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Por allí está el Licenciado (Relato de Migrantes en Serie): “XXI. Maltratos y Nervios”. Por Luis Enrique Homes

Maltratos y Nervios

XXI. Maltratos y Nervios


Mira Jacinta, en ese momento comencé a sentir un gran miedo de todo lo que estaba pasando a mi alrededor y de lo que podría pasar. Estaba en una casa grande, rodeada de comodidades como nunca antes en un mundo de carencias. No me faltaba nada. Pero tenía la sombra del misterio de esta mi pareja el licenciado. No tenía respuesta a las preguntas obvias y que me hacía con frecuencia, hasta la tortura. De dónde viene tanto dinero y con tanta frecuencia? ¿Qué hace de verdad Omar Lorenzo? Había un documento de venta de la casa de mi abuela falsificado, pero que hacía a Omar propietario de nuestra propia casa, pues creo que nos pertenecía a nosotras en herencia, o al menos a mi mama.
Me ha sorprendido también que Ignacio no aparece, ni responde mis llamadas. Ni Jacinta que disponen de más libertad para estar en la calle, ha visto movimiento en su casa. Si se hubieran mudado, al menos hubiese llamado para despedirse. La última vez que lo vieron fue el día en que yo estaba pariendo y algunos hombres que acompañaban a Omar lo echaron del hospital. No sé las razones por las que lo votaron de allí ni si hubo algún problema, porque él solo me llevó al hospital después de la caída. Si no hubiera sido por él, a lo mejor hubiera perdido a Jesus.
Con todo lo que observo y siento, mi cabeza me da tantas sorpresas y me alerta de tantas cosas! Me da horror pensar que mi abuela no haya muerto de muerte natural. Pero es tan raro aceptar sin sospecha alguna que Omar haya sido la persona que encontró el cuerpo de ella y se haya encargado rápidamente de todo, sin esperar por nosotras con el pretexto de que ya la abuela estaba oliendo mal.
Dios mio que encrucijada y que laberinto! Si todo esto es obra de Omar!, Yo conviviendo con este monstruo. Tengo que buscar alguna forma de salir de este tormento. Ayúdame Señor de la Divina Misericordia. Hasta yo puedo morir en este mundo de sombras y cosas oscuras. Pero debo ser inteligente y pensar bien lo que tengo que hacer. ¡Ayúdame!
Las reflexiones de Andrea en voz alta fueron interrumpidas por Jacinta.

  • Tu sigue haciendo tu trabajo y yo el mío, como si no pasara nada. Y vamos atando cabos. Nos vamos comentando tu rutina y mi rutina a ver si descubrimos algo. Observa bien al licenciado. ¿Qué hace, con quien se reúne? Está pendiente de las cosas que deja en la oficina, las cosas que tiene acá y allá vamos viéndonos.
  • Ok, pero ahora me da tanto miedo estar cerca de él por lo que me pueda pasar o el hacer de mi. Y hasta me da un poco de asco la verdad. Estar con un hombre que tu no sabes lo que hace. Que no te gusta hablar tan duro, que solo te busca para acostarse contigo cuando tiene más de tres cervezas y que además te empieza a humillar y hasta maltratar.
  • ¿Cómo así?
  • Pues a cada rato me dice mocosa, estúpida, mal parida y otras palabras ofensivas. Cuando pregunto por alguna cosa, me dice que no voy a entender, que eso no es problema mío. Que me limite a hacer lo que tengo que hacer y que no meta las narices donde no me han invitado a oler. Varias veces me ha empujado porque y que camino lento y despacio.
  • No me habías comentado nada de eso.
  • Pues porque me da pena y no es una cosa bonita que contar. Pero hay muchas cosas más feas, como las cosas que me obliga a hacer en la cama y que no me gustan. La verdad es muy triste todo esto. Y lo que me provoca a veces es salir corriendo sin que él sepa nada mas de mi.
    Andrea se puso a llorar y abrazó a su amiga. Quedaron un momento en silencio. Jacinta buscó una botella de agua y se la dio.
  • Yo voy a ubicar a los papás de Ignacio a ver a donde está él. Ellos son gente muy seria y me conocen. Su papá es un odontólogo muy reconocido y yo puedo acercarme a su clínica. Con Ignacio podemos comentar algunas cosas y tener un plan de acción para el caso que las cosas se pongan más feas.
  • Sí me parece bien. Ahora vete antes de que se aparezca por aca Omar y me vea llorando y hablando contigo.

Luis Enrique Homes

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