Historia,  Música

ZULIANOS ILUSTRES: Rafael Rincón González. Por Victor R. Salazar Rodríguez

ZULIANOS ILUSTRES

Don Rafael Rincón González

Nuestra 7ma entrega de esta serie biográfica en honor a nuestros Zulianos Ilustres la dedicamos a uno de los más grandes y prolífico Compositor Musical Maracaibero, Rafael Augusto Rincón González,mejor conocido como Don Rafael Rincón González, El Pintor Musical del Zulia. Doctor Honoris Causa, Músico, Compositor, Cantante, Gaitero, Poeta, Maestro, Farmaceuta y Sastre venezolano nacido en corazón del Barrio El Saladillo de Maracaibo en 1922 y fallecido en la ciudad de Maracaibo, en 2012 (89 años).

“La historia de los pueblos no siempre se escribe sobre los libros; en ocasiones viaja etérea en forma de canción, al estilo de Rafael Rincón González. Este personaje insigne de la zulianidad convirtió los recuerdos de su infancia en piezas musicales que hoy forman parte de nuestra tradición. Quien lo cuestione sólo tiene que tararear las estrofas de Pregones Zulianos: “Escribo desde muchacho y la materia prima de mis canciones ha sido mi infancia, la cotidianidad de la Maracaibo que ya no está. Le puse letras a las canciones que no tenían y las perpetué en el tiempo.”

“Rafael Rincón González ha sido un zuliano excepcional y conocedor de los recursos que la región produce, por lo que al ver el estado marginal y de inseguridad que todavía vive el Zulia, a través de sus gaitas no puede dejar de protestar contra quienes tienen la responsabilidad de hacerla próspera y segura. Exigiendo a gobernantes -propios o extraños- municipales, regionales y nacionales, un comportamiento digno para un pueblo digno. “El Zulia no se rinde y lo condena…”.

Este trabajo solo espera ser un pequeño y humilde homenaje a otro de los hombres más insignes y prominentes nacido en la ciudad de Maracaibo, cuya trayectoria musical dejó un legado indeleble en la historia de nuestro estado Zulia y de nuestra Venezuela.

Victor R. Salazar Rodríguez, …20 de diciembre de 2020.

Corría el año de 1922, la dictadura del general Juan Vicente Gómez – “El amo del poder”- estaba en su más consolidada etapa. Las empresas petroleras habían contribuido a fortalecer su gobierno, lo que le permitía tener esbirros por todas partes que, a la fuerza, mantenían una aparente paz y que se desplegaban dentro del país y fuera de él. El Zulia sentía sus rigores a través del Presidente del Estado, general Santos Matute Gómez, que a pesar de las diferencias que decía tener con su hermano de padre “El Benemérito”, en nada beneficiaba a sus gobernados porque no conocía la región ni sus problemas, ni tenía ningún vínculo de afecto hacia lo zuliano. La Universidad del Zulia permanecía cerrada y la actividad minera presagiaba el inicio de “la era del petróleo” y la fantasía del progreso

Sobrino de Jesús Enrique Lossada, Rafael Augusto Rincón González, nació el sábado 30 de noviembre de 1922, en la casa marcada con No. 18 de la pequeña calle “Los Biombos” del viejo barrio El Saladillo, en la ciudad de Maracaibo

“El maestro Neptalí Rincón, que había nacido en la misma residencia, lucía impaciente sentado debajo de una mata de uva playera que estaba en el patio. De pronto se levantaba y caminaba hacia el frente de la casa llevando en sus manos un pocillo de café y un cigarrillo. La comadrona desde hacía algunas horas había llegado, pero sus conocimientos no alcanzaban para atender el parto, que se había complicado. Era necesaria la presencia de un médico partero, al poco rato llegó el Dr. Rafael Belloso Chacín (1897-1971) y tomó el control del caso. Doña Inés Delia González de Rincón, superadas las complicaciones, se disponía a parir un hijo varón que llevaría el nombre de Rafael Augusto. Cuentan que los quejidos de su adorable madre, que tenía una voz aguda y bella, reflejaban, más que dolor, un canto agradable que permitía bajar los desasosiegos. Así, a las horas del mediodía había nacido un niño que llorando sonreía y que el tiempo transformaría en el compositor que más le cantará a su pueblo, a sus hábitos, a sus lugares y a los personajes populares que con sus andanzas escribieron una tradición en ese Maracaibo de ayer.”

Rafael Rincón González nació en un hogar cuya fortuna eran la honradez y la humildad. Creció en un estricto hogar lleno de pasiones artísticas, impulsadas por su padre, el pintor Neptalí Rincón y su madre, Inés Delia González, una abnegada ama de casa de potente voz y acertado oído musical.

Con una carga genética indiscutiblemente cultural, heredada tanto de su padre, el reconocido pintor zuliano, Neptalí Rincón (nacido en Maracaibo el 26 de julio de 1888 – fallecido en Maracaibo el 17 de agosto de 1954), como de su madre: doña Inés Delia González (nacida en Maracaibo el 4 de enero de 1888 – fallecida en Maracaibo el 2 de agosto de 1961), pianista y bendecida con una exquisita voz de soprano, Rafael Rincón González nació con el don de la música y la capacidad de plasmar en letras la conjugación de las imágenes de su entorno. El maestro Carlos Parra Bernal, docente de oratoria, escenografía y declamación, lo bautizará con el nombre de “El pintor musical del Zulia”.

Aquella casa de “Los Biombos”, que cuando nació su padre era una vivienda humilde de techos de eneas, se había transformado y era diferente a las demás de la cuadra, porque don Neptalí era artista. Los portones, el frente, las ventanas, las puertas… estaban decoradas por él y con el toque femenino de doña Inés, que le daban la apariencia de la institución pedagógica o de museo. La familia Rincón González la conformaban Manuel Felipe (1911-1995); Neptalí Segundo (1915-1978), José Jesús (1919-1969), Rafael Augusto (1922-2012); Guillermo Enrique (1926-1978), Gustavo Adolfo (1928- 1992) y Áurea Consuelo, 1934.

Rafael, hablando y cantando, rememora los tiempos del hogar:

“Cuando terminaba papá el trabajo en la escuela y llegaba a la casa, nos reuníamos todos a la hora de cenar, era una regla que él observaba con rigor y como era muy católico, previamente rezábamos. Después, nos dirigíamos a la sala donde papá tomaba la guitarra y mamá, que siempre estuvo dedicada a nosotros con intenso cariño, con su hermosa voz de soprano cantaba esas bellas canciones, romanzas antiguas como aquella que decía “La tarde era triste, la nieve caía. Era un blanco sudario…”

“Pienso que esto nos ayudó mucho en nuestras inclinaciones a la música”

A decir del compositor:

“Es una cosa de familia. Mi papá era dueño de Talleres Gráficos Rincón y mi mamá cantaba como los ángeles. Éramos siete hermanos, todos pianistas”.

Rafael Augusto había iniciado los estudios de primaria, o de los primeros grados, en la escuela “José Escolástico Andrade” situada en el sector de Salina Ancha, prolongación de la calle Independencia, que dirigía el profesor Neptalí Larrazábal. Su primera maestra fue doña Lola de Esparza a quien Rafael conceptúa de competente y cariñosa; después, el maestro Jesús Portillo, que tenía cierto impedimento en una de sus piernas “… era cojo”.

Sobre la misma escuela nos dice,

“La disciplina era fuerte, funcionaba ahora en la calle Derecha, teníamos nuevo director oriundo de Cumaná, José Domingo Zerpa, inclemente y usaba la palmeta, una regla de madera de carreto con la que nos castigaba. Los días sábados eran destinados a las actividades culturales. Nos enseñaban a cantar, declamar, bailábamos danzas. No podré olvidar nunca cuando me ponían a recitar el soneto de Andrés Bello: “Rompe el león soberbio la cadena, con que atarle pensó la felonía, y sacude con noble bizarría, sobre el robusto cuello la melena…”.

“También, leíamos a Samaniego. Entre los libros de lectura teníamos: El Lector Americano, Tesoro de la Juventud, la gramática de Miguel Ángel Granados y la historia de Alejandro Fuenmayor, que fue Director Nacional de Instrucción de Educación Primaria y Normal, y Ministro de Educación. Estudiamos Moral y Cívica, y Urbanidad e Higiene por el texto de Carreño, y Ortografía por el de Toribio Urdaneta. Todos los días de clase debíamos de leer de pie frente al maestro y los demás alumnos.”

Rincón González no termina la primaria en la escuela “José Escolástico Andrade”, a partir del tercer grado va al Instituto Vargas, de carácter privado, que dirigía el maestro César Andrade Medina y donde obtiene el certificado de “Sexto Grado”. También, estarán entre sus maestros Amílcar Inciarte (abogado), Severiano Rodríguez Hernández, Alfonso Portillo Gómez y Francisco Javier Pulgar.

En su niñez, muchas veces insistió para que su padre le comprara una guitarra y fueron muchas las negativas que éste tuvo. Al extremo, que en alguna ocasión le respondió: “… primero te compro un revolver”.

“Papá había tenido una desagradable experiencia que no olvidaba y que después me enteré. Él tenía una guitarra que en ciertas oportunidades la sacaba para dar serenatas o reunirse con sus amigos, no para parrandas pues no tomaba licor y como era único hijo siempre estaba pendiente de mi abuela. Pero, una noche salió por los lados de “Los Biombos” con su guitarra y al poco rato corrió por el vecindario la noticia que por el sector de “El Medio Gofio” habían matado a un joven que andaba con una guitarra. Mi abuela al escuchar aquello, inmediatamente pensó en papá y calló al suelo desmayada. Cuando él regresó la encontró tirada en el piso y al despertarse le juró que más nunca volvería a tocar la guitarra y en el acto la rompió.”

El relato anterior fue por el año de 1905. La sensata preocupación de doña Angustia era que, aunque una parte de la ciudad tenía servicio eléctrico, éste no llagaba a “El Saladillo” que durante las noches sus calles eran oscuras y facilitaban la acción de delincuentes, la venganza o el cobro de las deudas de honor. Como todo barrio pobre del universo, sus lugares eran catalogados “… sumamente peligrosos” y donde la vigilancia policial prácticamente no existía. Sin embargo, a pesar de esa apesadumbrada noche, ella sabía que también había gente buena, trabajadora y cristiana.

Rafael Rincón en 1938

“Para 1930 nosotros vivíamos en la calle Derecha (después Ciencias), que hacía esquina con la calle Ayacucho, diagonal a la botica “Democracia” de Miguel Ángel Leal; en la otra esquina estaba el bar “El Marne” de Aurelio Núñez y en el otro frente, tenía una lavandería el chino Alfonso. En la calle del Milagro había una casa, al lado de la capillita donde apareció la Virgen, donde vivía Conchita Barboza con quien yo tenía mucha confianza. En una de mis visitas veo que está colgando de la pared una guitarra, yo que tenía la ilusión de tener y tocar una, inmediatamente le pregunto a Conchita ¿de quién es esa guitarra? …del señor Villasmil. Éste era un “parador de tipo” o sea hacía trabajos como linotipista que en ese tiempo era manual. Conchita me dice ¿por qué?, y yo le respondo, porque papá quiere comprarme una guitarra, lo que era mentira por lo que ya conté. Al llegar el señor Villasmil e informarse de mi aspiración, me dijo “usted y qué quiere una guitarra”, yo le respondo lo mismo “si, papá quiere comprarme una guitarra” y en el acto le pregunto ¿cuánto vale?, …cincuenta bolívares. En ese tiempo eran más reales que el carajo. Pero el señor Villasmil descolgó la guitarra, me la dio y dijo “yo me arreglo con tu padre”. Así, me aparezco a la casa con la guitarra y con una fiebre loca de tocar. Papá me pregunta ¿y esa guitarra?, “…me la prestó el señor Villasmil”, yo por tener la guitarra no pensaba en nada y decía cualquier cosa, aunque fuera mentira. En el momento que el señor Villasmil se encontró con papá, después de saludarlo le dijo “… maestro Neptalí cómo le pareció la guitarra que usted ordenó se la entregara a su hijo…” ¿cómo es la vaina? Sí y son cincuenta bolívares. … papá tragó grueso, pero se la pagó. Al llegar a la casa, vuelto el diablo, me buscó para darme una tremenda pela, pero mi madre se interpuso… ve Neptalí… y lo calmó un poco. A los días todo quedó en el olvido y yo feliz con mi guitarra.”

“Papá buscó al maestro Adaulfo Guerrero para me diera clases. Sin embargo, lo que él nos daba era fundamentalmente teoría y solfeo, pero eso también me serviría más adelante.”

Adaulfo Guerrero (1879-1959) era maracaibero, músico ejecutante de la trompeta, el trombón, el clarinete, el piano y el bombardino. Compositor, docente y director. En 1936 fue subdirector de la Banda Municipal General Rafael Urdaneta. Maestro de música en la institución “Círculo Artístico del Zulia” donde, como vimos, contó entre sus alumnos a nuestro biografiado. La sede del Círculo estaba en la calle Ciencias o Derecha entre las calles Ayacucho y del Milagro.

Rafael en su temprana edad fue un guitarrista autodidacta, todo lo que sabía de este versátil instrumento lo había aprendido por iniciativa propia. Por las aptitudes que tenía la familia Rincón González para la música, en 1937 había formado con sus hermanos menores Guillermo, que tocaba el acordeón; Gustavo el bongó y la pequeña Áurea con unas maraquitas, el conjunto “Los hermanitos Rincón” y se presentaron varias veces en los programas musicales infantiles, matinée, que se exhibían en el teatro Baralt. Además, había escrito varias canciones que no conservó y sólo recuerda una con ritmo de una romanza llamada “Linda Trigueña”

A los 16 años compone su primera obra titulada Linda trigueña, y más adelante, Luis Gonzaga Carruyo le graba su primera danza, Ruego. Se gradúa de maestro normalista. No obstante, parte de su labor educativa la inclina por la enseñanza de la música.

Trabajó como maestro de música en diferentes escuelas en donde formó estudiantinas y coros.

