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«Algo de lo que hay que aprender de la migración» (2da parte). Por Miguel Alberto Zurita Sánchez

De una forma algo somera, hemos visto el tema emigración y sus influencias, aportes y consecuencias, en la región o país, que recibe o acoge, sin embargo hay otro tema, no menos interesante, que revisar y lo voy a iniciar a partir de la pregunta:

¿Por qué el migrante regresa a su país de origen?

A este asunto le han llamado “La emigración de los migrantes”, las diversas teorías que explican el fenómeno migratorio internacional han demostrado, en la práctica, ser acercamientos parciales a una realidad compleja y cambiante. El avance actual en la reflexión teórica sobre el fenómeno migratorio ha superado el análisis de las causas que lo generan y ha pasado a explicar la permanencia y recurrencia del mismo, sin embargo las teorías vigentes han atendido de manera tangencial el corolario (consecuencia obvia, que no necesita demostración) del fenómeno: el retorno, que si bien no es un fenómeno generalizado y suele ser selectivo, en muchos casos resulta relevante. Según Bimal Ghosh  la migración de retorno es un capítulo todavía no escrito de la historia de la migración. Más aún, el retorno de un migrante, de un país considerado como del primer mundo, resulta ser un hecho enigmático y para muchos incomprensible.

Inmigrar-Emigrar

El retorno, pone en cuestión el pretendido carácter unidireccional o definitivo de la migración y por tanto es un aspecto fundamental que debe ser explicado y debe ser tomado en cuenta a la hora de legislar sobre políticas migratorias, criterios de nacionalidad, derechos políticos etc. La decisión de retornar, de volver al terruño, es una resolución semejante a la que se da en el momento de la partida y se podría decir que se reinicia el proceso migratorio en sentido inverso, por lo tanto se ingresa nuevamente a una fase de toma de decisiones. El fenómeno del retorno está relacionado con lo que le sucede al migrante durante su estadía y con los cambios que se dan en el contexto internacional de los países de origen y destino. De ahí que algunas de las explicaciones que se han dado para esclarecer las causas y la permanencia del flujo puedan también explicar, en sentido inverso, por qué algunos migrantes toman la determinación de regresar, sin embargo, no se puede hacer una transposición mecánica de las teorías en sentido inverso, porque el retorno tiene especificidades que obligan a repensar teóricamente el fenómeno.

Se estima que un 1.5 millones de personas retornaron a sus países de origen entre 1973 y 1977, la mayoría desde Alemania, Suiza y Francia. En Australia se calcula que la tasa de retorno, de migrantes con más de 10 años de residencia es de 20 a 25%; en el caso de los griegos y yugoeslavos de 30%; en los casos de británicos, italianos y malteses de 30% y de 40% entre alemanes. En la primera mitad del siglo XX, se estima que ingresaron a Estados Unidos 15.7 millones de inmigrantes y en ese mismo periodo retornaron cerca de una tercera parte 4.8 millones y la mayoría lo hizo en los primeros cinco años de estancia. Según Constant y Massey  las estimaciones indican que las tasas de emigración de los inmigrantes varían de acuerdo a décadas, pero se mueven entre el 25 y el 30%.

Un análisis detallado de la migración de retorno, como un proceso social y con base en datos etnográficos (Etnografía. técnica de investigación social que estudia de manera sistemática la cultura de los diversos grupos humanos. Esta técnica de investigación consiste en observar las prácticas culturales de los grupos sociales y poder participar en ellos para así poder contrastar lo que la gente dice y lo que hace), han permitido distinguir por lo menos seis tipos o modalidades diferentes de migración de retorno.

