Historia,  Música

NUESTRA QUERIDA GAITA ZULIANA, MANIFESTACIÓN MUSICAL POPULAR DEL ZULIA PARA VENEZUELA Y EL MUNDO (Primera parte). Victor R. Salazar Rodriguez

Imagen tomada de VENEZUELA TUYA.com

QUE ES LA GAITA


La gaita es un género musical del estado Zulia en Venezuela. Declarado bien patrimonial de interés cultural y artístico de Venezuela. En algunas regiones de Venezuela y en las comunidades de venezolanos alrededor del mundo se relaciona con la Navidad, pero hoy en día es un género que se ejecuta todo el año en el país.


Según Joan Corominas, la palabra «gaita» procede del gótico gaits (aunque aún no está muy definido), término que también utilizan las lenguas del oriente europeo (gaida en Hungría, gainda en Creta o gayda en Yugoslavia), que significa «cabra», ya que de la piel de este animal se realiza la membrana de furro o furruco, instrumento emblemático de la gaita.
Nota: Joan Coromines i Vigneaux (nacido en Barcelona, España, el 21 de marzo de 1905 y fallecido en Pineda de Mar, Barcelona, España el 2 de enero de 1997) fue un filólogo, lexicógrafo y etimólogo español, autor del Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, del Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana y del Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, que hizo grandes aportaciones al estudio del catalán, castellano y otras lenguas romances.


El origen de la gaita zuliana según Rafael Molina Vílchez,
La gaita zuliana, como muchas otras manifestaciones del costumbrismo latinoamericano, es mestiza. Tiene un mosaico genético poliétnico, pero su raíz es hispana, aunque la hispanidad se conserve en progresiones muy diferentes a la gaita marabina (llamada también gaita de furro), canto de criollos urbanos, en quienes sobrevive con fuerza, en comparación con la gaita de tambora y la perijanera, en las cuales la negritud deja una marca más intensa”. [cita requerida]
Nota: Rafael Ángel Molina Vílchez, historiador, médico, músico y compositor zuliano nacido en Maracaibo el 12 de mayo de 1940.
Este estudioso del folklore señala que la gaita es española, pero que con el tiempo surgieron dos tendencias divergentes: La gaita marabina y las gaitas negras. Esta opinión ha generado polémicas, sin embargo, es bastante compartida, ya que el término «gaita» es de raíz galaico-portuguesa: viene del gótico «gaits» que significa «cabra», porque el fuelle de la gaita gallega se hace con el cuero del caprino.

Gaita Zuliana

De España a través de los Países árabes africanos llegó hasta Turquía, en cuya lengua se traduce como «flauta del pastor», lo que estaría de acuerdo con el dibujo que encontró Agustín Pérez Piñango con la gaita Glorioso San Sebastián, que data de 1668, según documento localizado en el antiguo Colegio Nacional de Maracaibo, que trae la letra y la música en caracteres gregorianos. Sería la gaita más antigua que se conoce. Sin embargo, otros estudiosos, entre ellos Juan de Dios Martínez sostiene que la gaita se inició con los esclavos negros en las haciendas del Sur del Lago, como protesta y evocando sus fiestas de las zonas africanas de donde provenían.
Nota: Agustín Pérez Piñango fue un músico, naturalista, educador, escritor, artista escénico y promotor cultural venezolano. Nació en Caracas el 20 de enero de 1913 y se traslada a Maracaibo desde 1925, dónde muere el 12 de diciembre de 1989. Participó en diversas agrupaciones de teatro, música y variedades, en la Sinfónica de Maracaibo y la Academia de Música de Maracaibo, entre otros.


Juan de Dios Martínez Suarez, nació en Bobures, estado Zulia en 1945, hijo del comerciante Pedro Martínez y de María Isabel de Jesús Suárez, cocinera y vendutera. Fue criado por su abuela materna, María del Carmen Suárez, quien le dijo a sus nueve años de edad: «Mire hijo, usted ya sabe leer y escribir, póngase a guardar todo lo que le dicen esos viejos que vienen todas las tardes a buscar los panes y los dulces que yo hago«. De allí en adelante, fue anotando cada una de las leyendas, mitos y enseñanzas de las personas del Sur del Lago de Maracaibo. Se convierte en un gran investigador de la cultura afro zuliana y de la afro venezolanidad, con más de 70 publicaciones e incontables reconocimientos, incluyendo los de la Unesco. Se dedicó a enseñar el complejo y sonoro ritual del Chimbánguele. Entre sus obras más importantes son: El Gobierno del Chimbánguele, Presencia de África en el Sur del Lago de Maracaibo y Cultura y Dependencia en América Latina. El 2 de octubre de 2005, fallece a las 10 de la noche, este gran cultor de la música afrocaribeña de nuestro país, Juan de Dios Martínez, escritor, músico e investigador de las culturas africanas del Zulia y de Venezuela, líder fundador del Grupo Ajé, a través del cual recuperó y grabó música, cantos y danzas de origen negroide. Fue nombrado Patrimonio Musical del Zulia el 23 de agosto de 1993, y se le otorgó la Mención Danza Folclórica del Premio Conac (Consejo Nacional de la Cultura, Venezuela).
Preocupado por preservar el patrimonio cultural e histórico de Venezuela, y especialmente del estado Zulia, escribió ensayos musicales e históricos, biografías, obras teatrales y grabó obras musicales autóctonas


