir en la educación para todos es invertir en el desarrollo del país. Invertir en la educación pública desde el preescolar hasta la universidad es parte de la democracia social que se requiere. EL Estado tiene ese deber y esa obligación constitucional que es insustituible.

Así es que, en el 2002, cuando el gobierno keniano anuncia educación primaria gratuita para todos, Maruge, envejecido, cojeando y medio sordo a causa de las golpizas que recibió en los campos de prisioneros, camina trabajosamente a través de los campos hasta una escuela local para reclamar un puesto entre los niños de 5, 6 y 7 años. Él cree que el gobierno le debe una educación, y también quiere aprender a leer una carta que le ha llegado del presidente de Kenia, ofreciéndole reparaciones por su sacrificio a nombre del país.

La política, los viejos resentimientos y la influencia corrupta de los medios de comunicación hacen que la presencia de Maruge en esta escuela rural sea problemática, como mínimo. Y he aquí la sutileza de la historia.

By revistaeducarnos  Publicado 24 marzo, 2016  en Mario Ramos Carmona

Profesor-investigador de la Escuela Normal para Educadoras de Guadalajara (ENEG). marioramos_maestro@hotmail.com.

Opinión del profesor Ramos Carmona, en base a la película “El primer grado”.

Maruge, de uniforme

Después de leer estas partes, de las historias de estas dos personas, ambos de sexo masculino, con una diferencia de edad de alrededor de 19 años, uno completamente analfabeta el otro sabía leer y escribir, uno de obrero de limpieza el otro pastor de rebaño de cabras, uno del continente Africano, país: Kenia, nativo de: Eldoret del Valle del Rift, el otro del continente Americano, país: Venezuela, nativo de Pto Cumarebo-Edo Falcón, ambos de clase baja, poniéndoles en una balanza, se diferencian, en su nivel de formación, el cual es absolutamente superable.

Sin embargo, la inmensa diferencia entre ambos, es la actitud ante la situación en la cual se desenvuelven, es la búsqueda de la superación por medio de la educación y el aprendizaje.

Es evidente que el señor obrero de limpieza, tenía tatuado en su piel y grabado en su cerebro y corazón, el refrán, este señor aprendió, acepto y se resignó a creer, que era un loro viejo, pero Kimani Maruge no, y no porque no se lo dijeron, sino porque nunca aceptó el hecho de la edad y la vergüenza, como excusas para no aprender.

¿Cuántos Maruge y cuántos obreros de limpieza, encontramos a lo largo de nuestro andar? ¿Cuántas veces, nos tenemos que enfrentar interiormente, con esas actitudes?

Por favor, en ningún momento, he querido menospreciar el trabajo de una persona de limpieza, por el contrario, creo en la gente que trabaja, pero también creo firmemente en la superación del trabajador, desde la honestidad, responsabilidad, puntualidad, voluntad, ganas, creatividad, solidaridad, lealtad y convicción, en lo que hace, para que al hacerlo, siempre bien y sólo una vez, sea su mejor resultado y tenga su sello personal de calidad.

Se me ocurre dejar una lista de premisas, que pueden ayudar a no ser loro, siéntete en libertad, para aceptar o rechazar, eliminar o agregar, a la lista, cuantas creas o quieras.

Aceptar con humildad, el hecho de tener necesidad de aprender, es una buena noticia.

Si tu vergüenza no te permite preguntar, tampoco te permitirá aprender.

No te importe el qué dirán, si estudias es para empoderarte.

Tú eres el responsable de tu aprendizaje.

Los límites de tus conocimientos, sólo los pones tú.

No necesitas cambiar, como persona, sólo necesitas cambiar de actitud.

Nunca es suficiente, con lo que sabes.

Si compartes lo que sabes, sabes más de lo que crees.

Tener la información, no es tener poder.

Todos los días se aprende algo, haz que ese algo crezca y de frutos.

No pierdas tiempo en desocupar espacio, el conocimiento se encarga del    desconocimiento.

Lo único realmente tuyo es tu educación, por eso debes cuidarla como a un vergel.

También unas expresiones, que son testimoniales de un hombre que se abrió paso entre la corriente de las adversidades, su nombre Roberto Gómez Bolaños.

Roberto G Bolaños 

Loro joven, ni viejo, aprende a hablar, porque no puede hacerlo, pero si imitan, a tal grado, que por eso dicen que hablan, sin embargo nosotros si aprendemos, a cualquier edad, comencemos pues a ayudar, a eliminar de la mente de toda la gente, el casi proverbio “loro viejo no aprende a hablar”.

Recordemos siempre  “Si existiera algo que quisiéramos cambiar en los chicos, en primer lugar deberíamos examinarlo y observar si no es algo que podría ser mejor cambiar en nosotros mismos”. Carl Gustav Jung

Me despido con una expresión de otro hombre, que no se dejó dominar por la miopía intelectual y la civilización del retraso, Nelson Mandela.

Nelson Mandela

Miguel Alberto Zurita Sánchez. Coro  12 / 11 / 2019.

Un comentario

  • Torcuato da Luca Tena

    Como siempre, ingeniero Miguel… una cátedra de conocimiento al alcance de todos.
    Mil felicitaciones a usted y a su equipo de Al margen del tiempo.
    Torcuato d’Luca Tena