El maestro González para 1937 estaba en el ambiente farmacéutico, primero estuvo en el departamento de droguería y después, en el mostrador y como despachador, esto lo mantenía contento ya que podía contribuir al mantenimiento de su casa. Rafael nos cuenta que la botica compraba al mayor los principales alimentos de la dieta diaria “cesta básica”, los cuales eran empacados y distribuidos a sus empleados, incluyendo a don Manuel Cook que era el propietario principal. En una ocasión estaba en estas labores en compañía de los señores Pedro Ríos y José Hernández Díaz, al comenzar a preparar los paquetes de azúcar.

“… encontré una bolsa, como de 10 quilos, que no tenía el nombre del contenido y le pregunté a Pedro qué era y me dijo azúcar. Yo cogí y vacié la supuesta azúcar donde estaba el resto de este producto. Los alimentos se distribuyeron como estaba programado, entre éstos los de mi casa. Recuerdo que mi madre preparó una maicena y mi viejo saboreándola decía “… está un poquito amarga, pero está buena”. Al otro día, en la Botica, que tenía dos pisos con un sanitario cada uno, me dieron ganas de ir al baño y los dos estaban ocupados, y había cola. Entonces subí la escalera y el baño de arriba también estaba ocupado y gente esperando. Todos estaban alarmados y empezaron a investigar, de lo que resultó que el tal azúcar era Sal de Epson y en vez de endulzar, purgó. El administrador, señor José Joaquín Castro, me llamó para preguntarme sobre el caso, porque al principio se creyó que era una bellaquería mía. Le expliqué cómo sucedió todo y al final le dije: vea que en mi casa también se purgaron…”

En 1939 a consecuencia del inicio de la Segunda Guerra Mundial, la Botica Inglesa redujo su personal y Rafael queda sin empleo. La referida beligerancia terminó en 1945, las secuelas de la guerra eran enormes en todo el orbe. En el Zulia, muchos artículos del comercio habían escaseado, sin embargo, la actividad petrolera facilitaba la llegada al puerto de Maracaibo de numerosas mercancías, más costosas, pero se hallaban.

Desde muy temprana edad Rafael empieza a mostrar sus inquietudes por el Maracaibo de entonces; escuchando los relatos de sus ascendientes se va instituyendo en su interior una visión del pasado que influirá de manera trascendente en su afán de juglar. Sus espontáneos versos sobre el trajinar popular, que con naturalidad canta, se mantendrán durante toda su vida, aun cuando incursiona en melodías diferentes a las composiciones tradicionales del Zulia como el bolero, el tango, la polca, etc. Rafael, sintiéndose gozoso, le canta a su pueblo y su gente sin otro estímulo que la complacencia de hacerlo en ese ambiente que lo lleva en el alma y de solidaridad con aquellos diminutos comerciantes, sus vecinos, que día a día van gritando por las arenosas vías de su barrio vendiendo productos de la dieta diaria y “quinticos” de lotería. Allí se inscriben cafeceros, plataneros, pescadores, pescaderos, billeteros, carboneros, panaderos, mandoqueros, limpiabotas, mujeres de servicios… en fin pregoneros y sirvientes, a los que les dedica sus ingenuos versos, que salen de lo profundo de su ser sin importarle el dinero o el triunfo. Su prosa no elogia ni al rico ni al poderoso, sólo marginados contarán con ella. Rincón González pertenece a esa clase de maestros que con su música hacen que los avatares de la vida sean más tolerables y, en la mayoría de las veces, convertirlos en momentos de gozo.

Algunos compositores de la época criticaron sus tipos de canciones pregoneras, que de manera tan original y sencilla escribía. Otros -que estuvieron más pendientes de la terminología y de las metáforas- señalaron que les faltaba poesía y cualquiera podía hacer versos de esa manera. No obstante, siempre han tenido una buena acogida en el ambiente zuliano.

El licenciado Ángel Fereira Perozo en el trabajo presentado en la Universidad del Zulia: “Rafael Rincón González, Arquetipo de un bardo regional (antes y después del micrófono)”, indica: “Una gran parte de los compositores, músicos e intérpretes que empezaron a forjar las mismas ilusiones de compositores de perfil regional, no tuvieron la misma suerte de Rafael Rincón González; él persistió en sus convicciones como compositor comprometido con la cultura musical de su lugar nativo. En su terquedad y empecinamiento no se dejó seducir por las propuestas de otros compositores, ritmos y estilos que la radio regional en su tiempo divulgó con generosidad extrema. Su música y sus temas adquieren hoy una significancia y una dignidad que honra el patrimonio regional del Zulia”. Así, empieza su formación y en la medida que va viendo desaparecer sus costumbres frente a nuevas modas importadas, no le temblará el pulso para protestar con toda su dignidad de zuliano integral. Protesta que se intensifica cuando ve derribar las últimas manifestaciones de su pasado, de su Saladillo. Los pregones son trovas de trabajo que han existido en el territorio nacional. En cada región va teniendo una manera muy particular de hacerlo. En el Zulia, sobre todo en Maracaibo, el pregonero, además de anunciar la venta de artículos de cualquier naturaleza, expresa su picardía y lo corea con un tono musical.

Mientras tanto, el encontrarse desempleado le angustiaba, siente la necesidad de trabajar para ayudar a su padre con la carga de la casa, “… debía aprender un arte, todavía estaban pequeños mis hermanos Guillermo, Gustavo y Áurea; y lo que papá ganaba no alcanzaba. Aunque teníamos un taller de avisos, donde todos ayudábamos, este negocio no producía lo suficiente para atender a toda la familia y me propuse a aprender una profesión que me permitiera colaborar más”. Con estos pensamientos le planteó a su padre que no quería seguir estudiando, que deseaba trabajar porque las cosas se ponían más duras cada día, que quería ser sastre. Estaba en la edad de la vida donde no se tiene una idea clara de lo que realmente se es, ni de lo que se quiere. Su padre sugiere que vaya a ver al señor Antonio Hinostroza y Rafael se dispondrá a cumplir la sugerencia todo ilusionado.

Al otro día estaba en el negocio “La Diadema” del señor Antonio Hinestroza,

“… yo vestía de corbata, un tanto elegante y en la primera entrevista don Antonio me dijo “quítate la corbata y coges la escoba…”

Rafael reconoce lo útil que fue el tiempo que pasó en la casa comercial “La Diadema”,

“… aprendí mucho, porque allí me inicié como maestro cortador”

En dicho negocio, que estaba situado en la calle Libertador, en el centro comercial “Casa Verde” de Eduardo Leseur. También, había un departamento de sastrería que se llamaba “Pro labor”, donde trabajaban su dueño y maestro cortador Rafael Roo y su hijo Marquito Roo. En esta sección es donde Rafael va a laborar, aunque ayudaba al señor Hinestroza como él describe, su pago era por la sastrería.

Así, se inicia en la actividad de sastre y a los pocos días estaba haciendo ojales y pegando botones. La tarifa: pagaban un bolívar por hacer un pantalón y tres bolívares por un saco. Un flux de lino cien costaba 35 bolívares, incluyendo la tela y hechura. Estos precios fueron subiendo, a medida que la II Guerra Mundial se iba acentuando era más difícil conseguir las telas,

“… cuando yo llegué a maestro cortador cobraba 30 bolívares por cortar el flux y le ponía al saco unas hombreras que le dan más elegancia.”  

“Aquí aprendí a hablar un poco de guajiro, porque la mayoría de los clientes que llegaban a “La Diadema” eran de la Guajira. A quienes se les vendían telas baratas como trégüela, liencillo, lana para tejer, en fin, todas esas cosas que ellos usan en la fabricación de sus vestimentas. Con el tiempo, me había convertido un secretario de las guajiras, porque cada vez que alguna necesitaba escribir una carta para un wayuu que estaba en Las Garcitas, yo era traductor y escribiente al mismo tiempo y no les cobraba por este servicio”

“En aquel momento comprendí que mi propósito no era éste, por lo que con unos métodos de corte y costura me puse a estudiar y me fui a trabajar al almacén de Cruz Molina, donde empecé a ganar bien y a coger fama. El corte de los trajes que hacía les gustaba a los clientes y la voz se iba corriendo. Pero al amigo Cruz le gustaba el juego y yo veía cómo nos quedábamos sin mercancía y cuánto costaba reponerla. Entonces me fui a trabajar de nuevo con Marcos Roo, aunque nos hicimos socios la cosa no funcionó, y tomé mis herramientas y me marché”.

La vida de nuestro joven sastre continuaba, aspirando que en algún momento pudiera tener su propio negocio. Después, fue a trabajar en la sastrería “La Económica” de los hermanos Nicolás y Carlos Añez, que también estaba en la calle Libertador. Carlos era el maestro cortador y eran nativos de El Moján. La experiencia que Rafael había obtenido lo calificaba para asumir la posición de maestro cortador. Además, tenía las herramientas necesarias para iniciar su sastrería.

“El amigo Pedro Rincón me prestó un saloncito y allí me acomodé. Comencé a trabajar y, a pesar de que algunos resentidos trataron de trancarme, salió la sastrería “Rincón Sastres Anatómicos”

La mayoría de las sastrerías de prestigio estuvieron en la calle Libertador. Rafael, aunque en dos oportunidades cambió de lugar, igualmente, estuvo en el mismo sector.

La relación con su padre fue sincera y amplia, éste representaba para él un hombre digno que lo hacía sentirse orgulloso de su familia. Don Neptalí estuvo siempre atento del trayecto de su hijo, por eso cuando ve que su vocación de músico necesita de una orientación, con toda humildad, le recomienda observar y detallar el medio donde vive, su gente y sus costumbres, para que le sirvan de inspiración a sus melodías. Pero, al mismo tiempo le va criticando con fuerza otras canciones que en boca de un joven hijo las veía muy mal y de nuevo le repite:

“Mire, muchacho del carajo, … que yo no sepa que usted anda cantando esas cosas y mucho menos diciendo que son suyas”

La nostalgia de esos días nutrió la poética de Rafael Rincón, quien tiene en su autoría las más hermosas piezas de la historia musical del Zulia, en ritmos tradicionales como el vals, la danza, la contradanza y la gaita. Pero el poder de su obra está en el apego por la tradición:

“La explosión del Barroso nos cambió hasta la forma de caminar. Recuerdo que después de los años treinta los niños jugaban con monedas de oro frente a un almacén llamado El Chorro. Es imposible luchar contra la penetración de la migración, pero he tratado de preservar mis costumbres. El maracucho se encandiló con la música norteamericana, pero rechazar lo nuestro es como pretender que un inglés sienta la gaita como un zuliano. Me duele que hayan destrozado a Maracaibo como la han destrozado. Hay que preservar la memoria histórica”.

Pese a su gran talento, no ganó en los concursos en los que participó,

“y gracias a Dios nunca me dieron un premio, porque gané el mejor de los premios: la gente se aprendió mis canciones y las canta. No solo los cantantes sino la gente de pueblo. Tú vas a una fiesta o a una reunión y siempre sale alguien cantando uno de mis temas, eso sí es bonito”

Las actividades que cumplían en la escuela del maestro Ricci proporcionaron una gran amistad entre Jesús Torres Alvarado, Rafael Romay y Rafael Rincón González. Por esa afinidad entre ellos, a finales de 1939 forman un grupo de guitarras y voces, el trío “América”, donde se juntan sus diferentes tonos para brindar al público zuliano un armonioso espectáculo. Así, se inicia una etapa de sueños en estos adolescentes que aspiraban un lugar en los escenarios artísticos.

Rafael Rincón González

El doctor Rafael Romay fue un destacado médico especializado en traumatología, al abordarlo sobre el tema nos indica:

“Mi primer encuentro con Rafael Rincón González fue en su casa donde funcionaba el Círculo Artístico del Zulia que dirigía su papá don Neptalí. Yo iba a clases de pintura con carboncillo y veía a Rafael constantemente tocando la guitarra o el piano. Como siempre he tenido inclinaciones por la guitarra nos hicimos amigos. En el sector vivía también Jesús Torres Alvarado, con las mismas inquietudes. Por ese tiempo presentaban en Maracaibo a los tríos Calavera, de Méjico, y Los Cantores del Trópico, venezolano. Motivados por estos grupos, decidimos constituir un trío zuliano del Saladillo. Por lo que al poco tiempo empezamos a ensayar. Rafael era el arreglista y director, pues nos decía lo que íbamos hacer cada uno, de acuerdo a nuestros conocimientos guitarrísticos y de voces. Una vez afinados, fuimos a la emisora Ondas del Lago donde nos contrató su director-propietario Nicolás Vale Quintero. Tocamos música popular de todo tipo -regional, nacional e internacional- y las composiciones de Rincón González que ya se empezaban a escuchar. Como se estaba en plena II Guerra Mundial y por los contactos que tenía el señor Vale Quintero, muchas de nuestras grabaciones fueron enviadas a los frentes de combates para en las horas de descanso se recrearán los soldados. Estuvimos activos hasta 1943 cuando yo tuve que marcharme a Bogotá para iniciar estudios de Medicina que terminé en la Universidad de los Andes”

Una vez constituido el Trío, Rafael comentó:

“… nos presentamos a los estudios de Ondas del Lago y después de la prueba de rigor, el maestro Luis Guillermo Sánchez nos puso a trabajar. A partir de ese momento mi vida tomó otro cariz. Allí conocí a los maestros Antonio Lauro, Manuel Enrique Pérez Díaz y Marco Tulio Maristany que formaban el famoso trío “Los Cantores del Trópico”. Igualmente, me topé con el maestro Inocente Carreño, que tocaba guitarra con el trío “Caribe”, formado por Pedro Palva Ravengar, que tocaba una maraquita y Luis Villasana, guitarrista. Los tres tocaban y cantaban música internacional, principalmente de las islas caribeñas. De igual manera, me hice amigo de Rodrigo Riera que trabajaba con el trío “Los hermanos Riera”, una gran persona y llegamos a tocar juntos. Recuerdo que en octubre de 1941 cuando Venezuela se estaba titulando campeón mundial de béisbol, Rodrigo y yo actuamos en Ondas del Lago. El maestro Antonio Lauro, uno de los grandes guitarristas y compositores venezolanos, se quedó como director artístico de la mencionada emisora durante varios meses.”