ORÍGENES Y EVOLUCIÓN DE LA GAITA

Orígenes de la Gaita Zuliana


No hay duda que el origen de la gaita zuliana tiene sus raíces en la época de la conquista y la colonización española, al mezclarse los conquistadores con nuestras aborígenes, y unos y otros a su vez, con los negros esclavos que fueron traídos del África para trabajar en estas colonias de América, pues los aires, ritmos, melodías, danzas, etc., de la Península, influyeron poderosamente en nuestras costumbres autóctonas como con-secuencia del poder político, económico, social, religioso, etc., que ejercía España en América, y por tanto, la música como las costumbres, usos y tradiciones españolas, así como las otras artes, ejercieron marcada influencia en el medio ambiente entre los habitantes de estas colonias americanas, llegando a constituir esa mezcla de las tres razas, un producto del mestizaje: la nueva raza venezolana.

Dr. Arturo Uslar Pietri

Uno de los rasgos más característicos e importantes de nuestro mundo americano es, sin duda, al decir del Dr. Arturo Uslar Pietri, el del mestizaje. Cuando se habla de mestizaje americano se piensa, generalmente, continúa diciendo Uslar Pietri, que este proceso se ha reducido al muy conocido de la mezcla de sangre que durante más de cuatro siglos en tierra americana se ha venido verificando entre blancos, indios y negros,
«Este mestizaje es ciertamente importante, pero hay otro que no lo es menos y desde cierto punto de vista lo es seguramente más, y es lo que pudiéramos llamar el mestizaje cultural, porque en gran parte los hombres somos lo que somos, no por la sangre que corre en nuestras venas, sino por el ambiente cultural en que nos hemos formado, es decir, por los valores, los principios, las normas, las creencias, las convicciones y los prejuicios que hemos recibido de una sociedad determinada».
«El mundo americano es el escenario de la confluencia de varias culturas. Tenemos, originariamente, una cultura europea, representada por la España del siglo XV, que hace impacto sobre una serie de sociedades, desarrolladas en grado diverso, entre las poblaciones indígenas de América, las que tenían, a su vez, sus culturas. Había una cultura de los mayas, una de tos aztecas, una de los incas, una de los chibchas, y así muchísimas más. A estas culturas, absorbiéndolas, dominándolas y deformándolas, et tipo de cultura occidental que representaba España. Pero no ocurre simple-mente una sustitución. No es que desaparecen las culturas indígenas y en el vacío que ellas dejan viene a establecerse sola y dominadora una especie de traslación de lo que había en España, sino que esa cultura española, a su vez, se llena de sustancia indígena. Hay palabras, alimentos desconocidos, hechos nuevos geográficos, animales nuevos, plantas nuevas, y todo esto, que entra a formar el juego de los valores de la gente que pasa al mundo americano, constituye ya un mestizaje, es decir, el español que vino a Las Indias, al cabo de cierto tiempo, ya no se parecía al español que se quedó en España, aun cuando su sangre fuera exactamente la misma del que se quedó allá. ¿Por qué? Porque ya en él había tenido efecto el formidable proceso del mestizaje cultural».

Dr. Arturo Uslar Pietri. «Valores Humanos». Tomo 11. Editorial Mediterráneo, Diego de León, 30. Madrid. (España) 1964.
Nota: Arturo Uslar Pietri (nacido en Caracas, el 16 de mayo de 1906 – fallecido también en Caracas, el 26 de febrero de 2001), fue un polímata (La polimatía es la sabiduría que abarca conocimientos sobre campos diversos de la ciencia, arte o las humanidades. Un polímata es un individuo que posee conocimientos que abarcan diversas disciplinas): abogado, periodista, filósofo, escritor, productor de televisión y político venezolano. En Venezuela ha sido considerado como uno de los intelectuales más importantes del siglo XX.


