Opinión

¡Postre, bebida y café, el culmen del menú Optimalista! … Con ¡Sabor a mí!. Por Miguel Alberto Zurita Sánchez

Muchas personas creen que lo contrario al perfeccionismo es ser un vago, un indolente, un ordinario, un desinteresado o un irresponsable. Y nada más lejos de la realidad, como ya sabemos, lo contrario a un perfeccionista es, ni más ni menos, un optimalista. Una expresión ya conocida por nosotros y con la cual nos hemos familiarizado al estudiar el menú, durante mis últimas tres publicaciones, en esta oportunidad y, para completar el menú, con postre, bebida y café, derrumbaremos la idea que tenemos en mente de que alguien perfeccionista siempre es alguien muy ordenado o incluso obsesivo en el trabajo o en su casa. El perfeccionismo va mucho más allá e incluye muchas actitudes con nosotros mismos, con los demás o con la realidad que nos rodea. Por último desmitificaremos la parte buena que todos creemos que tiene el perfeccionismo, un punto débil que todos ponemos en las entrevistas de trabajo porque sabemos que en el fondo es bueno y que nos va bien con ella.


Dos maneras muy diferentes de enfocar una meta


Los perfeccionistas y los optimalistas no se diferencian necesariamente en sus metas u objetivos. Ambos pueden tener los mismos niveles de pasión, competitividad, ambición, responsabilidad, retos o ideales fuertes. La diferencia se encuentra en cómo cada uno aborda el proceso de conseguir sus metas. El optimalista empieza siempre por el principio, aceptando que el camino no va a ser todo color de rosas, con una capacidad de disfrutar de aquello que hace y aprendiendo continuamente de los errores. Todo lo contrario al perfeccionista, que intenta empezar por el final, de paso un final que tiene que ser perfecto, con un enfoque rígido, nada motivante y que provocará que huya de los errores como si se tratase del mismo diablo.
Leamos con atención, como el escritor y profesor de Harvard, Tal Ben- Shahar, nos explica la diferencia entre el optimalismo y el perfeccionismo:
“Para el perfeccionista el fracaso no tiene cabida en el trayecto hasta la cumbre de la montaña; el recorrido ideal hacia sus objetivos es el más corto, el más directo, una línea recta. Todo lo que le impide su progreso hacia su última intención, lo considera un obstáculo inoportuno, un obstáculo en su camino. Para el optimalista, el fracaso constituye una parte inevitable del viaje, desde donde está hasta donde quiere llegar. Considera que el recorrido optimo, no es una línea recta, sino algo más parecido a una espiral ascendente, que tiende hacia su objetivo, pero con pasos hacia atrás y desvíos.”
Otra diferencia fundamental entre el optimalista y el perfeccionista es que el primero acepta la realidad y el segundo lo rechaza.
Para complemento de que “perfeccionista que se respete, no se aparta de los debería”, lo inaceptable para estos, es alguna de las cuatro cosas o las cuatro a la vez, algo que es muy habitual porque son cuatro aspectos, que están muy relacionados entre sí:
Los perfeccionistas no aceptan los errores o fracasos; ya sean pasados, presentes o futuros
El perfeccionista espera que su camino hacia su meta sea directo, tranquilo y libre de obstáculos. Cuando inevitablemente comprueban que las cosas no son como deberían de ser, cuando fracasa en una tarea o cuando las cosas no son como esperaba, se produce un choque entre la realidad y la fantasía de cómo deberían de ser las cosas. Es entonces cuando el perfeccionista se siente extremadamente frustrado y tiene dificultades para salir adelante. Mientras que el perfeccionista rechaza el fracaso, el optimalista lo acepta como una parte natural de la vida y como una experiencia absolutamente ligada al éxito.
¿Ejemplos? Tener demasiada ansiedad respecto a errores en el trabajo, en cualquier tipo de aprendizaje, como aprender a tocar la guitarra o en las relaciones interpersonales. Incluso podemos tener mucho miedo a errores futuros.
La vida está llena de errores y no ser capaces de afrontarlos y aceptarlos, nos aboca directamente hacia el fracaso.

¡Ah, Felipe!