  1. Retorno voluntario del migrante establecido. Es el del migrante establecido, que regresa de manera voluntaria y después de una larga estancia, incluso después de haber vivido varias décadas en el extranjero, tener documentos en regla y hasta haber adoptado otra nacionalidad.
Retorno Voluntario
  1. Retorno del migrante temporal. Este corresponde a los trabajadores temporales, sujetos a programas específicos donde el contrato exige u obliga al retorno. Un ejemplo clásico sería el caso de México en el Programa Bracero con Estados Unidos (1942-1964) y los Programas actuales de visas H2a y H2b de trabajadores temporales para la agricultura y los servicios.
Emigrante Temporal Legal

  1. Retorno transgeneracional. Se puede considerar una migración de retorno que atraviesa las generaciones. Se trata del retorno, ya no del migrante, sino de su descendencia: hijos, nietos, bisnietos, un fenómeno cada vez más relevante y que empieza a ser estudiado en distintos contextos.
Emigracion Transgeneracional

  1. Retorno forzado. Es aquel que se hace en condiciones forzadas. La historia está llena de casos de retorno forzado de pueblos enteros por razones económicas, políticas y raciales. Durante la segunda guerra, cerca de medio millón de alemanes raciales fueron trasladados de Estonia, Lituania, Letonia, Polonia, Rumania y Bulgaria para poblar y alemanizar las nuevas provincias que el Reich había anexado.
Retorno Involuntario

  1. El retorno del fracasado. En quinto lugar, hay que considerar el retorno del migrante que se ve forzado a volver a su lugar de origen por las circunstancias. En la mayoría de los casos se trata del migrante fracasado, que no pudo cumplir con sus expectativas.
Retorno y Fracaso

  1. El retorno programado. Finalmente hay que considerar el retorno programado, de carácter oficial. El caso más representativo es sin duda el de Israel, que promovió el retorno de los judíos a nivel mundial, independientemente de su raza o nacionalidad.
Retorno programado

Mitos en torno al retorno

Es un hecho generalizado que la mayoría de los emigrantes parten del terruño pensando en volver, pero para muchos el regreso efectivo  se vuelve en la práctica un proyecto cada vez más lejano. No obstante, por más que pase el tiempo, siempre queda el gusanillo dentro, la esperanza de volver en la época del retiro, cuando cambie la situación política, cuando mejoren las oportunidades laborales o económicas.

Las metas de los emigrantes suelen ser temporales, en periodos relativamente cortos: dos, tres años, que luego se convierten en veinte o treinta. Son pocos los emigrantes que al partir rompen sus lazos con la tierra de origen. Por lo general los migrantes no queman premeditadamente las naves, es la realidad la que hace añicos sus ilusiones, son las circunstancias, de aquí o de allá, las que impiden el retorno definitivo; son los lazos personales y los compromisos adquiridos los que obligan a enraizar en otras tierras.

El mito del retorno puede perdurar a través de las generaciones y el mejor ejemplo es el judío, la diáspora fue siempre un momento en una historia centenaria, hasta que llegó la oportunidad de volver a la tierra prometida, de fundar el estado de Israel.

El retorno no es un proceso automático, una consecuencia directa de una variante externa, como un cambio de régimen o la caída de un dictador, implica un proceso complejo de toma de decisiones y de evaluaciones personales y familiares.

Finalmente, hay un componente de género en la decisión del retorno. Es bastante conocido, en el caso mexicano, que los hombres tiendan al retorno y las mujeres tiendan al establecimiento. Probablemente los procesos de adaptación sean más efectivos y viables en el caso de las mujeres. Los hombres se adaptan al mercado de trabajo mientras que las mujeres adoptan el ritmo y los matices de la cotidianeidad, y en muchos casos,  por primera vez se integran también al mercado de trabajo en el lugar de destino, por lo que a la hora de hacer el balance de costos y beneficios, las mujeres tienen mucho más que perder que ganar. Ya lo apuntaba Paul S. Taylor cuando entrevistó a una pareja de migrantes mexicanos que fueron obligados a retornar durante la época de la gran depresión:

“Le dije a Paulino que estaba haciendo un cántaro. Paulino ¿qué crees que es mejor, estar allá en Bethlehem, Pennsylvania o aquí en San José Tateposco? Y mientras seguía haciendo el cántaro me respondió: Señor, yo creo que es mejor estar aquí en Tateposco. Y cuando le pregunté por qué pensaba eso, me respondió que aquí había más libertad.

Luego le pregunté lo mismo a su esposa, que estaba amasando el barro para Paulino. Y sin dejar de trabajar, me respondió que para ella era mejor vivir en Bethlehem, Pennsylvania. Y entonces repliqué: ¿por qué? y ella inmediatamente me respondió, que allá, había más libertad, allá, sólo había que darle una vuelta a la perilla para que se encendiera el gas y aquí había que ir al cerro a buscar leña. Y ellos dos entendían perfectamente la respuesta que cada quién había dado”.