A eso se añadió, más tarde, la presencia del negro que trajo también no una cultura sino varias culturas africanas que se hibridizaron y mezclaron en el producto final del gran mestizaje cultural, que es el rasgo fundamental del mundo americano.
La nueva raza venezolana que nació de ese mestizaje de sangre y cultural evolucionó luego con la guerra de Independencia política de Venezuela y con la guerra social de la Federación y sucesivos movimientos militares y civiles que modificaron muchos prejuicios raciales, sociales y de otra diversa índole, pues nuestros héroes independentistas fueron algunos blancos criollos, pero en su mayoría hombres del pueblo llano: ya mulatos, zambos, negros, cuarterones, salto atrás, criollos patriotas en general, que tomaron las armas contra el Reí de España y posteriormente las riendas del poder político y militar en sus manos.
La guerra de la Independencia ayudó a la liberación del indio y a la «desafricanización», y ese proceso histórico terminó con la esclavitud en Venezuela, porque desde los comienzos de la República, Bolívar proclamó dos veces la abolición de los esclavos; en 1812 al pisar Tierra Firme en Carúpano, y en 1816, en Ocumare, esta última vez, para cumplir con el ofrecimiento que le hiciera él a Pétion, su buen amigo y colaborador de Haití. Bolívar dio pruebas de su sentido antiesclavista, manumitiendo mil esclavos de su hacienda de San Mateo. Bolívar en la Convención de Ocaña, en Bucaramanga (1828), decía a sus contertulios, lo siguiente:
«En los primeros tiempos de la independencia se buscaban hombres, y el primer mérito era el ser guapo, matar muchos españoles y hacerse temible: negros, zambos, mulatos, blancos, todo era bueno, con tal que peleasen con valor; a nadie se le podía recompensar con dinero, porque no lo había; sólo se podían dar grados para mantener el ardor, premiar las hazañas y estimular el valor; así es que individuos de todas las castas se harán hoy entre nuestros generales, jefes y oficiales, y la mayor parte de ellos no tienen otro mérito personal sino aquel valor brutal y enteramente material que ha sido tan útil a la República, pero que en el día, con la paz, resulta un obstáculo al orden y a la tranquilidad. Pero fue un mal necesario».
Juan Liscano. «Folklore y Cultura». Caracas, 1950. Edit. Ávila Gráfica.
Nota: Alexandre Sabès Pétion (pronunciado /alɛksɑ̃dʁ sabɛs petjɔ̃/ nacido en Puerto Príncipe (Haití), el 2 de abril de 1770 – fallecido el 29 de marzo de 1818), fue un militar y político haitiano. Fue presidente de Haití entre 1806 y 1818. Nació en Puerto Príncipe, hijo de una mujer negra (la dama Úrsula) y del colono francés Pascal Sabès. En 1788 fue enviado a Francia para estudiar en la Academia militar de París. Adoptó el seudónimo de Pétion en honor de Pétion de Villeneuve, que fue miembro de la Convención y de la Sociedad de los amigos de los negros. De vuelta a su isla natal, participó entre 1798 y 1799 en la campaña de expulsión de los británicos y de los españoles.

Juan Liscano Velutini


Juan Liscano Velutini (Caracas, Venezuela, 7 de julio de 1915 – Caracas, Venezuela, 17 de febrero de 2001) fue un poeta, escritor, ensayista, editor e intelectual venezolano, de gran influencia cultural a mediados y finales del siglo XX, reconocido como folclorista, columnista y promotor cultural.


Manumitiendo: Dar libertad a uno o más esclavos.
Así en pocas palabras, resumió Bolívar todo nuestro proceso histórico y nos señala que todas las clases sociales se fundieron en nuestro conflicto bélico con España y nuestro elemento criollo, de cualquier color alcanzó posiciones de mando en el país, con los consiguientes derechos y deberes.
Tanto la Independencia como la Federación, influyeron en los profundos cambios de nuestras costumbres, tradiciones, cantos, ritmos, melodías, etc., y de allí se caracterizaron nuestros aires y ritmos criollos nacionales y regionales y se terminó por estructurar nuestra gaita zuliana que venía cantándose ya desde hacía varias décadas, es decir, desde los tiempos de la Colonia.


De la búsqueda que hemos hecho durante varios años sobre el origen de la gaita zuliana y de las investigaciones, consultas y fichas recogidas entre personas ancianas maracaiberas y en los libros de nuestros costumbristas e historiadores zulianos, hemos llegado a la conclusión de que cuando aún la Provincia del Zulia y por tanto Venezuela, estaba bajo el dominio español y no se había logrado su independencia política, la gaita zuliana era en su primitiva formación, un ritmo y canto popular que para divertirse empleaba el pueblo durante cualquier época del año, es decir, era de carácter festivo, aun cuando lo utilizaba también para cantar a la virgen y demostrar su religiosidad así como expresión de sus alegrías y tristezas, a la vez que constituía un arma de combate y de protesta contra el gobierno español, porque era la única manera que tenían pacíficamente los criollos, oprimidos política, social y económicamente, de expresar sus sentimientos patrióticos y su repulsa al dominador hispano. Esa forma de repulsa se exteriorizó ya en forma más pública, cuando empezó a decaer el poderío español en Tierra Firme, debido a que Padilla fondeaba su flota en la bahía de Maracaibo y amenazaba al Jefe realista Gral. José Tomás Morales. Allí surgieron las gaitas políticas contra el Gral. Morales; otras a favor del Gral. Padilla y otras donde se loaba a la heroína altagraciana Ana María Campos, y luego cuando triunfaron los patriotas en la batalla naval del Lago en 1823.