Este conjunto de guitarras, como trío, estuvo activo hasta 1943, cuando Rafael Romay se separa para continuar sus estudios en Colombia, era hermano del doctor Domingo Leonardi Villasmil, que influyó para que se fuera a estudiar a Bogotá. Posteriormente, se graduó de médico en la Universidad de los Andes, en 1949.

Después, Jesús Torres Alvarado y el maestro Rincón González continuaron la actividad artística, pero en esta ocasión como el dueto “América” y estuvieron interviniendo hasta el año 1947.

Durante el lapso que Rafael estuvo con el trío y dueto “América”, también acompañó a otras agrupaciones de guitarristas, entre éstas “Los Provincianos”. Donde tocó con Buenaventura Hernández, que según su apreciación era un buen guitarrista

“… todo el que tenía un grupo me iba a buscar. Como me sentía muy bien, me iba con el primero que llegaba».

 “En 1944 la sastrería marchaba bien, yo trabajaba como maestro cortador y tenía buenas entradas. Entre las costureras que usaba en esos menesteres, estaba la señora de la raza guajira Plácida Gutiérrez, casada con el señor Ramón Rincón. Era, además de competente, una persona honrada y me quería mucho, en las varias ocasiones que le di para que me cosiera alguna ropa siempre cumplió y le oía mencionar a su hija Susana. Este nombre se me grabó y sin darme cuenta me gustaba cuando me hablaba de ella. Un buen día se apareció una joven preguntando por el señor Rafael Rincón, que traía unos pantalones que enviaba la señora Plácida, la muchacha me impresionó y en el acto le dije “a la orden”. Cuánto bien me sentí al escucharle “yo soy Susana”. Ya yo venía como enamorado, así entablamos relaciones, me empaté con ella y nos fuimos a vivir juntos, en 1947. La primera niña, que nació en 1948, murió a los pocos meses, esto me preocupó, pero para 1950 nació Milagros la mayor de mis hijos y como yo tenía la teoría que donde come uno comen dos, fue creciendo la familia con Miguel, Minerva, Milton, Miloha, Mirena (murió) y por último, Miriam en 1961, al final comíamos ocho y éramos felices. Se crearon en los campos petroleros Campo Mara, La Paz y Lagunillas. Después de grande, Miriam se hizo norteamericana. También son mis hijos Neptalí, Antonio y Edilia, de esta última hace mucho tiempo que no sé de ella, pero es mi hija, nació en 1946.”

Los nombres completos de los hijos de Susana María y Rafael Augusto, con sus fechas de nacimientos, son: Milagro del Consuelo, 24 de diciembre de 1950; Miguel Ángel, 20 de septiembre de 1952; Minerva Cecilia, 26 de marzo de 1954; Milton Adaulfo, 22 de noviembre de 1955; Miloha de la Caridad, 21 de febrero de 1957; Mirena de la Cruz, (1958-1995) y Miriam Susana, 15 de septiembre de 1961. Neptalí Rafael, 26 de abril de 1954; y Antonio Francisco, 16 de junio de 1956, Rincón Perozo.

Con más de 600 composiciones y 100 álbumes entre propios y colaboraciones, su obra más reconocida y más interpretada es «Pregones Zulianos», que compuso en 1944, la cual sería grabada originalmente por Teresita Antúnez a finales de los años 50’s.

Sobre cómo se inspiró para componer este éxito, Rafael Rincón González contó:

 “Jesús Reyes “Reyito” … mi hermano querido, “Que en paz descanse”, una persona que me quiso mucho o mejor me adoraba. Para ese tiempo, ya era muy famoso en Maracaibo como cantante del “punto cubano”, además, tocaba la guitarra y cantaba bien todo tipo de música, célebre por sus interpretaciones de melodías zulianas, de las cuales muchas eran de su autoría. Antes de tener esta gran amistad, que fue como una hermandad; un día yo voy para Ondas del Lago, andaba en actividades del trío América. Cuando llegamos, Reyito estaba parado frente a la estación de radio, en la calle Comercio; bien vestido, impecable, como un dandi. Lucía un bello flux, corbata y sombrero, esta era su característica en el vestir. Pero también, tenía una lengua que muchos le temían, además tenía fama de peleador, decían que había sido boxeador y que pegaba duro. Al vernos pasar a los tres con nuestras guitarras -éramos tres muchachos que parecíamos pollitos remojados en aceite- nos dice, con arrogancia y su voz burlona, “para dónde va la gaita”. Entonces, yo que era de los tres quien tenía el hígado más revuelto, me viro y le digo “si, esta es gaita, pero no es gaita gritada como la tuya, negrito del carajo”. No respondió nada e inmediatamente, entramos al estudio y él se quedó en el auditorio mirándonos por el vidrio, ya que en ese tiempo era “talento vivo”. Yo no lo perdía de vista, pero el trío seguía cantando música internacional y algunas de las composiciones mías, entre las que siempre viene a mi mente el valse Maracaibo que dice –Rafael cantando y tarareando trozos del vals- “Maracaibo, Maracaibo, tierra de la… Linda sultana del lago, emperatriz de la…”. Cuando terminamos de actuar y salimos, estaba Reyito esperándome y nosotros teníamos que pasar por un callejón donde él estaba parado. Yo le digo a mis compañeros, “a las dos pasáas este negrito me va a dar un golpe, porque lo ofendí”. Pero no, cuando pasamos por su lado me agarró por un brazo, me abrazó y dijo, con su acostumbrada voz, “Ay criollo, me cortaste el cachimbo”. A partir de allí se ha pegado conmigo y tanto me quería, que un día me llevó para su casa y me dijo “yo a mi casa no llevo a nadie, el único hombre que ha entrado en casa soy vos y te lo voy a demostrar”, cuando entramos tenía una foto mía colgada de una de las paredes de la sala. Todo lo que yo componía él lo cantaba y le había gustado mucho el pregón de “José El Platanero”. Me llamaba cariñosamente “Fucho” y en varias ocasiones me decía “ve Fucho, el criollo quiere que le escribas sobre…” cualquier tema que se le ocurría, yo lo complacía y él lo cantaba con especial soltura. Muchas de esas cosas se perdieron, pero fueron muy gratos tantos momentos que pasamos juntos.”

“Un buen día del año 1944 me dice Reyito, “tengo un contrato con la CMQ y la RHC Cadena Azul en la Habana, pero yo no voy a cantar allá “Punto Cubano”, voy a cantar la música tuya y la zuliana. Ahora quisiera que vos me escribieras un pregón”

“bueno…, le respondí, yo te lo hago en cualquier momento. Por esos días me tocó ir a despedir a mi hermano José que se mudaba a Caracas, buscando una oportunidad de trabajo con la compañía Shell animado por mi hermano mayor Manuel, que era empleado de la empresa Socony Vacuum Oil Company. En ese tiempo ir a Caracas era una odisea, había que despedir a la gente con llanto y todo, un viaje que duraba varios días. Tenía que tomar una piragua que lo llevara a La Ceiba, después se embarcaría en el ferrocarril que lo llevaría a Motatán, donde pasaba la noche. Al otro día, en un autobús de la ARC continuaba rumbo a Caracas pasando por una serie de pueblos hasta llegar a Barquisimeto. Lo más fuerte era la quebrada de Carora, porque no había puentes y dependía del agua que el río tuviera. Así, si todo salía bien se llegaría a la capital en el tiempo programado. Para cumplir con el rito de la despedida y con el pañuelo preparado, muy temprano, fui al malecón hasta verlo subir a la piragua. Después que ésta zarpó, me dirigí a la sastrería, ya era maestro cortador reconocido. En el camino tuve que pasar por las ventas de tomates, frutas y todo lo que allí se vendía, venía recordando a Reyito y al mismo tiempo pensando y tarareando el pregón que me había pedido. Al llegar a la sastrería, saqué debajo del cajón de cortar la guitarra que siempre tenía conmigo y me puse a cantar. En ese momento se encontraba en el negocio Gilberto Galué que era cortador de zapatos y trabajaba detrás de donde yo lo hacía, ahora es periodista deportivo, me han dicho que está muy enfermo. Cuando le preguntó a Gilberto “cómo te parece…” y me contesta “… muy buena, están todos los pregoneros de Maracaibo”. A las diez de la mañana estaba en Ondas del Lago y al encontrar a Reyito, le dije “aquí tenéis la canción que me pediste”. Enseguida la miró y se la aprendió, a las doce del mediodía la estaba cantando en el programa que tenía en esa emisora, que competía con el de Armando Molero en radio Popular.”

Reyito, como le había prometido, se la llevó y la cantó en La Habana en las diferentes emisoras de radio donde actuó. Después que regresó a Venezuela le mostró a Rafael varias cartas que recibió de zulianos que estaban en Cuba y otras islas del Caribe felicitándole por la danza “Pregones Zulianos”.

Finales de 1945, después de la llamada “Revolución de Octubre”, el propietario de la emisora “Ondas del Lago”, Nicolás Vale Quintero, organizó un homenaje al bardo venezolano Andrés Eloy Blanco con la participación de varios artistas entre los que se encontraba el dueto “América” de Jesús Torres Alvarado y Rafael Rincón González.

“Aunque algunas personas no estimaban mis composiciones, Vale Quintero y su esposa doña Elvira Castilla tenían otra opinión, razón por la cual yo estuve trabajando en Ondas del Lago hasta 1948. Les había impresionado los “Pregones Zulianos” y el día del homenaje al poeta Andrés Eloy Blanco, Nicolás –que era el encargado de llevar el acto- le dijo, “Andrés Eloy, yo quiero que escuches esta canción que este muchacho ha escrito”. A pesar que yo tenía mis reservas por los comentarios de otros, inmediatamente empezamos a cantarla. Después que terminamos, el poeta, que se había enterado de las otras opiniones, se me acercó y me abrazó diciéndome: “Mira joven tú no sabes lo que estás haciendo, hoy no se acordarán de ti. Pero, la historia lo hará y se perpetuará tu nombre”

El primer disco de 45 RPM grabado con este tema lo realizó la intérprete zuliana Teresita Antúnez con algunos de los integrantes del conjunto “Los Morichales”, en 1958. Con este tema se iniciaba la popularidad de Rafael Rincón González fuera del Zulia, su nombre empezaba a sonar en el país.

“… la voz y el talento de Teresita Antúnez me permitió que me conocieran en Caracas”.

Entre los grandes clásicos zulianos de su autoría destacan: José el platanero, Maracaibera, Soberana, Maracaibo florido, Danza zuliana, Chinquita, Tino, El celestino de Puerto Cumarebo y La Bajada de la Virgen.

Durante algún tiempo la Municipalidad de Maracaibo, con el apoyo de la Lotería del Zulia, realizó unos concursos de música popular donde invitaban a los compositores regionales a presentar sus canciones. Para el concurso correspondiente al año de 1946 el maestro Rincón González participa con la danza Ruego.

La composición anterior no tuvo ninguna calificación importante en dicho certamen, lo que generó una actitud de escepticismo en el autor, que ya tenía sus reservas sobre este evento. Sin embargo, en 1947 le sugieren que participe en el concurso de ese año y compone una danza: Soberana, con la que pretende participar. Pero, el organismo encargado de la selección de las composiciones que formarían parte del concurso consideró que dicha danza no calificaba.

Sobre la motivación de la danza y cómo le pareció la apreciación del jurado, Rafael Rincón González comentó:

“Había una muchacha morena, linda y bella, que trabaja en la parte alta de la Botica Esteva. Su nombre era Gumersinda y como no me ponía mucho cuidado con los piropos que le decía, le dedique la serenata “Soberana”. Así, la envié al concurso, pero no tuvo aceptación del jurado. Había un cerco al que sólo podían entrar algunas personas, una especie de cogollo. Pero, como Gumersinda me quiso, yo quedé satisfecho. Unos meses más tarde, la cantó por primera vez mi querido amigo Luis Gonzaga Carruyo, que en ese entonces era uno de los mejores intérpretes en la radio zuliana. Así, se empezó a escuchar y con el tiempo logró que el pueblo la acogiera. Me sentía muy complacido cuando por iba las calles o me montaba en el ferry para ir a Cabimas y la gente cantaba y tarareaba “Soberana”.

“Me acuerdo que en 1948 se la escuché al pianista puertorriqueño Noro Morales (1911-1964), que estaba de gira por el Zulia, y al maestro zuliano Marco Tulio Soto. Ambos debieron oírla en la radio o en la calle, porque yo no se las había dado. Por eso, a mi manera de ver, no son los jurados los que verdaderamente les dan méritos a las canciones, sino el pueblo que responde a esa penetración temperamental de la música o la letra de las composiciones.”

El 28 de agosto de 1947, en la localidad de Linares, España, un trágico suceso había silenciado las tribunas de la tradicional plaza de toros. Al otro día en la madrugada, muere el famoso torero español Manuel Rodríguez. Al conocerse la infausta noticia, luto nacional envolvió a España y se entristecieron los corazones de aficionados a la tauromaquia en el globo terráqueo.

En Maracaibo por medio de la prensa -hablada y escrita- corrió la información y se originaron diversos comentarios sobre el lamentable hecho. De cierta manera tocó la fibra sensible de algunos poetas, que, sin ser seguidores de la fiesta taurina, expresarán a través de sus versos el dolor que el pueblo siente. Allí estará presente el maestro Rincón González.

El maestro Enrique Manzano, director de la sonada orquesta Metropolitan y conocedor del talento de Rafael, le pide que haga una melodía al estilo español, un pasodoble dedicado a la memoria del insigne diestro cordobés. Rincón González le responde afirmativamente:

“Aunque yo no tenía ningún conocimiento de las corridas de toros, no le podía decir al maestro Manzano que no. Sentía por él especial aprecio y creo que igual era él conmigo. Entonces le digo a Ramoncito Lacret, que era como mi secretario privado, que me busque varias revistas de las que circulaban en Maracaibo. Pero no encontré nada. Sin embargo, al poco rato se apareció con un periódico todo sucio donde había una nota sobre la muerte de Manolete. Allí estaba lo que necesitaba y le pude cumplir al maestro”.