De este modo, con la misma pregunta yo obtuve la misma respuesta, pero argumentaciones completamente opuestas de acuerdo al género. No obstante, parece ser, que en otros contextos, no hay necesariamente una selectividad genérica con respecto al retorno y que retornan en proporciones semejantes tanto hombres como mujeres.

¡Me voy a EEUU, porque allá gano 100 USD/día!, me comentaba una vecina en estos días, esos son el mismo dicho y lógica de muchos, entre ellos los Mexicanos “ganar en dólares y gastar en pesos, eso carece completamente de sentido, pues quedarse en EEUU, ganando un salario mínimo, pero debe pagar alquiler, el transporte y la comida en dólares y es que el migrante puede tener movilidad social en su país de origen, a la hora del retorno, pero en el lugar de destino casi siempre estará ubicado en los niveles más bajos de la escala social,   la posibilidad de incrementar su salario y mejorar su condición de vida tiene un límite bastante estrecho.  

Esta situación se explica precisamente por la teoría del mercado de trabajo segmentado. El grueso de la población migrante se ubica en el sector secundario, donde fácilmente llegan a un tope salarial y donde es muy difícil salir del círculo vicioso en el que están envueltos. Por su parte, el mercado de trabajo terciario o étnico, les permite a algunos migrantes tener opciones de movilidad social, pero no es un fenómeno generalizado. Los enclaves étnicos posibilitan el desarrollo de múltiples negocios y oportunidades, pero incluso en situaciones de éxito económico, la opción del retorno está siempre presente. Para la mayoría de los migrantes, la única opción viable de movilidad social se da en el contexto del retorno, de ahí que este argumento sea definitivo cuando se hace un cálculo de costos y beneficios.

Una vez logrado un ahorro de capital significativo, o un conjunto de inversiones en su lugar de origen, el migrante, a nivel individual o familiar, puede escapar al sino de la dependencia estructural. El país de origen puede estar en la misma situación de dependencia y subdesarrollo, pero en el ámbito personal el migrante puede acceder a un proceso de movilidad social, que se manifiesta por un conjunto de indicadores externos: casa, auto, negocio, vestimenta, educación de los hijos, nivel de consumo etc. Por otra parte, hay que señalar que a mayor brecha salarial entre el país de origen y el de destino, mayor posibilidad de lograr los objetivos previstos y, por tanto, mayor opción al retorno. El tipo de cambio puede incentivar tanto la salida como el retorno. Una devaluación puede favorecer el retorno de los migrantes que tienen ahorros y que pueden aprovechar las alteraciones del mercado cambiario para vivir cómodamente en su país de origen. Las disparidades regionales, sobre todo entre países vecinos, pueden ser tanto la causa de partida, como de un pronto retorno; de acuerdo a esto, no cabe duda, de que una estrategia para captar retorno de capitales, en menor escala,  o ingresos adicionales de un país, es la devaluación de su moneda.

Es decir, en el tipo de migración de retorno radica la explicación. El migrante temporal regresa porque se le terminó el contrato; el migrante transgeneracional retorna al país de sus padres o abuelos porque tiene la ventaja comparativa de tener capital social para insertarse y capital humano para obtener la nacionalidad o, por lo menos la visa; el migrante deportado puede atribuirlo a la mala suerte, pero finalmente son las leyes del país de acogida las que explican su caso; por último, el retorno del fracasado se explica por su propia condición de desempleado, desubicado o experiencia fallida. El único caso que no se explica por sí mismo es el del retorno voluntario. Los casos de migrantes, de larga duración, muchos de ellos exitosos, con documentos e incluso con la nacionalidad del país de destino requieren de una explicación mayor, de un enfoque analítico, de una propuesta teórica.

¿Qué hace el migrante que vuelve a su país? ¿Existen organizaciones pro?

Para hablar de este punto, particularmente, es necesario mencionar que existe, para esta parte del mundo occidental, una organización denominada CELAC, que reviste de gran importancia, en el asunto político, social y económico, y por ende migratorio, en y de la región, en y con relación a otras latitudes.