Es muy difícil entonces en la evolución cultural y social de un pueblo, poder precisar la fecha exacta en que determinada costumbre, uso, tradición, ritmo, aire o melodía musical, etc., haya tenido nacimiento y empezado tener vigencia, pues regularmente transcurren muchas décadas antes de llegar a formarse y a aceptarse totalmente esas tradiciones, ritmos folklóricos y costumbres por el pueblo, debiendo pasar primero por el tamiz de varias generaciones. Por esa razón, es impreciso determinar la época exacta en que empezó a cantarse en el Zulia nuestra gaita, porque aparte de no existir documentos antiguos y pruebas de ese hecho, debió como toda ex-presión folklórica o tradicional, pasar primero por un lento proceso de evo-lución cultural y social durante muchos años hasta cristalizar en la típica y folklórica gaita zuliana.
Es lógico en consecuencia aceptar el hecho histórico, de que muchos años antes de tener lugar el movimiento libertario en Venezuela, ya se venía gestando en el espíritu del pueblo zuliano y de nuestros músicos criollos, el germen de aires, ritmos, melodías, danzas, etc., obra del injerto y del espíritu inquieto, aventurero y alegre del español con el carácter huidizo, taciturno y fatalista de nuestros indios, así como del de los negros esclavos trasplantados del África para trabajar en las haciendas de café y cacao de la costa sur del Lago, con sus tambores, su magia, sus cantos que llenaban de fiesta los lugares donde vivían, ya fuera en Gibraltar y Bobures, ya en otros sitios de Venezuela, y así de esa mezcla de negros e indios, el primero transmitió al segundo, la pasión violenta, la sensualidad y también la rápida transición de tos sentimientos, y de ese mestizaje de sangre y Cultural, fusionado a la vez con la raza española, salió el criollo venezolano o mestizo, ya sea el mulato, zambo, pardo, cuarterón o salto atrás,
Con todos esos elementos raciales de rápida y viva inteligencia, ambicioso e Igualitario, generoso y muy sensible a la música, improvisor, voluntarioso, rápido en su don de adaptación, violento, reñido con la sistematización, con el orden y la disciplina y Con la jerarquía».
Arturo Uslar Pietri. — «Letras y Hombres de Venezuela». Tierra Firme. Fondo de Cultura Económica, México, Buenos Aires, 1948.


De esa mezcla racial y cultural nació también esa música típica muy nuestra, donde se encuentran fusionadas la alegría de la española con la de los primitivos cantos y ayes monótonos de nuestros aborígenes, habitantes de estas tierras vírgenes, y las danzas, cantos, tradiciones y supersticiones también de los negros esclavos importados.
Nota: Ayes es la forma de plural del sustantivo ay, qué significa suspiro o quejido, y deriva de la interjección ay, que puede emplearse tanto para expresar dolor y pena, como para manifestar miedo o temor.


LO QUE NUESTROS HISTORIADORES ESCRIBIERON SOBRE LA GAITA ZULIANA

La Gaita Zuliana


Nuestros antiguos costumbristas e historiadores zulianos, nada dijeron en sus libros respecto del origen de la gaita zuliana, a pesar de existir publicados algunos, no hemos podido consultarlos por no encontrarse en nuestras bibliotecas públicas ni aún en las privadas. Esos trabajos de carácter folklórico e histórico del Zulia son: de Jorge Valbuena, «Datos para Leyendas Populares y Cuadros del Folklore Zuliano»; de Federico Valbuena, «Apuntes Históricos» (inédito); «Cantos Populares», recogidos por Octaviano Hernández; «Semblanzas Zulianas» por Lossada Piñeres (estudio histórico sobre próceres y personas conspicuas del Estado Zulia); «Gaitas Marabinas» por el Gral. José María Rivas, autor también de la revista «Flores de Pascua» y de «Costumbres Zulianas», libro este último citado en este estudio; «El Diccionario Histórico de Moreri”, de fines del siglo XVII, describe la Ciudad de Maracaibo de aquella época (no se sabe dónde encontrarla) ; «Esbozo Histórico-Geográfico del Estado Zulia» por el Dr. Alfredo Jahn; «Historia del Cantón Altagracia» por el Coronel Francisco María Faría (obra inédita) ; «Breves Notas Biográficas» con escritos de José R. Yépez, Francisco Añez Gabaldón y José Domingo Medrano (historia novelesca) publicada por la firma A. Urdaneta & Compañía, y otras más que sería largo enumerar.