Los perfeccionistas no aceptan los éxitos


El perfeccionista tampoco estará satisfecho con sus logros o éxitos y por lo tanto nunca los aceptará. Esto ocurre debido a que, si uno se marca objetivos y expectativas absolutamente imposibles de alcanzar, provocará que nunca le satisfará nada de lo que consiga. El optimalista también se marca objetivos muy altos, pero sus objetivos resultan factibles porque son realistas y, como vimos en la cena, va paso a paso. Cuando da un pasito y cumple sus objetivos, acepta ese éxito y se toma el tiempo necesario para saborearlo y disfrutarlo al máximo.
Por ejemplo, un perfeccionista puede haber avanzado mucho en su clase de guitarra y no ser capaz de verlo puesto que se centra constantemente en todo lo que le falta para llegar a ser perfecto. Tarde o temprano llegará a desmotivarse y a ser tal la presión que corre el riesgo de finalmente dejar la clase. Un optimalista vería y aceptaría cada paso que dé con la guitarra, disfrutando plenamente de la clase, motivándose muchísimo y llenándose de mucha ilusión con el futuro.

¿De nuevo, Felipe?


Los perfeccionistas no aceptan la realidad


Los perfeccionistas rechazan las limitaciones y dificultades del mundo real y lo sustituyen por un mundo de fantasía de cómo deberían ser las cosas. Los optimalistas aceptan la realidad y a partir se mueven constantemente ¿Recuerdan los cuatro filtros del pensamiento? Objetividad, intensidad de la emoción, utilidad del pensamiento y el aspecto más formal.
El viaje de vacaciones a una playa paradisíaca durante una semana y resulta que hace mal tiempo, un perfeccionista pasaría toda la semana enfadado o amargado al no aceptar esta circunstancia inesperada y seguramente cuando le pregunten, al llegar de sus vacaciones, diría que fue una semana horrible. Un optimalista aceptaría esta circunstancia lo antes posible y comenzaría a ver qué opciones tiene, al llegar de vacaciones diría que las vacaciones fueron maravillosas, porque gracias al mal tiempo, aprendió a bucear.

¡Tampoco así, Felipe!


Y no aceptan sus propias emociones negativas


Según Tal Ben Shahar: “Las emociones negativas constituyen una parte inevitable de la experiencia como seres humanos, por lo tanto si las rechazamos, es como si estuviéramos negando una parte de nuestra humanidad. Para vivir una vida plena y gratificante, es decir una vida feliz, tenemos que permitirnos experimentar toda la gama de emociones negativas. En otras palabras, tenemos que concedernos permiso para ser humanos”. Muchos perfeccionistas no se permiten enfadarse, agobiarse o desanimarse y eso en sí, paradójicamente, les generará muchas más emociones negativas de las que tenían inicialmente .El optimalista acepta sus emociones negativas, se comprende e intenta buscar recursos constructivos para sentirse mejor.
¿Ejemplo? El clásico de hablar en público, una situación que suele generar mucha ansiedad a muchas personas. Un perfeccionista no se permitiría estar nervioso, cuando, generalmente, lo ve como signo de debilidad, provocando que su nerviosismo se multiplique y corriendo el riesgo de bloquearse finalmente en su discurso. Un optimalista comprende sus nervios, los acepta e incluso es capaz de expresarlos en público, algo que le ayudará a gestionar sus niveles de ansiedad y rendir mejor en su discurso.

¡No te enrolles, Felipe!


Una de tantas obras del Dramaturgo; Director teatral; Docente; Guionista de cine; Libretista de televisión y Economista, a quien tuve el honor de conocer, cuando en mis tiempos de estudiante universitario, formaba parte del Grupo Grieta, un grupo de teatro de la Universidad Simón Bolívar, estrenamos la obra “Los Peces del Acuario”, me refiero al Carupanero José Gabriel Núñez.
Justamente esta obra comienza con el parlamento, dicho por La Langosta: ”Lo difícil es el comienzo. Siempre he tenido un terror casi indescriptible de que a mí me tocase la primera escena… y como por arte de magia, ¡Zas!, me ofrecen este papel, y aquí me tienen, yo sola, en el medio del escenario, entre las luces, frente al público”.

Vamos a ver una lista de elementos claves, que definen a los perfeccionistas, para luego compáralos con los que definen a un optimalista, al leerlos veremos como es mucho mejor dejar de ser, de una vez, un perfeccionista en la vida y pasarse al bando de los optimalista.