La CELAC fue fundada en la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe en la Riviera Maya, en 2010, por iniciativa de México cuando ocupó las presidencias tanto del Grupo de Río -heredero del Grupo Contadora- como de la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo. Sin embargo, fue en 2011 cuando se institucionalizó de manera oficial con la Declaración de Caracas. Es el único foro que reúne a los 33 países latinoamericanos y caribeños y, a diferencia de la Organización de los Estados Americanos (OEA), no contempla la participación de Canadá y Estados Unidos. Lo anterior responde tanto a un criterio de unidad cultural basado en el origen común y al anhelo de construir una agenda propia de la región. Su creación fue un hito en los históricos esfuerzos por integrar políticamente a América Latina y el Caribe, los cuales datan desde el Congreso de Panamá de 1826. La Comunidad busca impulsar la integración regional, la concertación política, el posicionamiento de la región en foros internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas, y la coordinación con organismos subregionales.

CELAC

Además, la CELAC cuenta con asociaciones extrarregionales que fortalecen la interlocución de la región con el mundo, como lo son la relación birregional CELAC-Unión Europea, que reúne a los 61 países de ambos bloques, y el Foro CELAC-China, que acerca a la región con el gigante asiático en materia de inversiones, infraestructura y tecnología. Asimismo, la CELAC ha sostenido acercamientos con otros países estratégicos como Corea, la India, Japón, Rusia y Turquía.

En resumen, la CELAC es el foro más representativo de la región y la iniciativa más ambiciosa en la historia reciente de la integración latinoamericana y caribeña. Es el espacio por excelencia de diálogo y cooperación para resolver los problemas que aquejan a la comunidad en su conjunto y que permite a América Latina y el Caribe presentarse ante el mundo con una sola voz.

CELAC – UE, con el asunto migratorio como caso especial

La Cumbre Unión Europea, América Latina y el Caribe es una reunión bienal de jefes de Estado y de gobierno de América Latina y el Caribe (ALC) y la Unión Europea (UE). Se celebró por primera vez en 1999 con el fin de forjar una alianza estratégica centrada en el fortalecimiento de la democracia, el estado de derecho, la paz internacional y la estabilidad política.  Desde su fundación en diciembre de 2011, la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) actúa como asociada en este proceso birregional.

El Diálogo Comprensivo y Estructurado UE-ALC sobre Migración se puso en marcha el 30 de junio de 2009, en seguimiento a los compromisos de la V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe y la Unión Europea, celebrada en mayo de 2008.  En la reunión se aprobó oficialmente un documento conjunto titulado “Bases para estructurar el diálogo UE-ALC sobre migración”, en el que se esboza la estructura y el contenido previstos del Diálogo, y se incluye un calendario orientativo de reuniones para los próximos años.

UE-CELAC

Los objetivos del Diálogo son los siguientes: i) la determinación de desafíos comunes y ámbitos de cooperación mutua, ii) la elaboración de una base más sólida de documentación en materia de migración UE-ALC para entender mejor la realidad del fenómeno, basándose en el principio de responsabilidad compartida, y iii) el refuerzo del compromiso y la voluntad de ambas partes de debatir las cuestiones relacionadas con la migración.

Ejes temáticos actuales

  • Gestión de las fronteras y lucha contra la falsificación de documentos
  • Lucha contra la discriminación, el racismo y la xenofobia
  • Lucha contra la trata de personas
  • Lucha contra el tráfico de migrantes
  • Migración irregular
  • Migración laboral
  • Derechos de los migrantes
  • Migración y desarrollo
  • Datos sobre migración
  • Remesas
  • Retorno voluntario y reintegración

Miembros

Estados miembros (61 Estados, incluidos los 33 Estados miembros de la CELAC y los 28 Estados miembros de la UE).      

PAISES

El caso que estoy tratando tiene que ver, básicamente, con el último eje temático y se trata de asistir al migrante que retorna a su país de origen para poder incorporarse al mercado de trabajo y asesorar a la diáspora para invertir las remesas en microempresas en el país de origen: estos han sido dos focos del trabajo de cooperación en el complejo tema de la migración entre la UE y los países de América Latina y el Caribe (CELAC) en los últimos seis años (2009-2015).

