Historia,  Opinión

Un concepto bueno, en tiempos convulsos. Por Miguel Alberto Zurita Sánchez

Los mártires de Chicago

Un concepto bueno, en tiempos convulsos

En otrora, cuando estudiábamos cuarto año de ciencias, al cursar una de las tres marías, llamadas así, por ser las materias más «difíciles» de pasar, tanto así, que habían quienes invocaban a María, en solicitud de auxilio.


Una de las Marías en cuestión, era Física.
Dentro del contenido programático, se trataba un objetivo conocido como Trabajo , el cual es el producto de una fuerza ejercida sobre un cuerpo, multiplicada por su desplazamiento.
Este concepto sugiere esfuerzo, desgaste, consumo de energía, cansancio, fatiga, paridera, todo un compendio de cansonas acciones y condiciones, para realizar un trabajo.


Si a este científico concepto, le agregamos el toque religioso, con aquello de que «ganarás tu sustento con el sudor de tu frente, como castigo a la desobediencia, del hombre para con su Creador, pues por el contrario, fue muy obediente a la mujer, como debe ser; podemos considerar al Trabajo como castigo, como nefasta condición que enfrenta el hombre, para poder obtener dignamente o no, honorablemente o no, desde lo más necesario y básico hasta lo menos necesario y elemental.


Sin embargo, a raíz de las nuevas corrientes de la psicología y la sociología, de estudios novedosos, del comportamiento, conducta humana y su relación con el ambiente de trabajo, así como también las nuevas fórmulas en cuestiones de políticas empresariales con respecto al trato a los trabajadores y sus reivindicaciones, sin necesidad de ir a conflictos, me han hecho pensar también, en la obligación de diferenciar entre empresas con trabajadores y empresas sin ellos, aquí me detengo un poco, para explicar lo de empresas sin ellos, es decir, sin trabajadores, pues si estoy en una empresa donde me tratan como un socio, me atienden como a un socio, rindo como un socio, hago mis actividades como un socio, tengo prevendas como un socio, no me obligan a nada, pues tengo muy claros la misión y la visión de la empresa y por convicción me mantengo unido a ella, entonces simplemente, no soy un trabajador, pues no estoy pasando trabajo y mucho menos me martirizan, por ser nómina de esa empresa, además de que me encanta lo que hago, eso es en líneas generales, una empresa sin trabajadores.


Es esto posible y no es el utópico sueño socialista latinoamericano, importado desde la vieja Europa por varios, que se valieron de su condición o remoquete de «intelectuales» y fueron a tragar vino y manjares, aprendiendo de la crema y nata de los socialistas antiguo europeos.


Claro que es posible, es cuestión de regresar a darle sentido a la vida, a retomar los valores , a reeducar a los seres humanos, haciéndoles humanos, a volver los pasos sobre la honorabilidad, a valorar a la gente por ser humana y no por su capacidad de servil, con eso y todo lo positivo que vaya agregando cada quien, es absolutamente posible y en un próximo 1ero de Mayo, estaremos honrrando, de verdad, a los Mártires de Chicago de 1886.
Saludos.


Miguel Alberto Zurita Sánchez

01 de Mayo de 1889