Relación Enojo-Bestia
Maestro y Discípulo


Claves del perfeccionista

  1. Transforman sus elecciones personales, deseos o preferencias en absolutos universales. La consecuencia son los famosos “debería”, enfoques de la realidad y de sus metas absolutamente rígidas, dicotómicas e irreales.
  2. Se crean la fantasía de que el camino a su meta, debería ser una línea recta perfecta, sin errores ni contratiempos.
  3. En cuanto descubren que la realidad no es como debería ser, suelen enfadarse, agobiarse, desgastarse, además posponen constantemente los primeros pasos hacia su meta o incluso corren el riesgo de bloquearse y dejarlo todo.
  4. Se fijan modelos y objetivos personales irrealmente altos.
  5. Viven más por la presión de no cometer errores, que de la motivación de conseguir éxitos, algo que sin duda repercutirá en su autoestima.
  6. Se centran en lo que no tienen o en lo que no consiguen y tienen un punto de vista selectivo, que se fija en pequeños defectos y errores, más que en sus progresos o logros en conjunto.
  7. Piensan mucho más en el destino, que en el propio viaje, provocando que apenas vivan su presente y estén constantemente anticipándose al futuro, preocupados en la posibilidad de no lograr su objetivo.
  8. Adoptan una actitud muy huidiza y defensiva ante los errores. Les cuesta aprender de ellos, porque cualquier error es visto como algo terrible o catastrófico.
  9. No son nada prácticos, porque se centran más en el problema, en lo que les falta para conseguir el deber ser, que en encontrar las posibles soluciones del mismo.
  10. Al estar tan pendientes de los posibles errores, no suelen disfrutar para nada del proceso.
  11. Debido a todo lo anterior suelen tener una alta carga de emociones negativas y displacenteras (ansiedad, miedo, enfado, angustia, etc)
  12. Es muy difícil que tengan éxito. Puesto que vivimos en un mundo imperfecto, una persona que se esfuerza por la perfección, tiene el fracaso asegurado.
Expectativa Perfeccionista
Realidad perfeccionista

Claves del optimalista

  1. No se basan en absolutos universales, sino en sus elecciones personales, deseos o preferencias. Una actitud que les genera enfoques muy flexibles, realistas y con multitud de opciones respecto a sus metas.
  2. Son muy realistas y no se crean ninguna fantasía de cómo debería ser el camino a su meta.
  3. Como ya desde el comienzo aceptan su realidad, con errores, problemas, dificultades, contratiempos, etc, dedican toda su energía en planificar e ir dando pasos en pro de sus metas.
  4. Se fijan modelos y objetivos personales altos o muy altos, pero alcanzables paso a paso.
  5. Viven más de la motivación de conseguir éxitos, que de la presión de no cometer errores, algo que sin duda reforzará su autoestima.
  6. Se focalizan mucho en lo que tienen y consiguen y poseen una mayor perspectiva y motivación, al centrarse mucho más en sus progresos o logros en conjunto, que en los pequeños errores o defectos.
  7. Piensan mucho más en el viaje, que en el destino, eso les permite vivir al máximo su presente y llegar a fluir en lo que hacen.
  8. Adoptan una actitud muy constructiva, respecto a los errores y no les cuesta nada aprender continuamente de ellos, porque el fracaso o error, es visto como algo necesario y vital para su aprendizaje, crecimiento y éxito.
  9. Son muy prácticos, porque se centran más en las posibles soluciones, que en el problema en sí.
  10. Al vivir más el presente, suelen disfrutar mucho con el proceso y rendir con lo que hacen.
  11. Aunque puedan tener emociones negativas, suelen tener un balance emocional positivo, un motor poderoso para seguir hacia adelante en sus metas, la voluntad.
  12. Suelen tener éxito. Puesto que vivimos en un mundo imperfecto, una persona que acepta este mundo imperfecto y se mueve constantemente, en busca de opciones, tiene asegurado el éxito.
Expectativa y realidad Optimalista

Para digerir, tienes la libertad de comparar “pelo a pelo”, las doce claves de cada actitud, conducta, costumbre, filosofía de vida o cuasi religión.
¡Compara, concluye y opta, la decisión es tuya!

Frases para reflexionar

“Solo el hombre sabio, solo aquel cuyos pensamientos son controlados y unificados, hace que le obedezcan los vientos y las tempestades del espíritu”. James Allen
“No anticipes los problemas ni te preocupes por lo que pueda suceder: mantente bajo la luz del sol”. Benjamin Franklin
“Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla”. Sigmund Freud
“Nadie se da cuenta de que hay alguna gente, que gasta excesiva energía simplemente para parecer normal”. Albert Camus
“Es una locura odiar a todas las rosas porque una de ellas te pinchó. Renunciar a todos tus sueños, porque uno de ellos no se realizó”. El principito
“Cuando cambias el modo en que ves las cosas, las cosas que ves cambian también”. Wayne Dyer
“Conocer a otros es inteligencia, conocerse a sí mismo es sabiduría. Manejar a otros es fuerza, manejarse a sí mismo es verdadero poder”. Tao Te Ching.