Ciro Nava dice que:
«La gaita maracaibera, la canción pueblerina, las danzas guajiras, los chimbángueles costeños, los valses y las polkas sociales, los fandangos y pareados saladilleros, son las expresiones típicas del músico y el cantor de la tierra zuliana; del sano y rudo artista ciudadano Indígena, marino y campesino de la tierra de Mara y Ana Campos, siempre enjoyada de ondas, palmeras y relámpagos».
«Los músicos y cantores del Zulia, en la prehistoria de la cultura marabina, son los primeros poetas y heraldos del alma ardiente y musical del pueblo zuliano. Bajaron hasta el Lago de sus montañas perijaneras y las estepas guajiras. Surcaron sus ríos y sus costas venidos de la tierra adentro. El baile y la queja indígenas, el aire y el son costero, la copla y la décima del tiplista y poetas populares, el sonido dulce y profundo del caracol marino y la zampoña campesina, el rasgo cantarino del «tiple» sabanero y la ráfaga sonora de la guitarra española, el arpa y el tambor, el «furro» y las maracas… he allí sus obras y su corte primitivo y moderno de la armonía».
Ciro Nava. — «Centuria Cultural del Zulia», 1940. Caracas.
Nota: Ciro Nava. Nació en Maracaibo en 1888, y murió en Caracas, en 1979 Fue escritor, educador, periodista e historiador. Utilizó los seudónimos de: C. N, Esofagiano y Pic- Nick, autor de Centuria Cultural del Zulia, libro que ofrece un significativo aporte pera el conocimiento de la cultura regional desde la fundación del Colegio Nacional de Maracaibo hasta ser El liceo Baralt. Fue miembro del Centro Científico de Estudiantes y presidente de la Asociación de estudiantes del Zulia (1911), miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela.


Tiplista: persona que interpreta el tiple.
El tiple es un instrumento musical proveniente de Colombia, Con origen en la vihuela de mano traída por los españoles en el descubrimiento de América1. Es un cordófono de la familia de las cuerdas pulsadas. Tiene 12 cuerdas metálicas, agrupadas en cuatro órdenes o grupos de tres cuerdas afinada de la más baja a la más aguda en el orden re4 – sol4 – si4 – mi4 (tonalidad de do mayor) o do – fa – la – re (tonalidad de si bemol) la cuerda central se afina una octava por debajo de las dos laterales. Las primeras menciones a tiples se encuentran en textos españoles del siglo XVII y XVIII.
Cordófono: Instrumento musical que suena al vibrar una o varias de sus cuerdas.
Centuria: Siglo (período de 100 años).

Un Zuliano Rajao


Santiago Hernández Yepes nada dice tampoco respecto del orígen de la gaita zuliana, pero hace constar que:
«aunque algunos la confunden con los «aguinaldos» o «villancicos» navideños que se cantan en toda Venezuela –inclusive en el Zulia—, la «gaita» zuliana es una canturía típica muy diferente, que enriquece el folklore venezolano. Quien la presencia no puede incurrir en la confusión, que sin duda obedece a mala descripción hecha por terceros, o el empeño mezquino de algunos en restarle méritos espirituales al Zulia, o a la coincidencia de la época en que ambas fiestas se practican. Sin embargo, debemos señalar que las «gaitas» comienzan con anticipación a los villancicos y terminan más tarde».
Santiago Hernández Yépez. — «Gaita Zuliana», 1956, Caracas. (Folleto).
Nota: Santiago Hernández Yepes. Nació en Maracaibo en 1898, y murió en Caracas en 1978, Fue: marino, periodista, político y escritor (biógrafo, narrador y poeta), firmaba con sus iniciales S.H.Y. Nieto del Ilustre poeta Zuliano José Ramón Yepes. Inició estudios de medicina y efectuó estudio de marina en la Escuela Naval de Venezuela, perteneció al grupo “Seremos”, fue redactor de Estandarte y Director de Argos (Puerto Cabello) -Redactor de la “Semana”, “El Fonógrafo” y “El Excélsior (Maracaibo) Secretario de: H L Boulton CC. Y de Blohm Co. (Pto Cabello). Ocupó diversos cargos públicos: Concejal de Maracaibo, Secretario privado del Gobernador Vicencio Pérez Soto, jefe de sección de Aduana de Maracaibo, Diputado a la Asamblea legislativa del estado Zulia y otros. Dejó varios ensayos y trabajos literarios dispersos en varios periódicos.

David Belloso Rossell


David Belloso Rossell, escritor costumbrista zuliano, dice que:
«el origen de la gaita es de la época colonial, porque para festejar los días de pascuas navideñas, la gaita constituye uno de los cantos originales de la región zuliana; se interpreta en todos los pueblos que rodean al Lago; que estos cantos se aprovechan para alabar o criticar asuntos político-sociales».
David Belloso Rossell. — «Evocaciones del Maracaibo de Ayer». (Artículo publicado en «Panorama» del 3-1-1965).
Nota: David Belloso Rossell, nació en Maracaibo (Edo. Zulia) el 19 de abril de 1882 y falleció en Maracaibo (Edo. Zulia) el 14 de octubre de 1984. Comerciante, industrial, banquero, periodista y escritor. Fundador del diario Panorama de Maracaibo. Hijo de Abraham Belloso Gutiérrez y de Elvira Rossell Bravo. Se inició como comerciante independiente en 1907, fundando con su hermano Abraham la librería Hermanos Belloso Rossell, convertida en Editorial Hermanos Belloso Rossell a partir de 1910, dedicada, en particular, a la edición de libros pedagógicos. En el seno de esta editorial surgió, el 25 de abril de 1913, una revista titulada Panorama, la cual posteriormente pasó a ser un periódico de circulación diaria (1.12.1914) y uno de los principales órganos regionales de prensa del país. Incorporado a la Junta Directiva del Banco de Maracaibo (1934), David Belloso Rossell ocupó la presidencia de este instituto en1948. Presidente del Concejo Municipal de Maracaibo (1942-1944), fue miembro fundador de la C.A. Seguros Catatumbo (1957), del Banco Hipotecario del Zulia (1961) y de la Siderúrgica Occidental, C.A. A lo largo de su vida, escribió y publicó numerosas obras relacionadas con la historia y costumbres del Zulia. En 1962 se retiró de toda actividad empresarial.