En 1949 la ciudad celebraba los cuatrocientos cincuenta años del llamado descubrimiento del Lago de Maracaibo. Con tal motivo, el 17 de agosto de 1948, se publicó un decreto de la Gobernación del Zulia donde se declaraba “Día de Regocijo” el 24 de agosto de ese año y se indicaba que por resolución separada se nombraría la comisión encargada de la coordinación de los actos a realizarse para la conmemoración de esa importante fecha, los cuales concluirían el 24 de agosto de 1949. Aunque el 24 de noviembre de 1948 se produjo un Golpe de Estado que derrocó al maestro Rómulo Gallegos de la Presidencia de la República y obviamente cambió el Presidente del Zulia, todo se llevó a cabo como se había planificado y se realizaron muchos actos de orden cultural que incluyeron publicaciones de libros, revistas, reportajes y artículos de prensa, que posteriormente el cronista de la ciudad de Maracaibo, don Fernando Guerrero Matheus, recogió algunas de esas acciones en una publicación bajo el nombre de “Libro de Oro del Trisesquicentenario del Lago de Maracaibo”. El Maestro Rincón González recordaba:

“… una mañana de 1949 estaba en mi casa leyendo Panorama, cuando veo un reportaje sobre “Maracaibo de Antaño” ilustrado con nuestros aguadores, vendedores que voceaban el agua, más otros tópicos con semblantes nativos. Aquello me emocionó y cautivo de ese sentimiento empecé a escribir sin el apoyo de la guitarra. Mentalmente iba elaborando su música con una armonización un tanto rara, no común en mis composiciones, y que me lleva a perderme en su complejidad.”

Para ese momento estaba en formación el trío “Los Melódicos”, el cual integraría en compañía de Adelina Valbuena y Ciro Adarme Rincón. El maestro Adarme en esa oportunidad era considerado un buen guitarrista, había actuado en la radio en varias ciudades del país con el trío “Naiguatá”. Por lo que Rafael lo aborda, le habla de su nueva composición y de los problemas que se ha conseguido.

Ciro Adarme recuerda:

“Rafael no conseguía las tonalidades necesarias, la canción termina en una forma que no es fácil volver a su inicio, no era lo que él tradicionalmente había hecho. Se necesitaba hacer un enlace o puente armónico para repetirla. Nos pusimos a buscar esos tonos y al final vencimos. Le vi un gran futuro a este valse, una las tantas melodías buenas de Rafael”.

El referido valse fue vocalizado en la radio por primera vez por don Luis Gonzaga Carruyo en los tonos melódicos como fue compuesto. Este noble caballero, que llegó a cantar en varias oportunidades en el teatro Baralt alternando con artistas nacionales e internacionales, era nativo de San Rafael de El Moján.

Los comentarios del pueblo no se hicieron esperar, en los grupos amantes de la música zuliana se habló de esta composición. Los personajes y lugares mencionados han representado durante muchos años parte de la tradición marabina y como pueden apreciarse son, esencialmente, saladilleros. Por ese entonces, don Armando Molero tenía un programa musical en radio Popular con un estilo propio que le había proporcionado una gran audiencia, donde tocaba la guitarra y al mismo tiempo cantaba sus canciones y las de otros compositores. Cuando primeramente interpretó el referido valse le imprimió su modo de tocar, que, aunque era único tenía sus limitaciones.

Rafael Rincón lo refiere en estos términos:

“Armando se aprendió “Maracaibo Florido” oyéndola en la calle, nunca llegó a decirme nada al respecto. Entonces, cuando la cantó por primera vez, como él no tenía muchos conocimientos de la técnica armónica, al llegar a la parte final de la canción, que tiene una armónica un poco rara, Armando la cantó a su manera y después me dijo con su chorro de voz “… Rafael me aprendí ese valse tuyo Maracaibo Florido, pero, menos mal que yo te lo arreglé, porque como estaba no se podía cantar”

Esta melodía, que hoy es una de las más populares del Zulia, quien la cantó mayormente fue don Armando, a su estilo y como él la cantó, así la asimiló el pueblo. Lo anterior ha originado que en varias ocasiones se señale al maestro Molero como su autor.

Rafael Rincón González

El maestro Rincón González había actuado en algunas ocasiones con el maestro Adarme en el trío “Naiguatá”. No obstante, de existir una gran amistad entre Ciro y Rafael y haber participado en varios conjuntos de guitarras, en forma específica no habían integrado ningún grupo, pero continuamente habían estado en contacto. Pronto apareció la ocasión de juntarse en la vida musical, que los ha mantenido invariablemente unidos. En los primeros meses de 1950 el maestro Adarme, que conocía la voz de Rafael Rincón González, piensa que, agregándola al dúo, Adarme Valbuena, haría más interesante las interpretaciones, sonarían más melódicas. Por lo que invita a Rafael a formar un trío de voces y guitarras junto a su esposa Adelina. Así nació el trío “Los Melódicos” -Adarme, Rincón González y Adelina- dos guitarras y una voz femenina.

La belleza de la mujer “maracucha” ha sido uno los temas trajinados por los compositores zulianos. En la época que el centro de Maracaibo era su zona comercial, a las horas de la terminación del trabajo, había esquinas estratégicas donde un grupo de hombres, jóvenes y viejos, se paraban para ver pasar a las muchachas que salían de los diferentes establecimientos donde laboraban. Entre éstos, había algunos siempre prestos a lanzar un piropo que, con picardía, expresara la hermosura de las zulianas. El maestro Rincón González, por aquellos tiempos, disfrutaba de este espectáculo muy maracaibero y recuerda que su maestro Alfonso Portillo Gómez se quejaba de la manera de piropear de algunos parroquianos, le parecía una falta de respeto que se dijeran cosas como, “Mamacita, por cuánto me hacéis un muchachito poniéndote yo los materiales”. Aunque actualmente el piropo ha dejado de tener la significación que tuvo en esos tiempos, de vez en cuando lo encontramos en la chispa de los gaiteros.

Cleomary Prieto, a quien Rafael Rincón le había dedicado el valse “Besos Inocentes” y que en su juventud fue una mujer muy linda, trabajaba en una de las casas comerciales del centro de Maracaibo. Rafael nos dice,

“… su belleza era tal, que cada vez que pasaba por algún lugar generaba comentarios acerca de su elegancia, de su cabello… Su manera de andar le hacía ir el juicio a cualquiera, principalmente a mí… era un monumento…”.

Aquella preciosidad de mujer quedó grabada en la imaginación de Rafael, y llegó a quererlo. Todo iba bien hasta que un día ella le propuso que se casaran. Como él tenía una esposa y varios hijos “que adoraba” no la pudo complacer y Cleomary, asumiendo una digna posición, decidió irse de Maracaibo, corría el año de 1950. Pero antes de que ella se marchara, Rafael le dijo “… te voy a escribir una canción para que nunca te olvides de mí…”. Así, nació esta hermosa danza, “Maracaibera”.

Para 1952 la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez empezaba a hundir sus pasos represivos. Las elecciones presidenciales que en ese año había ganado el Dr. Jóvito Villalba fueron desconocidas y comenzó una persecución contra todos y todo lo que era adverso al régimen. Había nacido una oposición con el nombre de “La Resistencia”, de donde más tarde saldrían mártires por la democracia y la libertad.

El trío “Los Melódicos” continuaba sus actividades en la medida que se les solicitaba, interpretando música romántica y canciones de Adelina, Ciro y Rafael, sobre todo de éste que era el compositor natural. Sus movimientos artísticos terminarían el año de 1954 y son de antología sus anécdotas y éxitos. Ocasionalmente, se presentó en ciertas emisoras de la localidad y en los más concurridos centros nocturnos.

Rafael señala que la verdadera causa por la que el trío desapareció fue su crítica situación económica. Para 1953, aunque tenía también la sastrería, la enfermedad de su padre le había causado considerables egresos y llegó un momento en que no pudo más, “… no tenía cómo hacer frente a los problemas”.

Desde 1951 don Neptalí había sufrido graves quebrantos de salud, y Rafael había asumido toda la responsabilidad de atender a su padre,

“… dejé encargado de la sastrería a mi ayudante, Ramoncito Lacret y me dediqué a acompañar a papá y a sufragar los gastos de la enfermedad, buscamos los mejores médicos de Maracaibo para que lo vieran, pero lo que hacía era que se complicaba más cada día. Fuimos entonces a Caracas, pero el resultado fue igual. Yo no hallaba ya de dónde sacar dinero, poco a poco la sastrería se fue acabando y me arruiné”.

El maestro Rincón González quedó atravesando un difícil momento que lo mantenía preocupado y, por otra parte, no conseguía trabajo para el sustento de su hogar.

Su hermano menor Gustavo se había graduado de Doctor en Derecho en la Universidad del Zulia el 26 de noviembre de 1952. Éste conocía del mal momento que atravesaba Rafael, pero estaba recién graduado. Una vez que empieza trabajar, decide ayudarlo y le sugiere que estudie. Rafael le toma la palabra, entiende que necesita cultivarse más a fin de poder aspirar mejores posiciones. Comenzando el año escolar 1953-1954 se inscribe como alumno regular del primer año de bachillerato en el liceo Udón Pérez. Su representante será el doctor Gustavo Rincón González.

Aunque el nombre de Rafael Rincón González se había popularizado por sus sonadas canciones, ser compositor no representaba algún beneficio económico. Sin embargo, Rafael se las ingeniará para buscar un sustento adicional.

“… a veces no tenía ni medio (Bs. 0,25) para pagar el pasaje y debía caminar trechos considerables. El liceo estaba situado en el sector “El Mosquito” y yo vivía por Sabaneta. Una cosa a mi favor fue que mi nombre era conocido, pero para ese entonces por componer una canción no pagaban nada. Entonces pensé que podía ofrecer mis servicios como músico a la Sociedad de Padres y Representantes, porque aun siendo un estudiante y pagar los estudios mi hermano Gustavo, tenía una familia y debía buscar la forma de ganar algo para ayudarla. Así, los profesores de Actividades Complementarias a quienes les había hablado de mi aspiración, le plantearon el caso a la Sociedad de Padres, la cual aceptó y me asignaron doscientos bolívares mensuales. Yo vivía detrás de los muchachos para que asistieran a los ensayos y las clases de música para no perder la asignación. Al final, formé una estudiantina, un coro, hacíamos teatro…”

El 17 de agosto de 1954 muere el maestro Neptalí Rincón un duro golpe que Rafael asimiló serenamente y con toda responsabilidad,

“… cumplí hasta el final con mi padre. Que Dios lo tenga en la Gloria”.

En 1954, compone “Danza Zuliana”. El gran cantor zuliano don Mario Suárez interpretó y grabó esta danza en uno de sus discos.

Aunque Rafael se ayudaba con los movimientos culturales que hacía en el liceo Udón Pérez, su situación económica era preocupante y por esta razón habla con el profesor Ojeda, director de la institución,

“me dio un fuerte (cinco bolívares) y me dijo “váyase a la Concepción, para que le den trabajo en el liceo Cristóbal Mendoza”. Así lo hice y estando allí me entreviste con un Supervisor de las Escuelas que me preguntó ¿Usted viene a trabajar aquí? Sí, le respondí y entonces me dijo ¿Por qué usted no se va a trabajar con la compañía? Bueno, eso es lo que yo quiero. Inmediatamente me engancharon y me enviaron a Campo Mara.”

La compañía era la Shell de Venezuela. Como no había terminado el año escolar, hará todos los arreglos necesarios que le permitan trabajar y estudiar para que el 31 de agosto de 1959, el Ministerio de Educación le confiera el título de Bachiller en Humanidades.

La estadía de Rafael Rincón González en el liceo “Udón Pérez” fue positiva para todos, porque además de obtener el grado de bachiller, que en ese entonces representaba un grado significativo, compone el Himno -letra y música-, constituye una coral y realiza actividades de teatro para la referida institución educativa.

Rafael Rincón González era un músico conocido en el Zulia, apenas se empezaban a escuchar sus canciones en Caracas y otras partes del país. La radio no le proporcionó el espacio para desarrollar su talento de compositor y no consiguió ayuda para su propósito. Marginado de las salas de espectáculos y por lo tanto excluido de la lista de los grandes compositores, se ve obligado a girar el timón, pero sin renunciar a lo que es la esencia de su vida: la música zuliana.

El 6 de abril de 1959 Rafael Rincón González ingresa, porque las circunstancias lo fuerzan, a la industria petrolera como profesor de actividades complementarias en los colegios que la Compañía Shell de Venezuela mantenía. Por esta razón, fue asignado a las escuelas: “Francisco Esparza”, en Campo Mara y “Hermágoras Chávez”, en La Paz. Aunque hubiera preferido otros escenarios, cumple con toda responsabilidad y competencia las misiones que le son asignadas como docente de aula.

Comenzando la década de los años sesenta, con participación de estudiantes de las mencionadas escuelas, fundó un coro de 50 niñas y niños de primaria con el cual recorrió los demás campos petroleros del Zulia. Era el maestro de música que compartía con adolescentes sus ilusiones. Años más tarde, como reconocimiento a esa labor desplegada, el Centro Cultural de La Paz del municipio Jesús Enrique Lossada llevará el nombre de “Rafael Rincón González”.

Rafael, sintiéndose menos angustiado por el sueldo fijo que devengaba, todavía tenía asuntos que atender que no consentía su salario, pero no había otra alternativa.

“Aunque el nuevo empleo me permitía cubrir las necesidades básicas, mi familia era numerosa y algunas veces no alcanzaba. Por lo que nunca podré olvidar a mis amigos Guillermo Larreal, Guillermo Piñeiro y Guillermo Ríos, que siempre estuvieron dispuestos a apoyarme”.

Unas décadas más tarde, cuando ya era un jubilado de la mencionada corporación, expresó:

“Me cansé de trabajar en la industria petrolera después de casi treinta años de servicios; la vida en su zona de operaciones fue para mí un refugio, toda vez que antes no había logrado desarrollar una actividad que me diera dividendos, disposición para poder ofrecer sustento diario a todos mis muchachos”.

En 1959 compuso la danza “Lamento Guajiro”, la grabó por primera vez Rosa Virginia Chacín con un grupo que conducía el maestro Chelique Sarabia.

El 2 de agosto de 1961 muere su madre -doña Inés Delia González de Rincón-, será un golpe afectivo para Rafael que producirá lágrimas en sus ojos, dolor en su alma y versos para el recuerdo.