“Sabor a mí”


Cuenta una hija de Álvaro Carrillo Alarcón, desconozco si Ena Marisa o Lorena Georgina, al igual que la fecha, de este relato anecdótico.
La siguiente anécdota sucedió en diciembre de 1957, cuando en la cena de Navidad, ya estando comprometidos, mi padre Álvaro Carrillo, tomaba whisky y entre trago y trago le depositaba un beso a mi mamá Anita (Ana María Incháustegui Guzmán).
Mi madre, como buena mujer, le empezó a reclamar que estaba tomando mucho, sugiriendo que dejara de hacerlo. Pero mi padre hacía “mutis” para servirse otro whisky y así, sorbo tras sorbo y beso tras beso, los reclamos se hicieron rutina.
En una de esas, mi mamá le dijo a Álvaro Carrillo, que de tanto beso ya la estaba emborrachando, que ella sin tomar nada ya tenía en la boca el sabor a whisky; Mi padre, tras una breve pausa, le reviró y le dijo: “lo que tienes en la boca no es sabor a whisky es… sabor a mí”.
Ambos, cómplices de la poesía, entendieron en ese momento, que la frase suscitada de ese reclamo, era una sentencia poética que debía convertirse canción. Mi madre la anotó como tarea para mi padre y, rompiendo su sobriedad, tomó un trago del vaso de mi papá y brindaron por el que sería, probablemente, el éxito más grande que Álvaro Carrillo haya compuesto.

Sabor a mí

Tanto tiempo disfrutamos, de éste amor
nuestra almas se acercaron, tanto así
que yo guardo tu sabor
pero tú llevas también…
sabor a mí

Si negaras mi presencia en tu vivir
bastaría con abrazarte y conversar
tanta vida yo te di
que por fuerza llevas ya…
sabor a mí

No pretendo ser tu dueño
no soy nada yo no tengo vanidad
de mi vida, doy lo bueno
soy tan pobre, qué otra cosa puedo dar
Pasarán más de mil años, muchos más
yo no sé si tenga amor la eternidad
pero allá tal como aquí
en la boca llevarás…
sabor a mí

“Sabor a mí” se ha grabado en idiomas distintos al español: japonés, inglés, francés, alemán, mandarín, portugués, ruso, italiano, zapoteco. Le ha dado la vuelta al mundo en una interminable cantidad de voces y de veces.
Sus grabaciones deben ser contadas en millones. Desde que fue éxito (1960), jamás ha dejado de ser interpretada. Es un himno al amor y a la identidad, y contiene una cualidad que el compositor Oaxaqueño Gil Rivera describe muy bien y le llama “frescura”, pues dice: “que si se le canta a una adolescente de 15, a una mujer de 25, a una señora de 40 o a una abuelita de 70; todas ellas sentirán y escucharán el mismo mensaje de amor con el que fue escrito”.
¡Honor a quien honor merece! Más aún quien le dedica su vida al amor, a la música y al canto!
El maestro Facundo Cabral decía “Cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor, es un soldado menos, por eso hay que cuidarse del que no canta, porque algo esconde”

Me despido con una frase de Aldous Leonard Huxley, escritor y filósofo británico que emigró a los Estados Unidos, es conocido por sus novelas y ensayos, además publicó también relatos cortos, poesías, libros de viajes y guiones. A través de sus novelas y ensayos, ejerció como crítico de los roles, convenciones, normas e ideales sociales. Se interesó, asimismo, por los temas espirituales, como la parapsicología y el misticismo, acerca de las cuales escribió varios libros. Se le considera uno de los más importantes representantes del pensamiento moderno.

Miguel Alberto Zurita Sánchez. Coro 20 / 02 / 2.020.

Alvaro Carrillo
«Sabor a mí» en japonés (Arifureta deai kara) Yoshiro Hiroshi
«Sabor a mi»- Monsieur Periné

3 Comentarios

  • Ruth

    Bravo!!! Este es un escrito fabuloso en contenido, ciertamente más actual que nunca!!
    Gracias!!!

  • admin

    Excelente Miguel. El optimalismo debería ser incluido en el pensum de las escuelas. Niños preparados para una existencia sin complejos.