Pedro René Barboza, escritor zuliano, opina que:
«el origen de la gaita zuliana no proviene de los «villancicos» que suelen ser cantados para las pascuas, porque la estructura de la gaita zuliana es muy distinta, como también la de los instrumentos musicales que se utilizan, como son el cuatro, el furruco, las charrascas, las maracas, el tambor, y que su origen es típicamente maracaibera«.
Pedro René Barboza. «La Gaita Zuliana». (Artículo en «Panorama» de Maracaibo del 1-1-1965).
Nota: Pedro René Barboza, nacido en Maracaibo, Zulia, Venezuela en Feb 1898 a Carlos Arévalo y Alcira Barboza. Pedro Rene Barboza se casó con Ángela María de la Encarnación de la Torre Pacheco y tuvo 3 hijos. Falleció el 3 de octubre de 1968 en Maracaibo, Zulia, Venezuela.

Luis Guillermo Sánchez


El Maestro Luis Guillermo Sánchez, compositor y músico zuliano, Director Artístico de la radioemisora «Ondas del Lago» de Maracaibo, afirma que:
«la gaita zuliana es un ritmo que tiene bases folklóricas y que, por tanto, no se pueden aceptar totalmente esas transformaciones de mal gusto, esas adiciones caprichosas que deforman el aire premeditadamente por el sólo prurito de innovar, de causar impacto en el público. Eso no podemos aceptarlo –dice Sánchez— como una consecuencia del espíritu de los nuevos tiempos, ya que no existe uniformidad en los cambios ni en las formas rítmicas. Que la gaita del 1800 no fue igual a la de 1920 lo aceptamos, pero observamos que el ritmo fue sufriendo gradualmente modificaciones, res-petándose la expresión típica, sin pretenderse que la gaita obligadamente, muchas veces con afanes e intenciones comerciales, desvirtúe su esencia y su construcción musical».
Luis Guillermo Sánchez. «La Gaita Zuliana». (Artículo en «Panorama» de Maracaibo del 11-1965).
Nota: Luis Guillermo Sánchez, Nació el 10 de mayo de 1913 y murió el 30 de agosto de 1969. Músico, pianista, violinista y compositor maracaibero “El Cantor del Amor, del Lago y de la lluvia”. Fue miembro fundador y directivo de la Orquesta Sinfónica de Maracaibo, integrante de la Orquesta de Cámara de la Universidad del Zulia, fundador de la Asociación de Músicos y Artistas del estado Zulia y compositor de música religiosa, misas, motetes y plegarias. Fue premiado en muchos Concursos por sus hermosas obras musicales, tales como: el merengue, Soy venezolano, con el cual obtuvo Mención Honorífica en el estado Apure en 1945; con el valse Lluvia, donde ganó el Premio en el Concurso El Zulia Musical en su Radio, en 1948 y patrocinado por la Lotería del Zulia; y muchos otros reconocimientos más. El maestro Sánchez García también incursiona en el bolero, pasodoble, chotis y en el bambuco, todos con un gran éxito. Dedicó parte de su vida a la producción radiofónica; fue libretista y cronista periodístico sobre temas de arte y folclor y durante veintiocho años ejerció el cargo de director artístico de la emisora Ondas del Lago.
Compuso para varios ritmos: valses, danzas, contradanzas y bambucos; además de boleros, pasodobles, chotis y merengues. Además del inmortal vals “Lluvia”, de su pluma nacieron “Soy venezolano”, “Recordándote”, “Maracaibera”, “Maracaibo de mi vida”, “Tus ojos”, y otra más. La cápsula incluye entrevista con su hijo Jorge Sánchez.