“El 29 de diciembre de 1961 estaba en compañía de mi entrañable amigo Guillermo Larreal, que también había perdido ese año a su madre, el 15 de noviembre. Nos pusimos ha hablar de nuestras madres, una tristeza nos recubrió. Lágrimas y lamentos se apoderaron de nosotros e inspirado en los recuerdos decidí hacer una canción. Como no tenía papel a mano sino un lápiz, escribí sobre la pared una danza y la llamé “Plegaria”.”

En 1962 es trasladado a Lagunillas a la escuela Antonia Esteller de la compañía Shell, donde al poco tiempo forma un grupo coral infantil. En la mencionada escuela existían cinco secciones de primer grado, en una ocasión con motivo de fin de curso, las maestras estaban organizando unos actos culturales donde se programaba un baile antañón, por lo que le solicitaron al maestro Rincón González que les compusiera una canción para tal propósito.

Rafael, siempre dispuesto a colaborar con la institución, al otro día les llevó una contradanza, que después se convirtió en una de sus canciones emblemáticas;

“… y la monté con treinta parejas. Parecía un espectáculo de televisión nacional, porque la compañía facilitaba los recursos de escenografía y logística”.

En 1963, de nuevo vuelve a inspirarse en La Guajira, y crea la canción “Linda Guajirita” dedicada a su primera esposa, Susana María, que, como señalamos, era descendiente de guajiros. Rafael puntualiza las virtudes y hermosura de doña Susana, nativa de La Cañada, municipio Urdaneta.

Para el momento que realiza esta danza la mayoría de las canciones que se escuchaban en guajiro eran un poco vulgares, con términos que ofendían a la mujer y esto le molestaba. Por esta razón nació “Linda Guajirita”.

Esta canción la grabó por primera vez la orquesta “Súper Combo Los Tropicales” dirigida por el maestro Sante Pizzari e interpretada por Tino Rodríguez. Posteriormente ha sido cantada por varios artistas, entre éstos es digno de recordar la interpretación de Luis Gonzaga Carruyo.

Rafael continúa en la Costa Oriental del Lago al servicio de la misma empresa, que mantenía igual manera de proceder con su personal en lo referente a la rotación en sus distintas áreas. En 1963, es transferido al Liceo ABC de Lagunillas y en 1965, al Instituto Educacional Lagunillas.

Rafael Rincón González

El 11 de noviembre de 1963, con motivo de promover la feria de La Chinita, se realizó en Caracas un espectáculo donde participaron, entre otros artistas zulianos, Rafael Rincón González, Carlos Parra Bernal y Armando Molero. En esta ocasión entre las composiciones cantadas estuvieron algunas de Rincón González, que como siempre tuvo comentarios favorables sobre todo “Maracaibo Florido” y “Soberana”.

Cuando se estaban cumpliendo las festividades en honor a la “Virgen Chinita” del año 1963, algunas de las actividades, que fueron frecuentes en otros entonces en la plaza de San Juan de Dios, habían desaparecido. El maestro Rincón González recordó aquellas imágenes que desde muy niño había contemplado y, a manera de protesta, con su espontáneo y elegante estilo de expresar su inconformidad, escribió el valse “Cosas del Ayer”.

La zona petrolera o Costa Oriental del Lago seguía siendo el escenario del maestro Rincón González, en esta ocasión lo encontramos en plena diligencia. En una entrevista realizada por el periodista Eddie González que apareció en la revista “Tópicos Shell”, octubre de 1964, entre otras cosas podemos leer:

“También nos habla de la Coral Shell de Lagunillas, que actualmente se está formando bajo su dirección y, ante nuestra curiosidad e insistencia por saber cuándo podrá presentarse por primera vez, nos ofrece lo que consideramos una primicia:” Si continuamos con el mismo entusiasmo con que hemos comenzado, creo que muy bien podremos animar las fiestas navideñas de este año.”

Desde hacía algún tiempo, de manera informal, Rafael Rincón González trajinaba el mundo de la gaita, pero tenía algunos prejuicios por la manera de cómo algunos gaiteros se comportaban: “… la competencia desleal y mercantilista”. Sin embargo, ese canto ha representado para él la voz de su terruño y no podía ser indiferente. Por lo que inicialmente, aconsejaba y ayudaba como compositor a algunos gaiteros. Es así como empieza su experiencia en ese son popular, que al irse compenetrando en él enriquecerá el repertorio musical autóctono del Zulia con: villancicos, gaitas, gaitones, gaita-contradanzas, parrandas… En ese comienzo estarán sus primeras prácticas de este ritmo, aunque confiesa que “… me ha gustado y lo he disfrutado siempre”. También, había compuesto varios villancicos destinados a sus alumnos en las fiestas de fin de año de los planteles donde trabaja.

Su contacto con este ambiente fue en los predios de su patria chica “El Saladillo”:

“En la época de feria, todos los días antes de ir a almorzar, nos reuníamos en La VOC de Adalberto Bracho y de forma improvisada se integraba un grupo de gaiteros y comenzábamos a cantar gaitas, lo que llamábamos “El show de las doce”. En este grato entorno, por el que siempre he sentido especial simpatía, se despertaron mis emociones para dedicarme a realizar gaitas.”

De esas reuniones en La VOC nació el conjunto gaitero “El Saladillo”, a quien Rafael estuvo unido sentimentalmente, sin haber formado parte del prestigioso grupo.

Cuando comienza a dar los pasos formales y públicos en estos quehaceres vienen las sentencias de los “doctos” no extrañas para él. Los presagios de “aves agoreras” son que Rincón González no dará la talla en la gaita zuliana, éste no es su medio y entonces responde:

 “Yo no nací en Canadá, yo soy de Los Biombos, del Saladillo, por lo que llevo en mi alma el canto que más ha tocado mi terruño. Es el compositor quien hace la gaita”.

El llamado el “último juglar” (juglar: La noción de juglar se remonta a la Edad Media. Así se llamaba a aquel que iba de pueblo en pueblo recitando, cantando, bailando o entreteniendo a la gente. Los juglares, por lo tanto, eran artistas ambulantes.) le dio una lección de humildad al gremio gaitero al iniciarse en la década de los ´60s, cuando compuso varias gaitas, historia que fue narrada por el propio compositor:

“Los gaiteros son personas cerradas, actúan como si fueran un club privado y se creen no los intérpretes, sino los dueños de la gaita, entonces enviaron unos emisarios para mi casa y me dijeron que yo no era compositor de gaitas, que tenía que entrevistarme con Rincón Morales que era el gurú de la gaita para aquel entonces y esperar a que él me diera su aprobación. Entonces me arreché y pregunté cuál era el peor grupo de gaita, el más chinchurrio (menos conocido), los busqué y les di las gaitas que había compuesto. Como es de esperarse los gaiteros quedaron fríos cuando mis temas se convirtieron en éxitos. ¿Quién no recuerda la gaita “Lago de Maracaibo”?”

Carátula del Disco del Grupo Gaitero Los Picapiedras (1963 – 1964)

Para demostrar su competencia, lleva sus gaitas -música y letra- a un conjunto que apenas se iba iniciando, que nadie conocía y los resultados estarán a la vista. El conjunto gaitero “Los Picapiedras” será el primero en interpretar públicamente sus nacientes gaitas y en su LP, aparecen, en lado A: “Gaita Viajera”, “Nuestra Gaita”, “Tilín, Tilín” y “La Realidad”. En el lado B: “Gaita Maracaibera”, “Vamos a gozar”, “Pascuas Maracuchas”, “Sabores Zulianos” y “Al Niño Jesús”. Cantadas por Jesús Villalobos (hijo), Guillermo Larreal y Emy Acosta. Asimismo, en dicho LP se incluye una gaita del maestro Luis Oquendo Delgado, reconocido compositor zuliano. Además de Villalobos y Larreal, fueron también fundadores Rafael Matos, Algenis Vílchez, Nelio Galbán, Álvaro y Romer Villalobos, Leandro Soto y Esny Acosta. Más tarde, se incorporaron Jamiel e Igor Morales, Pedro y Néstor Oliveros, Enio Plaza, Eddy Chacón, Rodulfo Fuenmayor y Nerio Matos. Dirigidos por Marcial Vílchez.

En la carátula del disco se puede leer: “LA GAITA MARACAIBERA” que triunfará en la radio y la televisión Zulianas se ganó el mejor de los aplausos y con ella la consagración de la Zulianidad de RAFAEL RINCÓN GONZÁLEZ, que presta lo mejor de su inspiración para dar crédito al éxito de este primer LP de la más joven agrupación gaitera del Zulia.”

“Los Picapiedras” fueron los campeones del “Festival de Gaitas de Ondas del Lago Televisión” en el mismo año, fundamentalmente, por las gaitas del maestro Rincón González. Después, por discrepancias con los responsables del conjunto Rincón González se retiró. Un año más tarde, el mencionado grupo se desactivó.

La coral Shell fue fundada en 1964 por un grupo de trabajadores de la compañía Shell de Venezuela en Lagunillas, encabezados por el periodista Jesús Castillo Puchi, que para ese momento se desempeñaba como Jefe de Información de la División de Operaciones de Producción de la referida compañía. Su director-fundador fue el maestro Rafael Rincón González. Esta agrupación debutó el 5 de julio de ese año en el club Carabobo de Lagunillas, cuando se conmemoraban los 153 años de la Declaración de Independencia de Venezuela y estaba integrada por: Jesús Castillo Puchi, Kenneth Wetherell, Eustoquio García, H. Sánchez, F. Sánchez, Marcial Matheus, Nelly Indriago, María Perozo, Amanda Reyes, María Villarroel, señora Báez, F. Báez, Aracelis de Coronado, A. Rodríguez, doctor A. Gil, O. Urribarrí, Pedro Mata, Blanca Carreño, Carmen Rosa Rosales, Silene Velásquez, Yocastha de Uzcátegui, Alicia Lunar, Patricia Peterson, Pedro Márquez, Parra, A. Cordero, C. Cunha, N. Sanoja, J. Rodríguez, T. Piña, Tana Díaz, Marlene Lugo, Deyanira Emanuels, Ezequiel Govea, Aliomar Emanuels, Hendrik Emanuels y José Quintero.

Indica Rafael Rincón González:

“La creación de grupos corales en Lagunillas fue toda una odisea. Los jóvenes consideraban que pertenecer a esos grupos no era muy varonil. El primer grupo coral que formé en Lagunillas tuve que hacerlo con personas mayores y de nacionalidades española, holandesa e inglesa. Comencé en 1966 con la Coral Shell, perteneciente al club Carabobo. Después estructuré la Coral del Liceo Raúl Cuenca, en Ciudad Ojeda; del ABC, en Lagunillas, y el de la Mene Grande, en Lagunillas. La mentalidad ha evolucionado. Los jóvenes se incorporan a los grupos corales. Ya todos sus integrantes son jóvenes nacionales.”

Rafael Rincón González

Promediando el año de 1964, en Lagunillas, conoce a Pedro Sánchez Masyrubí, quien también trabajaba para le compañía Shell. Éste caballero – igualmente emprendedor y al tanto de la capacidad musical de Rincón González- tenía su puesto de trabajo en Bachaquero, de donde le envía algunas gaitas escritas, entre otras Bachaquero y Comidas Zulianas. Éstas vienen acompañadas de una carta donde le dice:

“Maestro Rincón, nosotros tenemos un grupo aquí que suena entre las cuatro paredes de nuestro departamento de contabilidad y queremos llevarlo al club para darlo a conocer, le hemos puesto el nombre de “Los Compadres”.”

Su hermano Guillermo Rincón González -que era médico y también, tocaba el piano- estaba trabajando en Trujillo. Rafael lo llama y le presenta la oportunidad de laborar con la Shell en la zona petrolera. Guillermo está de acuerdo, se va a Lagunillas y a los pocos días comenzó a aplicarse en dicha empresa. Al mismo tiempo, se había informado del conjunto Los Compadres y, como le gustaba la gaita, le dice a Rafael: “Yo voy a tocar con ese grupo, a la gaita le hace falta un poco de armonía. Creo que está muy monótona, creo que podemos hacer algo más melodioso sin restarle méritos a su valor”. Y el maestro, consciente de las acotaciones que se van generar y de la pericia de Guillermo, acepta.

“Cuando Guillermo me plantea la presencia de un nuevo instrumento, me vino al pensamiento el profesor Adolfo de Pool. Lo recordaba tocando las gaitas con el piano en su casa de habitación, en la calle Oriente. Por lo que estaba seguro que sonaría bien, sin hacerle daño a la gaita. Mi hermano, que era un enamorado del piano desde pequeño, había conseguido en Caracas un pianito muy especial que los músicos llamaban “CEMBALET”, una especie de clavicémbalo, no tenía pedal, de tensión rígida y, aunque no era fácil tocarlo, era manuable. El maestro Ulises Acosta me decía que se sorprendía de ver la forma cómo Guillermo dominaba ese pianito. Entonces, grabamos el primer disco, era el año de 1965, esto resultó un exitazo. Sin embargo, algunos teóricos gaiteros, que, aun reconociendo nuestro éxito, me plantearon que era una deslealtad porque los otros conjuntos no disponían de ese instrumento y quién lo tocara. Respondí que eso no era mi culpa.”

Después que se habían hecho los ensayos correspondientes para realizar la grabación y un día antes de hacerla, muere la abuela de Alba Iriarte, que era quien había fungido de solista. Sus familiares, que vivían en Punta Iguana, se oponen a que ella fuera a cantar y se lo participan al maestro Rincón.

“Tremendo problema en el que estaba –dice Rafael- y al contarle a mi esposa Susana el caso, me dijo que buscara a Deyanira Emanuels. Inmediatamente, con mi hermano Guillermo, salgo a buscarla y tuvimos que ir hasta Valera donde ella se encontraba. Para peores males, Deyanira estaba afónica y así se vino con nosotros. Le receté tomar 10 gotas de Extracto Fluido de Eucalipto en agua azucarada, cada 2 horas. Guillermo me apuntó “… también te vais a meter a brujo, el médico soy yo”. Le contesté, no te olvidéis que yo fui farmaceuta. A las pocas horas Deyanira no tenía ninguna ronquera y felizmente hicimos el primer LP.”