“El tema del retorno es particularmente importante y sensible. Se trata de personas que, al momento de su llegada a Europa, no tienen la regularidad administrativa necesaria para quedarse”, explica en Bruselas a DW (Deutsche Welle News) Eugenio Ambrosi, director regional de la OIM (Organización Internacional para las Migraciones).

“Si, a través de orientación sobre las posibilidades efectivas de retorno regular, el individuo decide voluntariamente volver a su país, con un mínimo de asistencia puede recomenzar una trayectoria en su país de origen”, dice Ambrosi, subrayando que su organización solo trabaja en el campo del retorno voluntario, no en las deportaciones.

Por otro lado, con respecto a los seminarios de capacitación que se han llevado a cabo junto con instituciones financieras para la inversión de las remesas en micro-empresas en Bolivia, Brasil y Colombia, Ambrosi aclara que, «para la OIM, ese tipo de trabajo se enmarca en la filosofía de que los migrantes son una fuerza positiva. Que la diáspora mantenga vínculos con el país de origen puede ser muy positivo para el desarrollo del país de origen, de varias formas entre ellas con el buen manejo de las remesas. La OMC (Organización Mundial del Comercio) ha demostrado que, cuando la diáspora es sólida y mantiene vínculos estrechos con su país de origen, el comercio entre los dos países se beneficia”.

Algunos resultados

En un nuevo marco de acción entre la UE y la CELAC, la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIAPP) junto con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) presentan los logros de sus proyectos en Surinam, Trinidad y Tobago, Guatemala, México, Perú, República Dominicana, Uruguay, Bolivia, Brasil, Colombia, El Salvador y Haití.

Quince años de migración. El gran flujo de latinoamericanos – argentinos, brasileños, ecuatorianos, colombianos y bolivianos – que llegaron a comienzo de los años 2000 sobre todo a España, Italia, Reino Unido, Holanda y Francia puso la migración en 2010 en la agenda de las relaciones entre la Unión Europea y América Latina.

Entretanto, aunque el flujo hacia Europa ha disminuido, según informa la OIM, los latinoamericanos siguen llegando, hay nuevos circuitos desde América Central y países como Paraguay, Bolivia, El Salvador, Honduras y Perú siguen siendo fuente de fuerza laboral, sobre todo femenina, y fundamentalmente en el sector servicios. Cabe indicar, que  aunque sí ha habido flujos importantes de retorno – sobre todo de argentinos -, estos no han sido masivos.

Por otro lado, desde España, Portugal, Alemania e Italia se registran desde el 2008 flujos migratorios hacia países de América Latina, sobre todo Argentina y Brasil. Según cifras de 2012, 1 de cada diez migrantes que residen en los 28 países de la UE nació en un país de América Latina. Y dos de cada diez migrantes que residen en América Latina nació en un país europeo. Es más, por cada 1,55 dólares que envían los inmigrantes de América Latina que residen en los países de la Unión Europea, 1 dólar fluye de los inmigrantes europeos que residen en el continente americano.

¿Abrir o cerrar los brazos? En la siguiente cumbre, que se celebrara en junio de 2015 bajo el lema “Diálogo estructurado sobre migración entre la UE y la CELAC” se presentaron, como resultados, consensos importantes, entre ellos avances en el intercambio de información y datos para comprender a cabalidad el fenómeno. A pesar de los avances, la situación de “irregularidad” en la que laboran todavía miles de inmigrantes en Europa, sigue siendo un callejón que tiene la expulsión como única salida.

“Para muchos inmigrantes latinoamericanos su proyecto migratorio es pasajero, no van a quedarse como sí lo hacen los europeos, a quienes, América Latina recibe con los brazos abiertos”, subraya Ambrosi, añadiendo que, si fuese regular, muy probablemente la migración entre ambos continentes sería circular.

“No es que Latinoamérica tenga un problema a resolver y Europa tiene que asistirla. Es una cuestión de intercambio. Creo que Europa tiene que aprender muchísimo de cómo se manejan cuestiones de migración en varios países latinoamericanos”, subraya el directivo de la OIM.