Manuel Matos Romero


Manuel Matos Romero, dice en su estudio publicado en 1948, intitulado «Conceptos sobre el Origen Histórico y Desarrollo y Evolución de la Música en el Zulia», que:
«La gaita zuliana es uno de los aires más típicos y populares de esta región occidental del país, y tiene su origen en la in-fluencia que ejercieron los «villancicos» y «aguinaldos», aun cuando algunos le encuentran semejanza con la «jota española». — La gaita constituye Iza emoción jolgórica de los habitantes de pueblos y aldeas zulianos, expresada en versos, principalmente en días de pascuas y navidades, y es acompañada regularmente con instrumentos típicos como el cuatro, el furro, las maracas, las charrascas, el tambor, etc
Agrega además Matos Romero, que:
«la gaita en su primera parte, consta de ocho o doce compases, o sea el «estribillo» de 4 o 6 estrofas que es cantado por el coro general, o sea por todos los «gaiteros» o acompañantes de la gaita, con estrofas variables, matizadas de fino ingenio, en donde se alaba, critica o ironiza, ya la actitud de los gobernantes de turno, ya el humanitarismo o repulsa hacia alguna persona o institución, ya la buena o mala calidad de algún producto, ya en fin las simpatías o el desprecio que el pueblo siente por algo». Luego en la segunda parte, viene el verso o cuarteto (algunos le dicen cuarteta), que puede o no tener relación con el con-tenido del estribillo o referirse a alguno de los presentes o a cualquier tema en general, el cual es cantado por un hombre o una mujer, alternándose regularmente, pues de no se haría demasiado monótono el verso o la copla cantada por una misma persona«.
Manuel Matos Romero. «Conceptos sobre el Origen Histórico y Desarrollo y Evolución de la Música en el Zulia», 1948. Imp. Criollo.
Nota: Manuel Matos Romero, nace en Quisiro en 1906, municipio Miranda del estado Zulia, destacado historiador, escritor, ensayista, musicólogo, educador, folclorista y abogado, que dedicó su vida a rescatar la historia del Zulia. En 1930 recibe en la Universidad de Pisa, Italia, el título de Doctor en Jurisprudencia, y más adelante, en la Universidad Central de Venezuela, el de Doctor en Ciencias Políticas y Sociales. Fungió como profesor de Derecho Romano, Derecho Español, Derecho Público Eclesiástico, Principios Generales de Derecho, Derecho Penal y Legislación en Minas en la Escuela de Ciencias Políticas de Maracaibo. También fue magistrado de la Corte Superior de Justicia del Estado Zulia, juez de primera instancia en lo Civil y Mercantil del Zulia, diputado a la Asamblea Legislativa del Estado Zulia por el distrito Páez y el Congreso Nacional. Matos Romero fue director-gerente de las emisoras Ondas del Lago y Radio Cabimas, administrador de la revista del Colegio de Abogados del Zulia, Miembro de Número de la Academia de Historia del Zulia y su presidente entre los años 1977 y 1979. Fue, además, un gran conocedor de las costumbres y leyendas de la región zuliana, de su folclor y de su música, recabando mucha información para las futuras generaciones. Manuel Matos Romero fallece en Maracaibo el 22 de agosto de 1989.

Régulo Díaz (Kuruvinda)


Régulo Díaz (Kuruvinda), escritor costumbrista zuliano, sostiene que:
«la edad de la gaita puede estimarse en 150 años y que los elementos que sirvieron de génesis a la formación popular de la gaita resuman vestigios del «motete» (Composición musical corta para tocar en las Iglesias), del villancico, y de las «octavitas» preñadas de sátira y de elogios, según el caso a contar». — Agrega también Díaz, que «todavía a fines del siglo anterior, la Gaita no había perdido su aspecto de motete, puesto que la temporada gaitera se iniciaba en los templos«.
Régulo Díaz. — «Anotaciones sobre la Gaita Zuliana». (Artículo publicado en «Panorama» de Maracaibo el 30-1-1965).
Nota: Régulo Segundo Díaz, nace en Maracaibo en 1906. Fue pintor, escritor y cronista espontáneo de su ciudad natal, Régulo Segundo Díaz Labarca, conocido como «Kuruvinda», autor de los libros: ¿Quién es Maracaibo?, La Pequeña Venecia del Estado Zulia, entre otros. Como artista visual y cronista usó los seudónimos de Curubinda, Duruay y Kuruvinda. Estudió Pintura en la Escuela de Artes y Oficios durante cuatro años con el maestro Manuel Puchi Fonseca, y más tarde, se dedicó a impartir clases de pintura a domicilio. Fue el ayudante del maestro Antonio Angulo en la creación del plafón del Teatro Baralt. En 1944 se convierte en director y redactor de La Revista Libre, y durante cinco años se dedicó a la búsqueda del entierro, un presunto tesoro de Santa María de Belén, ubicado en la carretera vía a La Concepción, hoy municipio Jesús Enrique Lossada. En 1947, parte desde la Catedral de Machiques, Zulia, junto a José Domingo Márquez «Mingo» y José Joaquín Rojas «Rojitas» hacia Detroit, Estados Unidos, logrando una de las más grandes hazañas del mundo entero; viajar de Machiques a Detroit sin carreteras. Régulo Segundo Díaz murió en la ciudad de Maracaibo el 12 de febrero de 2005.


El Profesor José Alberto Lugo Rivas, Ex Director de Educación y cultura en el Ejecutivo del Estado Zulia, afirma que:
«la versión más aceptada es la que coloca la gaita zuliana como una resultante de los cantares religiosos llamados «aguinaldos» y «villancicos» que se cantan en las Iglesias durante Navidad y Año Nuevo«,
y luego agrega que:
«al analizar la gaita zuliana se nota mucho de común entre ellas, en lo que atañe a su mecánica.”
José Alberto Lugo Rivas. — «Se ha perdido el sentido típico de la Gaita Zuliana». (Artículo publicado en «Panorama», 1965).