Después de una serie de expectativas y superadas todas las dificultades aparece, “Rafael Rincón González y Los Compadres del Éxito con sus gaitas zulianas… Para todo el Mundo”. Ocho gaitas y dos aguinaldos acompañados por tres cuatros, dos furros, dos tambores, dos charrascas, dos pares de maracas y un pianito eléctrico “CEMBALET”. Los surcos compuestos por el maestro Rincón González que forman este disco son: “Aquí está la gaita”, “El Gran Mahón”, “A gozar la gaita”, “Lago de Maracaibo” y “El Gaitero”, los cuales son interpretados por: Enrique Gotera, Luis Ludovic, Deyanira Emanuels y Enrique Gotera. También, se incluyen gaitas de los maestros Pedro Sánchez y Enrique Gotera. Éste le dedica una gaita “A Rafael Rincón González” que la interpreta en dúo con Luis Ludovic.

En la envoltura del LP se puede leer,

“Rafael Rincón González, maracaibero, compositor muy calificado y con nombre registrado a punta de méritos en el mundo musical del Estado Zulia, es el mejor aval con que cuenta el conjunto y sus interpretaciones”.

La presencia del pequeño instrumento de teclas había causado revuelo, opiniones a favor y en contra se escuchaban en programas radiales y se leían en la prensa escrita de la región. La gaita zuliana se había estremecido, a partir de entonces, empezaron a aparecer otros grupos innovadores con igual superación y la gaita toma una connotación diferente en todo el país. La nueva modalidad le abrirá un espacio mayor y la convierte en la música vernácula venezolana más escuchada en el territorio nacional.

Cediendo las composiciones suyas a Los Compadres del Éxito, como Lago de Maracaibo y la contradanza El Gran Mahón, pudo demostrar al conflictivo gremio gaitero su gran capacidad de creación en los géneros musicales típicos del Zulia.

La lección fue aprendida, si se toma en cuenta que el maestro Rafael Rincón González también fue fuente de inspiración para representantes del gremio gaitero. En homenaje a su prolífica trayectoria, Renato Aguirre compuso, en el año 2004, la gaita “Zulianidad frondosa”.

El 16 de junio de 1966, bajo la protección de la empresa Shell, se instaló en el campo petrolero de Lagunillas el Grupo Cultural “jueves”, a esta fundación pasó a formar parte la coral Shell, adoptando el nombre de “Coral del Grupo Jueves”. Sin embargo, la gente la seguía llamando “Coral Shell” y después de la nacionalización petrolera “Coral Maraven”. En el acto de instalación se realizó una velada artística donde se presentaron: la mencionada Coral, los conjuntos de cuerdas y de danzas del Grupo, recital poético por las señoritas Stella Figueroa y Carmen Rosa Rosales y un concierto de canto por la señorita Deyanira Emanuels. Igualmente, se efectuaron exposiciones de pintura y fotografía. La junta directiva del referido grupo literario estaba compuesta por Jesús Castillo Puchi, Carmen Rosa Rosales y Aracelys Vílchez, presidente, secretaria y tesorera, respectivamente, y como vocales fungieron Julio Prince y Otto Schmilinsky. Además, se organizó en secciones y cada una de ellas tenía sus responsables. Así, fotografía: H. van Herwijnen; pintura: Annie de Leyderhoud y Jesús Antúnez; danzas, Carmen R. Rosales; canto y música instrumental: Rafael Rincón González.

En su estancia en los campos petroleros de la Costa Oriental del Lago, 1966, otra vez rememora La Guajira, compone un poema intitulado “Estampa Guajira”.

3er LP del Conjunto Rafael Rincón González y Los Compadres del Éxito – 1967

El tercer LP de los “Compadres del Éxito”, un completo laurel, aparece grabado por el sello Roxie y, aunque en la carátula se indica: “Gaita 68”, pertenece al año 1967. Allí se destaca: “Vuelven LOS COMPADRES, bajo la dirección de Rafael Rincón González, y con ellos la incomparable Gaita Zuliana… once gaitas y un aguinaldo… El estilo característico con que LOS COMPADRES interpretan la Gaita alcanza mayor perfección en este disco, gracias al virtuosismo de Rafael Rincón González y a la inspirada ejecución de los integrantes…”. Las composiciones del maestro Rincón González, de las doce que aparecen en dicho disco, son: “Las Campanitas no sonarán” (aguinaldo), “Sabor Gaitero”, “Goza mi Gaita, Gózala (gaitón)”, “La Sensacional”, “El Parrandón” y “Goza mi Gaitón (gaitón)”. Las cuales son interpretadas por Deyanira Emanuels, Alba Iriarte, Jesús Bravo González y Carlos Cordero.

En 1968 escribe la danza “Mis Recuerdos” donde esboza personas, lugares y otras vivencias saladilleras.

Para junio de 1971 la coral, siempre bajo la dirección del maestro Rincón González, estaba constituida por las personas siguientes, Sopranos: Milagros Rincón, Daisy Rodríguez, Nancy Fuentes, Amarilis Fuentes, Daisy Naranjo, Idalmis Salazar, Eloína de López y Nilda Salazar. Contraltos: Nelinda Sandrea, Arleny Arrieta, Dorian Naranjo, María López, Miloha Rincón, Minerva Rincón, Mirena Rincón y Fedora Rodríguez. Tenores: Carlos Ustáriz, Henry Luzardo, Robinsón León, Jorge Guirigay, Freddy Pérez y Esteban Rincón. Bajos: Neptalí Rincón, Pedro Nava, José Rodríguez, Donaldo Ayestarán, Rickel Quiñónez, Albéniz Arrieta, Francisco Trasmonte, Mervin Gil y Marcos Andrade.

Paralelamente en 1971, para cumplir con lo dispuesto por organismos magisteriales, hizo equivalencia a maestro normalista en el liceo “San Francisco”. Esta institución era dirigida por el padre Vílchez, que había sido su fundador y quien durante mucho tiempo fue su columna vertebral.

La popularidad de “Los Compadres del Éxito” -además de tener sus particulares admiradores- había crecido en el ambiente gaitero nacional, por lo que la aparición de sus melodías producía una gran expectativa todos los años. Pues, existían otros prestigiosos grupos que actuaban en la región y también originaban muy buenas gaitas. En el año de 1972 sucedieron cosas desagradables que entorpecieron la vida del grupo, lo que originó una división.

A pesar de los problemas surgidos apareció el LP de 1972, cuando la agrupación estaba cumpliendo una década de existencia. El nuevo surco: “10 Aniversario-Rafael Rincón González y Los Compadres”. En la contraportada del disco encontramos una remembranza, firmada por “Los Compadres 1972”, donde con gratitud expresan:

“Aquel conjunto que naciera al calor de la buena voluntad de un grupo de trabajadores de la Compañía Shell de Venezuela en Bachaquero y que el según el decir de Masyrubí -uno de los fundamentales pilares- no tenían otro interés sino el de darse a conocer por los diferentes Departamentos de la Empresa, y que han sido llevados a los estratos más altos de la interpretación gaitera internacional. Están celebrando su X Aniversario. Como bien fuera llamada la Escuela Gaitera de Rafael Rincón González, ya que por su medio se han formado y dado a conocer las mejores voces gaiteras de Venezuela, como son: Enrique Gotera, Deyanira Emanuels, Alba Iriarte, Jesús Bravo, Irma Arcaya, Nelson Barrera y tantos otros que hoy por hoy son verdaderas luminarias en el movimiento gaitero más zuliano que se haya dado. Al ofrecerles el presente LP de nuestro X Aniversario estamos seguros ocupará sitio de preferencia en su discoteca. Gracias a todos los que de una manera u otra han hecho posible la vida de tan discutido Conjunto. Los Compadres. 1972.”

En la anterior grabación localizamos cuatro gaitas del maestro Rincón González: “Pobrecita Venezuela”, “Con mi gaitón”, “No se puede” y “San Benito” interpretadas por Nelson Barrera e Irma Arcaya. Otras composiciones de los maestros Jorge Rivero, Alejandro Castro, Pedro Sánchez M., María Quintero y Melvin Sánchez, completan el LP.

En las elecciones de diciembre de 1973 Rafael Rincón González es electo Concejal del entonces distrito Bolívar para el período 1974-1979, como independiente, por el partido político Acción Democrática. Al instalarse la Cámara es elegido Vicepresidente de la Municipalidad, lo que le daba una posición desde la cual creía que podía forjar algunos correctivos.

Rafael, con toda su buena intención y disposición, enfrenta problemas que afectaban las operaciones de la institución municipal y sus empresas paramunicipales, trata de ayudar, a buscar caminos que adecenten la administración. Pero, no lo consigue. Su dignidad, honestidad y carácter no eran apropiados con lo que él califica de “… las triquiñuelas políticas” por lo que al encontrarse en ese callejón sin salida para poder hacer lo que el creía, decidió no volver a participar en ninguna contienda política y expresa con su tradicional manera:

“… a la política le falta melodía, armonía y contrapunto. No vale la pena quemarse allí… los vicios parecieran ser que son eternos… por lo que prefiero seguir protestando”

El paso por la política le ocasionará problemas en el medio educativo donde se desenvolvía,

El Juglar de la Maracaibo de ayer

“… entonces los contrarios, algunos maestros sindicaleros donde yo trabajaba, se empeñaron en hacerme la vida imposible y trataron de mal ponerme con la compañía a través del sindicato magisterial, al cual yo no pertenecía. Igualmente, actuaron en el mismo colegio con la directora. Pedían que me sacaran de la escuela y de la empresa. No entendía esta actitud, pues, siempre había estado dispuesto a colaborar con todos. La reacción de la Shell fue que, si no me necesitaban en la escuela, ellos si tenían una posición para mí y me colocaron en Relaciones Públicas. Desde allí, seguí colaborando con todos los que solicitaban ayuda, incluyéndolos a ellos. Después, me trasladaron a Facilidades Sociales donde tenía mayor autonomía y mi jefe inmediato era Hernán Delgado, quien estaba complacido de mi presencia. Entonces, atendíamos todos los clubes de la compañía y los aspectos culturales”.

En 1976 asiste a un curso de música dictado por el profesor chileno Salvador Toro Moya, destinado a maestros de escuelas que se ocupaban de esa especialidad.

En diciembre de 1977 el profesor Sergio Antillano escribió una bella nota en el LP que canta Tino Rodríguez.

El 11 de diciembre de 1978, en el campo petrolero de Bachaquero, muere su hermano el doctor Guillermo Rincón González. Rafael al recordarlo señala:

“Guillermo estaba muy enfermo y me dijo que me iba a hacer una grabación mezclando el sonido de una gaita del conjunto Gran Coquivacoa con el ritmo del piano eléctrico, diciéndome “… te dejo esto para que te acuerdes de mí, porque yo me voy a morir en diciembre”. Era muy humilde y con un gran sentido humanitario.”

El 4 de agosto de 1979 la Comandancia de la Fuerzas Armadas de Cooperación, en la celebración de su día en Caracas, le entrega un reconocimiento: “Por su valiosa colaboración a las unidades de esta Fuerza”.

También reconoció su zulianidad al compararlo con

“un árbol frondoso cuyos frutos son el amor a esta tierra, a sus tradiciones.”

Si bien nunca negó que consideraba como el mejor intérprete de sus canciones a su amigo y compadre a Tino Rodríguez, pese a ser oriundo del estado Falcón, también reconoció que tuvo el privilegio de que sus temas fueran cantados por Tino Rodríguez, Lila Morillo, Ilan Chester, “El Pollo” Brito, Ensamble “Gurrufío”, Jesús Reyes “Reyito”, Gualberto Ibarreto, María Teresa Chacín, Simón Díaz, Jesús Sevillano, Serenata Guayanesa, La Rondalla Venezolana y la Orquesta Sinfónica de Maracaibo.

Además, destacó las interpretaciones de los guitarristas Alirio Díaz, “El Chueco” Riera, Luis Quintero, Aquiles Báez, Gerardo Soto y a los cuatristas “Cheo” Hurtado, Gustavo Colina, Jorge Polanco, Edgardo Chirinos y la Orquesta Sinfónica de Maracaibo, entre otros.

En 1981 la composición “Soberana” fue grabada por la Orquesta Filarmónica Nacional de Londres en una suite de música zuliana, bajo la dirección del músico inglés Frank Barber, que también hizo los arreglos correspondientes. Además, se incluyen “Pregones Zulianos” y “Danza zuliana”. Con esto, su producción musical trascendía los límites del país. La reseñada suite consta de tres partes, las primeras dos fueron grabadas y mezcladas en los estudios de la CBS de Londres y la tercera parte grabada y mezclada en los estudios Musigramas de Madrid, siendo el coordinador el maestro Freddy León.

Cuando trajeron la “Suite Zuliana” a Maracaibo la estrenaron en el teatro Bellas Artes, el 11 de agosto de 1981. Presentaron al tenor Alfredo Sadel y al maestro Carlos Almenar Otero y su orquesta, que era el encargado de dirigir la Suite. También, se encontraba el maestro Frank Barber que por cierto no hablaba español. La persona encargada de hacerle la traducción me lo presentó y le dijo “Este es el maestro Rincón González”, él inmediatamente me ubicó y me dijo, a través de su traductor,

“Que la parte más sinfónica de las composiciones de la Suite era la danza Soberana por la forma tan clásica como yo la había concebido.”

En 1982 Rafael Rincón González se jubila de la industria petrolera, había iniciado sus labores en 1959 con la Shell y ahora, por la nacionalización en 1978, salía como empleado de Maraven. Seguidamente fue contratado como asesor. Era necesario estar ocupado por todas razones.

“Me cansé de trabajar en la industria petrolera, después de casi 30 años de servicios… fue para mí un refugio… me dieron la jubilación con una pensión de 1075 bolívares mensuales. Tenía más de 60 años. Menos mal que me contrataron, inmediatamente, hasta 1988 cuando renuncié, como coordinador de las actividades culturales de la Asociación Cultural Maraven.”

En el acto del Bellas Artes, el tenor Alfredo Sadel y el maestro Almenar Otero fueron los encargados de la apertura, modalidad que se acostumbra cuando se estrena cualquier Obra Sinfónica o Concierto. Como asistente del maestro León estuvo la eficiente Alicia Margot Lozada Rincón. Carlos Almenar Otero fue el enlace entre Freddy León y Frank Barber para la elaboración del referido trabajo musical.