A pesar de estos consensos y según los resultados y acuerdos de la Cumbre 2015 Bruselas, se presentaron datos y cifras sobre las relaciones entre la UE y La CELAC, donde, en líneas generales, todo se direcciona, más bien a la ayuda humanitaria y a las inversiones en los países miembros de la CELAC, más que el apoyo a la población migrante, es algo así como de preferencia, la no migración, esto se puede extraer como conclusión leyendo el reporte, punto N°4- pág. 10. Título Desarrollo y Ayuda humanitaria.

Sin embargo, Ambrosi detecta cierto cambio en la actitud europea hacia la migración –también por la presión en las costas mediterráneas- y, quizá, para el siguiente período podría estarse hablando de proyectos que faciliten la migración laboral, no sólo el retorno.

La CELAC en crisis

Desde hace 2 años, la CELAC enfrenta una parálisis en sus trabajos, derivada principalmente de la división ideológica existente a causa de las crisis en Venezuela y, recientemente, Nicaragua. Prácticamente, la membresía de la CELAC está dividida en dos facciones. Por un lado se encuentran los integrantes del Grupo de Lima -formado por trece países de la región, y Canadá-, el cual se ha dedicado a bloquear a Venezuela de reuniones regionales y no reconoce al gobierno de Venezuela, además de apoyar la aplicación de la Carta Democrática a Nicaragua en la OEA. Por el otro, están los miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), que respaldan al gobierno de Venezuela y al de Nicaragua frente a las críticas y sanciones de la comunidad internacional. Este enfrentamiento ideológico ha dado como resultado la cancelación de diversas reuniones sectoriales y ministeriales. Incluso, no fue posible celebrar la VI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la CELAC, cuyas cinco ediciones anteriores habían gozado de una periodicidad anual ininterrumpida, hasta ahora.

Evidentemente que esta situación también afectó los avances, que en temas migratorios, se estaban dando entre la CELAC y la UE.

En el mismo orden las relaciones de la CELAC – China o los otros países como Corea, la India, Japón, Rusia y Turquía, el asunto migratorio, no parece ser un tema relevante, además de que suceden casos parecidos con relación a EEUU y Canadá, donde la expulsión es la única salida.

Hasta ahora, me he dedicado a hablar de la CELAC y muy poco del tema, que dé respuesta a la pregunta, que lo genera, pero es que en realidad, como ya lo resaltaba antes, el fenómeno migración de los emigrantes, es un capítulo no escrito en la historia y, lo que aquí está escrito, es una buena parte de lo poco existente.

Aunque hay una serie de comportamientos y situaciones, que los «retornantes», encuentran o deben hacer frente a ellas, hasta lograr adaptarse, como es el caso de los nietos de migrantes, «que regresan», cuando en muchos casos desconocen hasta el idioma, aun cuando en el seno familiar se tenga como precepto, enseñar y aprender el idioma de los padres y/o abuelos.

De acuerdo a lo que podemos leer, escuchar  y observar, se van a necesitar mucho más que cumbres, acuerdos y consensos, para poder tener leyes reales, claras, viables, serias, cumplibles, razonables, responsables y humanas, que contribuyan a constituir y a aceptar, que los procesos migratorios, bien manejados, son más bien beneficiosos y distan de ser dañinos y perniciosos para los países, donde se apliquen.

Se necesita unir voluntades y colocar al ser humano, por encima de los intereses políticos, económicos, protagónicos, ideológicos y religiosos, es absolutamente necesario, dar prioridad al ser humano, sus necesidades y  derecho a vivir y progresar libremente, en cualquier parte, desde luego que un marco legal, moral, ético y justo, y eso no se logra construyendo barreras.

Quiero despedirme doblemente, con un poema, dedicado a un animal migratorio, por naturaleza, que nos pude dejar una gran enseñanza, con el simple hecho de actuar libremente movido, por su instinto natural y con una estrofa de una canción del gran maestro, de la tonada Venezolana, el tío Simón, «Mi querencia».

Foto: 13

SIMON DIAZ

Miguel Alberto Zurita Sánchez. Coro 10 / 11 / 2019

Georges Moustaki – El Extranjero

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