En 1985 el maestro Rafael Rincón González tenía un dúo de música zuliana con quien más tarde sería su esposa, doña Nora Romero. Ésta, con su atractiva voz, se desempeñaba como cantante y Rafael tocaba la guitarra y también vocalizaba, lo que hacía un coro que gustaba a sus espectadores. La mayoría de sus interpretaciones eran canciones del maestro. Para la misma época, los maestros Max Alliey y Ciro Adarme formaban el dueto Alliey-Adarme que interpretaba música instrumental venezolana y clásica, con muchos éxitos.

“A pesar de que yo era resistente a cantar, Nora se empeñaba en que debía hacerlo y sobre todo, mis canciones. Ella se empañaba, también, en que debíamos hacer un grupo, en lo que yo estuve de acuerdo. Como Nora sabía que Ciro Adarme y yo habíamos trabajado juntos en otras oportunidades, un buen día me dice “… por qué no buscamos a Ciro y hacemos un trío, él es tan buena gente y tanto que te aprecia…”. Me pongo en contacto con Ciro, le planteo la posibilidad de que formemos un trío o un cuarteto, ya que Ciro y Max Alliey para esa fecha tenían un dúo, Ciro me dice “yo te aviso”. El tiempo pasaba y Ciro no se aparecía, Nora me preguntaba “… y el Ciro ese cómo qué no va venir”, no te preocupes en cualquier momento se aparece. Una mañana en un supermercado Nora se encontró con Ciro y lo agarró por un brazo y le dijo “… mire, tenga palabra; usted le dijo a Rafael que íbamos a ensayar y no ha ido por allá”. Al otro día, Ciro estaba con su guitarra, listo para la práctica. Así empezaba a formarse la agrupación”

Ciro le plantea a Rafael que la presencia de una mandolina haría más armoniosas las canciones, que en su mayoría iban hacer las composiciones del maestro Rincón González, éste está de acuerdo e invitan al maestro Max Alliey. De allí nacerá una nueva agrupación conformada por: Rafael Rincón González y su guitarra, Nora Romero, cantante; Max Alliey con la mandolina y en ciertas ocasiones con el violín o el cuatro; y Ciro Adarme, primera guitarra y en algunas oportunidades tocando el cuatro. Los lazos de amistad habían permitido constituir un conjunto de veteranos: “Rafael Rincón González y El Grupo”, que tuvieron una grande aceptación.

En 1985, con una hermosa portada elaborada por Hendrik Emanuels y titulada “Plaza Baralt, Viejo Malecón. 1920”, se grabó el LP “TODA UNA TRADICIÓN. RAFAEL RINCÓN GONZÁLEZ Y LOS COMPADRES”. Aquí está la gaita del maestro Rincón interpretada por Adelso Orozco y Jesús Riquezis, y “Mis Viejas Contradanzas” donde, a manera de popurrí, canta Deyanira Emanuels composiciones de Cecilia López, Jesús Bravo González y Rincón González.

Carátula del Disco de Rafael Rincón González y Los Compadres y Sus 21 Años – 1986

El año 1986, es el último año que Rincón González participa con este grupo gaitero se lanza un nuevo LP “RAFAEL RINCÓN GONZÁLEZ, LOS COMPADRES Y SUS 21 AÑOS. LA AUTÉNTICA GAITA TRADICIONAL”. En el mismo se incluyen del maestro Rincón “Himno y Bandera”, que interpreta lucidamente Lía Rosa Colina, y “Gaita, Gaita”, cantada de la misma manera, por Hendrik Emanuels. Estarán, con igual calidad, composiciones de los maestros Jesús Bravo González, Pedro Sánchez Masyrubí, Mervín Sánchez, Cinco Rodríguez, Douglas Ferrer y Jesús Morillo.

Ese año la organización Publicidad y Anuncios Cristalino, en el marco del XIII Festival de la Gaita Zuliana “Virgilio Carruyo”, le concede una placa en “Honor al mérito al profesor Rafael Rincón González, por su meritoria colaboración en el Festival de Gaita Zuliana 1986”.

El 17 de septiembre de 1986 se realiza la presentación que Petróleos de Venezuela, S.A. había dispuesto con un programa de música zuliana de los compositores Rafael Rincón González, Ciro Adarme, Nora Romero y Manuel Molero.

El mismo año de 1986, en la Universidad Central de Venezuela (UCV) se había organizado un festival, “El Zulia en Caracas”, con la colaboración de varios conjuntos musicales zulianos, donde estaba invitado “Rafael Rincón González y El Grupo”.

Una vez en el recinto de la referida Máxima Casa de Estudios, en la capital de la República, antes de iniciarse el mencionado acto, algunas de las personas organizadoras del mismo pensaban que el cuarteto no tendría buena acogida; ya que había otros grupos jóvenes con tamboras y ritmos más de moda y, además, porque el promedio de edad de sus componentes era sexagenario avanzado y el público en su mayoría era de jóvenes.

Por esta razón fueron colocados de primeros en el evento, como para salir de ellos temprano La presentación se inicia bajo esta interrogante, el conjunto había programado -con el coraje de mostrar el talento zuliano- tocar seis canciones del maestro Rincón González, pero el triunfo fue tal, que tuvieron, a petición de los asistentes, que interpretar dieciséis bellas melodías del gran cantautor maracaibero y de otros respetables compositores zulianos. Ciro al recordarlo, con una risa de satisfacción, nos dice “estoy orgulloso porque dejamos el nombre del Zulia en alto”, y Rafael manifiesta igual complacencia.

A finales de 1986 salió al público el LP “Rafael Rincón González canta sus canciones”, los surcos: “Maracaibo Florido”, “Don Andrés”, “Amor Embustero”, “Cosas del ayer”, “Maracaibera”, “Pregones Zulianos”, “Mis Recuerdos”, “Danza Zuliana”, “Soberana”, y “Mi Contradanza” están presente en este bello trabajo y además, se incluyen el vals-canción “San Francisco” de Adelina Valbuena de Adarme, y la contradanza “Infamia” de Manuel Molero.

El 23 de octubre de 1988 en el Panteón Nacional, “Basílica Mayor del gentilicio y del fervor patriótico”, cuando se estaban conmemorando los doscientos años del natalicio del general Rafael Urdaneta (24 de octubre de 1788), el doctor Ángel Emiro Govea, que fungió de Orador de Orden, en el penúltimo párrafo de su discurso dijo:

“Los zulianos lloramos de alegría cuando por instantes no más nos sentimos felices. Y a veces también, cuando el dolor nos sublima el pensamiento y nos oprime el corazón, echamos mano del cuatro, la charrasca y el furruco, y nos ponemos a cantar. Así somos. Así es nuestro pueblo, quien en esta navegación lacustre surcando las aguas benditas de la pila bautismal de Venezuela, lleva ceñido a sus sienes, un relámpago inmortal que ilumina el rumbo”.

Ese canto al que se refirió el distinguido orador es la gaita zuliana, que al definirla dijo:

“La gaita es una sonrisa que esconde o disimula el rictus de agonía, de nuestra inconformidad, de nuestra rebeldía…”.

En el transcurrir del tiempo Rincón González irá aminorando la producción de composiciones musicales, entre éstas las gaiteras. Sin embargo, sigue pendiente del ambiente melodioso zuliano y de vez en cuando nos sorprende gratamente con una danza o una gaita. Muchos son los compositores que le visitan buscando un consejo o pidiéndole que haga una canción… Rafael siempre está presto para atender a quien toca su puerta buscando una ayuda.

El Concejo Municipal del Distrito Maracaibo, el 5 de septiembre de 1989, le confiere la “Orden Ciudad de Maracaibo” en primera clase.

En 1990, muere doña Susana Rincón Gutiérrez de Rincón González.

A finales de 1990 se casa por segunda vez, con doña Nora Romero Gutiérrez, persona, que como se indicó, formaba un dueto con él y había sido un pilar fundamental en su carrera artística.

El 18 de junio de 1991 la Fundación Banco de Maracaibo, en su auditorio, presentó bajo el nombre de “Serenata Zuliana” al cuarteto, cumpliendo un variado programa de valses, bambuco, contradanza y gaita, de Rafael Rincón González. Allí, se pudieron escuchar, sus danzas: “Mi Calvario”, “Desde el Puente”, “Pregones Zulianos” y “Chinquita”. El valse “Maracaibo Florido”, “el bambuco”, “Flor de Mayo”, la canción “Vuelo de Gaviota”, la contradanza “Serenata a la Virgen” y “Gaita Zuliana”.

El Vicerrectorado Académico de la Universidad del Zulia y la “Cátedra Pío Tamayo”, 22 de septiembre de 1992, realizaron un acto “Homenaje de LUZ a Compositores Gaiteros”, en el cual se entregaron Diplomas a varios veteranos compositores de la gaita zuliana. El correspondiente al maestro Rincón González fue otorgado por sus gaitas “Nuestra Gaita” y “Gaita Viajera”, y dice:

“Como reconocimiento a su valiosa colaboración, empeño y aportes realizados en función de la construcción de los caminos musicales por los cuales transitan los sueños y esperanzas de la cultura popular de la región”.

Rafael Rincón González

El 8 de noviembre de 1992, con motivo de la inauguración de “La Plaza del Gaitero “Ricardo Aguirre González”, la alcaldía de Caracas le confirió a un grupo de gaiteros la orden “Diego de Losada” en primera clase, entre éstos a Rafael Rincón González.

El Movimiento Coral de la Costa Oriental del Lago (COL), 11 de diciembre de 1992, lo nombra Padrino del primer encuentro de Coros de la COL y le entrega un presente donde se señala “por ser pionero del movimiento Coral de la COL”.

Rafael Rincón González

Otra vez en el auditorio Bancomara, “Rafael Rincón González y El Grupo” se vuelve a presentar el 8 de junio de 1993, deleitando a los concurrentes con melodías de maestros venezolanos.

En reconocimiento a su valiosa trayectoria y como agradecimiento a los significativos aportes que dio a la cultura marabina, por decreto No. 13-A de la Gobernación del estado Zulia el gobierno regional lo nombró Patrimonio Musical del Estado Zulia el 23 de agosto de 1993.

En 1994, cuando se cumplían 50 años de la alegórica danza que el maestro Rincón González llamó “Pregones Zulianos”, la Asociación Cultural PDVSA, cuyo presidente era el ingeniero Tiberio Faría González, organiza un programa bajo el nombre de “Homenaje a un Veterano Distinguido”, como una distinción al profesor Rafael Rincón González, jubilado de dicha industria.

El 30 de junio de 1994, fue declarado “Hijo Ilustre de la ciudad de Maracaibo” por resolución No. 735 de la Alcaldía del municipio Maracaibo, en ocasión de cumplirse 50 años de “Pregones Zulianos” consideró:

“… que esta hermosa obra literaria y musical trascendió nuestras fronteras para representar nuestro folklore en su más elevada concepción estética a nivel internacional.”

El 16 de octubre de 1994 la Asociación Cultural PDVSA, en nombre de la industria petrolera nacional, le entrega una placa en homenaje a un veterano distinguido “En reconocimiento a la trayectoria y bonhomía de Rafael Rincón González, por su aporte y destacada labor en el área musical en beneficio del patrimonio cultural nacional, el cual nos llena de orgullo como venezolanos”. (“Bonhomía”, galicismo: “buen hombre” y también es usa como “bondad”).

Rafael Rincón González

El 24 de junio de 1995, en el Poliedro de Caracas, la asociación civil “Funda Gaita Nelson Chacín” rindió un homenaje al maestro Rincón González. El programa se cumplió con el nombre de “Primer gran amanecer zuliano”.

El viernes 21 de febrero de 1997, Corpozulia presentó un acto cultural bajo el nombre de “El canto zuliano en dos paisajes” como homenaje al maestro y las gaitas “Las Campanitas No Sonarán” y “Goza mi Gaita, Gózala” fueron interpretadas manteniendo sus mismas características en su ejecución. Pero en esta ocasión las voces femenina y masculina fueron hechas por Nora Romero y Rafael Rincón González, respectivamente y el grupo que para ese entonces tenía el maestro.

La Alcaldía de Maracaibo, el 28 de junio de 1997, le confirió la orden “San Sebastián” y emitió el decreto No. 026, por el cual designó con su nombre la vía comprendida entre la avenida 22 con calle 68ª del sector “Indio Mara” hasta su intersección con la prolongación Circunvalación 2, sector “Los Olivos”.

En 1997 compone la gaita “Mensaje” y es grabada por el grupo “Maragaita” que dirige el maestro Luis Ludovic, su antiguo compañero en los tiempos iniciales de LOS COMPADRES DEL ÉXITO.

El Concejo Municipal del Municipio Lagunillas le entrega la “Orden Ciudad Ojeda” en primera clase, “En reconocimiento de sus Méritos Extraordinarios”, 12 de diciembre de 1997.

Contando 82 años de vívida existencia, después de haber sido nombrado Hijo Ilustre de Maracaibo, exaltado como Patrimonio Cultural del Estado Zulia y distinguido con las órdenes “Diego de Losada” y “San Sebastián” en 1997.

En 1999, “El Consejo de Profesores Jubilados de la Universidad del Zulia con el propósito de realzar los valores culturales regionales y nacionales, conjuntamente con la Dirección de Cultura, organizó un homenaje a Rafael Rincón González, reconocida personalidad, quien con su inmensa labor cultural ha sembrado zulianidad y contribuido a difundir la cultura zuliana y rescatar sus tradiciones.

La Orquesta Sinfónica de Maracaibo ofreció en el teatro Baralt, viernes 14 de abril de 2000, un “Concierto Homenaje al Maestro. Rafael Rincón González”, en el marco del 18 aniversario de “Acontecer Zuliano”, el programa radial que proyecta la región.”

El 28 de enero -Día de la Zulianidad- de 2001 le fue colocado el “Botón de la Zulianidad”. El mismo año, en Caracas, recibió el premio “Luis Alfonzo Larrian” de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (SACVEN).

Los alumnos del 5º grado del Instituto Educacional Lagunillas realizaron, el 25 de junio de 2002, un significativo acto donde le entregaron al maestro una carpeta “Poemario en homenaje al Músico, Compositor y Maestro Rafael Rincón González” que contiene cuarenta y ocho poemas de estudiantes del referido grado.

En marzo de 2004 en el Registro Mercantil Segundo de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, con sede en Ciudad Ojeda, quedó registrada una Compañía Anónima denominada “Los Compadres del Éxito, Compadres del Éxito, Los Compadres, Compadres C. A.” por Eduardo Antonio Bravo González, Aredi Deyanira Emanuels de Bravo y Rafael Rincón González.  

El 19 de diciembre de 2004 muere el señor Pedro Sánchez Masyrubí, en la ciudad de Maracaibo. Sobre la desaparición del honorable maestro, Rincón González Expresa:

“Lamenté profundamente no poder asistir al entierro de mi amigo Pedro Sánchez Masyrubí, por estar en los Estados Unidos de Norteamérica. Un caballero por quien siempre he tenido un gran aprecio”.

República Bolivariana de Venezuela. Universidad del Zulia, Doctor Leonardo Atencio Finol, Rector. Hago saber de conformidad con lo previsto en el Acuerdo Nº 499 del Consejo Universitario confiere al profesor Rafael Rincón González el título de Doctor Honoris Causa. En reconocimiento a sus setenta años de vida artística, contribuyendo a la formación de generaciones de zulianos, recopilando y enalteciendo la semblanza de Maracaibo del siglo XX, contribuyendo en la educación coral, en la tarea composicional, en la semblanza de los géneros folclóricos regionales y en el amor por los valores culturales y ambientales del Estado Zulia, haciéndolo merecedor de una reputación nacional e internacional por ser uno de los más fieles intérpretes de las tradiciones que atesora la zulianidad. La República reconocerá los derechos que le otorgan las leyes y tomará razón de este Diploma en los registros de la institución. Dado, firmado y sellado en el Salón de Sesiones del Consejo Universitario, en Maracaibo a los diez días del mes de noviembre de dos mil cuatro. Años 194º y 145º. Dr. Leonardo Atencio Finol, Rector. MSc. Judith Aular de Durán, Secretaria.

El 3 de febrero de 2005 recibe de nuestra Alma Máter la máxima distinción: Rafael Rincón González, Doctor Honoris Causa de la Universidad del Zulia por su aporte a la identidad zuliana. Asimismo, la institución decidió crear en 2006 en su nombre una Orden Honor al Mérito Cultural.

“El nombre de Rafael Rincón González ha servido para reconocer la integración de la Universidad con el entorno social, además para estimular las manifestaciones culturales con mensajes que difundan valores y propicien el cultivo de la identidad, el esfuerzo constructivo, el amor a la patria grande a la familia, los pueblos y a la humanidad.”

“El pintor musical del Zulia” murió el 15 de enero del 2012, a los 89 años, no sin antes haber parrandeado con su familia, con quienes organizaba la celebración de su cumpleaños número 90, en noviembre de ese mismo año. En ese último día de su vida, estuvo reunido con su familia en la Costa Oriental del Lago, cantaron, hicieron versos, brindaron, proyectaron itinerarios de vuelos desde Denver, Europa, Caracas, para asistir ocho meses después a lo que sería la gran celebración de su vida, llegaría a nueve décadas.

Al momento de irse nuestro bardo Rafael Rincón a su “exilio total”, como describió Antonio Muñoz Molina la muerte del genio uruguayo Juan Carlos Onetti, se encontraba muy lúcido, cantando y ejecutando su guitarra casi a diario, componiendo, con una vida muy activa y frugal, rodeado de muchos afectos. Nunca estuvo postrado, ni minusválido, hasta la hora de su muerte fue un rapsoda militante, un caminante y serenatero apasionado; jamás lo vi abatido.

La Academia de Historia del Estado Zulia y el grupo Amigos de la Música Zuliana “AMUZ”, me encargaron decir unas palabras ante el féretro del maestro Rafael Rincón González, Doctor Honoris Causa de LUZ, acerca de su meritoria obra y antes de su partida física. Así se cumplió con este breve y sentido mensaje:

“El insigne maestro, hoy dentro de este sarcófago con sus manos yertas y sus labios mudos, fue un auténtico fenómeno telúrico del canto zuliano. Pues, en él operó una condición natural excepcional y ningún otro compositor ha realizado tantas melodías que vocalicen lugares, tradiciones y personajes del Zulia. Lo que consumó, lo hizo por intuición propia. Escribió sus canciones tal como las concibió sin buscar neologismos o copiar a ningún otro maestro. Así, asumió toda la responsabilidad de sus trovas, pues, es autor de la letra y la música de cada una de ellas. Con las cuales llegó profundamente a la raíz del pueblo mirándole tan de cerca su rostro. Y, además, en algunas encontramos un contenido social que protesta contra las injusticias y atropellos a los más despojados. Sus versos fueron consecuencia directa de sus emociones y sentimientos, iluminados en numerosas ocasiones por su pequeño paraíso terrenal que otrora fue “El Saladillo”, que no se olvidará nunca jamás porque sus coplas contribuyen a la inmortalización de sus reminiscencias. Sus composiciones tienen una originalidad particular, no las hizo con fines lucrativos sino porque le salieron de lo más profundo de su ser, que no estuvo contaminado y las escribió caminando por las sendas de su medio. Por otro lado, el lenguaje sencillo de sus composiciones se vuelve trascendente en el ambiente afectivo del canto, basta escuchar cualquiera de sus composiciones para sentir una voz que, en sus notas armoniosas, se transforma como por arte de magia en una melodía que ha penetrado en los tuétanos del pueblo y es éste quien las ha impuesto. El maestro Rincón González fue un visionario y ya, en el presente, algunas de esas hechuras están incluidas en el repertorio del folclor zuliano y venezolano. No hay que tener dones de profeta ni consultar a oráculo alguno para afirmar que Rafael Rincón González se convertirá en el más significativo poeta popular lírico de la música zuliana y es aquí donde reside su gloria. Señoras y señores: la Academia de Historia del Estado Zulia y el grupo Amigos de la Música Zuliana, “AMUZ”, expresan sus condolencias a la digna familia del acreditado maestro y a tantos amigos que estuvieron a su lado. Paz a sus restos y veneración a su memoria. El Zulia está de luto. Maracaibo, 16 de enero de 2012.”

A lo largo de su existencia recibió innumerables reconocimientos, entre los que destaca el doctorado Honoris Causa de la Universidad del Zulia, honor que él asumió como un reconocimiento por haberle otorgado jerarquía y majestad a las canciones que componía.

“En ningún momento he atropellado el lenguaje, creo que esa es la razón”,

comentó al ser consultado sobre el tema.

Pese a su avanzada edad, Rafael Rincón González gozaba de una buena salud y de gran lucidez. Y si bien atribuía su longevidad a una de las más reconocidas bebidas espirituosas, porque «mis hermanos eran abstemios, ninguno bebía y ya esos coños todos se murieron», es fácil suponer que su mayor fortaleza física se sostenía en la grandeza espiritual que proporciona la música que nutre el alma, mantiene el amor a flor de piel, que a él y a la zulianidad los hizo inmortal y genuina expresión de lo afirmativo venezolano.

En palabras del doctor Bernardo Rodríguez Iturbe, honorable universitario,

“Maracaibo no puede entenderse sin las gaitas de Rafael Rincón o sin haber tarareado Pregones Zulianos, Soberana y Maracaibera. Rafael Rincón hizo del pentagrama y la guitarra una manera única y perdurable de expresar nuestra identidad como pueblo”. 

Hoy, el nombre de Rafael Rincón inspira admiración, como expresaron los alumnos del Udón Pérez al compositor de su himno:

“Yo soy Rafael Rincón

El cantor del Saldillo

Que nació cuando Virgilio

Con su gaita lo arrullaba

Y por lo mismo es que yo

No vendo mi conciencia

Porque la gaita es la esencia

y no vulgar expresión”.

En uno de sus temas iconos “Cosas del ayer” el maestro Rincón nos dice:

“Hoy llego hasta la plaza

que evoco en mi memoria

y todo está cambiado

de extranjerista euforia

no veo las dulceras

ni el café, ni empanadas

solo perros calientes, sodas,

ice cream y tostadas

y yo triste añorando

las cosas del ayer”

Con ese tema Rafael se adelantó a la lucha que hoy tenemos planteada para preservar nuestras formas musicales, torpedeadas por ritmos extranjeros, algunos de muy baja factura como el reguetón. Otras sin ninguna conexión histórica con nuestro folclor.

PREGONES ZULIANOS

Autor: Rafael Rincón González

Va cantando el pregonero vendiendo su mercancía

son las cinco y lechero nos viene anunciando el día

a levántese señora que se hace de mediodía

la leche viene en los potes con espuma de alegría

Aquí llega el panadero, pan, pan, pan

hay galletas y bizcochos, marchante

y atrás viene el mandoquero, calienticas mis mandocas

y atrás viene el mandoquero, gritando de a tres por locha

Llevo mangos, llevo piñas, guineos y chirimoyas

también traigo yemas frescas, gallinas gordas y pollos

Panorama, panorama con las últimas de hoy

un hombre que se a guindao desegañao en amor

Ya se acaba el primer premio: un, dos, tres

sólo quedan dos quinticos, pa’ las tres

El carnerito, los bagres y buen lomito de res

el carnicero en su burro gritando de cuando en vez

Caminando por las calles rumbo a la plaza Baralt

un carbonero se empeña en que le deben comprar

“el carbón de Sajarito el mejor para planchar

te a puesto que a cinco reales nadie te lo puede dar”

Cómo que no vais muñeco, a limpiar

te los dejo muy brillantes, por un real

tengo pomo, crema negra y un marrón que es especial

soy el mejor limpiabotas que hay en la plaza Baralt

MARACAIBO FLORIDO

Autor: Rafael Rincón González

Maracaibo florido, Maracaibo de antaño

aquel mi Maracaibo, de estilo colonial

con mis recuerdos vivo, sus fiestas patronales

las fiestas con pasquines de la Chiquinquirá (Bis)

Vivido el Maracaibo, aquel de las palmeras

el de las contradanzas y lago de cristal

allí donde se bañaron, las musas prepotentes

de Vásquez y de Pérez, de Yepes y Baralt

Aquel mi Maracaibo, con alegres gaiteros

y estampas naturales para la navidad

no me olvidaré nunca, de German del Gallego

de La Flor de la Habana, por su zulianidad

Hoy llevo aquí en mi mente, las imágenes frescas

de aquellos carnavales, repletos de color

y veo las carrozas, por la calle Derecha

desfilando pomposas, frente a San Juan de Dios (Bis)

Vivido el Maracaibo, aquel de las palmeras

el de las contradanzas, y lago de cristal

allí donde se bañaron, las musas prepotentes

de Vásquez y de Pérez, de Yepes y Baralt

Aquel mi Maracaibo, con alegres gaiteros

y estampas naturales, para la navidad

no me olvidaré nunca, de German del Gallego

de La Flor de la Habana, por su zulianidad

Hoy llevo aquí en mi mente, las imágenes frescas

de aquellos carnavales, repletos de color

y veo las carrozas, por la calle Derecha

desfilando pomposas, frente a San Juan de Dios (Bis)

MARACAIBERA

Autor: Rafael Rincón González

Ay amor, ay por ti

lo mucho que estoy sufriendo yo

lo mucho que estoy sufriendo así

Tú serás, dulce bien

estrellita refulgente

la única dueña de mi existir

Cuando vienes caminando

tu cuerpo mueves como palmera

la brisa pasa arrullando

moviendo alegre tu cabellera

tu mirada electrizante

y el atractivo de tus caderas

me tienen siempre soñando

mi linda reina maracaibera

SOBERANA

 Autor: Rafael Rincón González

Buenas noches mi amor

aquí estoy en tu ventana

si os molesta mi canción

perdóname Soberana

No quisiera turbar

la dulce paz de tu nido

con la luna

yo he venido

a ofrendarte mi canción

Por eso yo te canto

con toda mi alma

porque vos sois la dueña

de todo mi existir

Y aquí estaré postrado

al pie de tu ventana

virgencita zuliana

porqué me hacéis sufrir

Yo seré corazón

el esclavo de tu querer

LINDA GUAJIRITA

Autor: Rafael Rincón González

Linda guajirita,

yo te estoy queriendo

y por tu cariño

yo me estoy muriendo

Siempre me decís

que soy MAJURAS

y yo solo digo chinita

ANAS PIA ASCAI

AISTA PULA PIA MASCALA

CATAIN PUNAI

WAYUNATA linda

TE CHEQUEN TAYA

Yo te quiero mucho

 Lindo, lindo corazón

y con vos me caso

sois todo un primor

Material Compilado por Victor R. Salazar Rodríguez, 20 de diciembre de 2020

REFERENCIAS

  1. https://en.wikipedia.org/wiki/Rafael_Rincón_González
  2. http://www.elzulianorajao.com/noticias/rafael-rincon-gonzalez-compositor/?fbclid=IwAR2WiE6GImVgz558qaSBVKDw-SaVGeYJSYuSUlM5wsPgc6AE4R7yR40vl9I
  3. https://micuatro.com/personajes/2010/03/rafael-rincon-gonzalez/
  4. https://haimaneltroudi.com/la-zulianidad-inmortal-de-rafael-rincon-gonzalez/
  5. http://www.luz.edu.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=275:rafael-rincon-gonzalez-el-poeta-que-pinto-la-mas-hermosa-musica-zuliana&catid=85&Itemid=489
  6. https://www.tendencia.com/2007/rafael-rincon-gonzalez/
  7. http://saborgaitero.com/rafael-rincon-gonzalez-arbol-zulianidad/
  8. http://biografiaszulianas.blogspot.com/2011/10/rafael-rincon-gonzalez.html
  9. RAFAEL RINCÓN GONZÁLEZ – Soñando para Vivir. Iván Darío Parra. 2005 Parra Editores C.A. “PAEDICA” ISBN: 980-6751-01-09 Depósito legal IF 06120059203456. Diseño gráfico: Impresión: Ars Gráfica, S. A.
PREGONES ZULIANOS
MARACAIBO FLORIDO
SOBERANA
LINDA GOAJIRITA

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