Enrique Rodríguez, sostiene que:
«es un hecho que la gaita original nació en los albores de nuestra integración racial, bajo la influencia de los cánticos pascuales trasplantados a la tierra zuliana por los primeros españoles del catolicismo«.
Enrique Rodríguez. — «Instrumento musical del Pueblo allano para expresar sus alegrías e inquietudes». (Artículo en «Panorama» de Maracaibo del 9-12-1963).


José Corona Andrade, periodista, dice que:
«la gaita tuvo su génesis en las sencillas estrofas y la música de los Aguinaldos pascuales, es innegable. Y ese detalle obliga a pensar que la fase inicial tuvo lugar en los años de la Colonia».
José Corona Andrade. «Las Gaitas Zulianas de 1900 y pico». («Panorama» 1965).


Agustín Pérez Piñango, músico y compositor, Director del Instituto de Ciencias Naturales (Parque Zoológico) y del Parque de la Tradición, donde hace representar danzas folklóricas zulianas desde hace varios años, opina que:
la gaita, en su aspecto musical genérico, es el mismo en todas partes: Una parranda pueblerina que toma de aquí y de allá hasta formar su propia anatomía. En ese conjunto existe un elemento típico básico muy importante, o sea el tonillo, dejo o acento característico, peculiar para hablar; la manera original de arrastrar, alargar o entrecortar las frases. Esa sensación musical está absorbida, no tan sólo en la rítmica y en el acento melódico de la gaita, sino que es propio de las canciones o cantares de cada región; y es a ella a quien precisamente la psicología musical debe su principal expresión anímica.”
“Por eso, al analizar, rítmica, melódica y psicológicamente las danzas zulianas antiguas, nos resulta una amalgama de PLEGARIA Y DANZA. De esta misma manera, muchas gaitas de la época, aún conservan esa vivencia de danza-plegaria amalgamada con otros aires, donde predominan villancicos, canturrias, tonadas, influencia teatral y otras reminiscencias peninsulares.”
“Esos motivos celulares impuestos por la costumbre, absorbidos por el dolor del indio y unidos a la sumisión esclava del negro, compartieron la nostalgia y la apatía dé sus desdichadas razas.”
“Después, el tiempo estilizó: y de toda esa evolución que consigo traen los nuevos ritmos de trabajo y de vida, nació también un nuevo principio musical como grito de una liberación del alma.”
“Este magma, que iba constituyendo la cristalización de la gaita en nuestro medio, era la gestación de futura concepción folklórica. Su canto de alarma nos decía que el Viejo Mundo se estaba criollizando en estos lares, o lo que es lo mismo: Los conquistadores pasaban a ser los conquistados.”
“Así, la gaita zuliana, heredera de esas vicisitudes y claro espejo de una emancipación, unida al tonillo sui géneris del nativo, constituye hoy, la personalidad conquistadora de una forma musical legítima y eminentemente zuliana»
.
Agustín Pérez Piñango. — «La Gaita», 1967. (Folleto mimeografiado).
Nota: Agustín Pérez Piñango. Nació en Caracas el 20 de enero de 1913 y se traslada a Maracaibo desde 1925, dónde muere el 12 de diciembre de 1989. Participó en diversas agrupaciones de teatro, música y variedades, en la Sinfónica de Maracaibo y la Academia de Música de Maracaibo, entre otros. Preocupado por preservar el patrimonio cultural e histórico de Venezuela, y especialmente del estado Zulia, escribió ensayos musicales e históricos, biografías, obras teatrales y grabó obras musicales autóctonas. Fue también un naturalista autodidacta, director del Parque de la Tradición y fundador y director del Instituto de Ciencias Naturales del Estado Zulia (1944-1966) que incluía un museo de ciencias naturales, jardín zoológico, división de taxidermia, división de herborización y cátedra de ciencias naturales, contribuyendo a la popularización de la ciencia en el occidente de Venezuela.


José Ramón Morales, periodista y escritor costumbrista zuliano, dice que:
«la gaita se encuentra en su mejor época. Ha triunfado rotundamente dentro y fuera del país. Sin embargo, por razones tradicionalistas y hasta comerciales, debe cuidarse un poco la libertad con que se vienen ejecutando gaitas, algunas sin sentido, otras sencillamente vulgares y mu-chas que no son otra cosa que simples plagios musicales. Tratándose de una de nuestras riquezas folklóricas, las composiciones gaiteras deben ser ajustadas a lineamientos éticos que no hieran tan profundamente su origen y contenido. Mucho se ha escrito sobre la raíz de esta manifestación navideña original del Zulia, al parecer calcada sobre los tradicionales villancicos, con algo de «saeta» sevillana, y su condimento de punto cubano o «bomba» mexicana. Es una cuestión de discusión de fondo para los folkloristas. Es de notar también que mientras la gaita, se mercantiliza y cubre de colores deslumbrantes, con «long-plays» relucientes los mercados disqueros, la primitiva y legítima «gaita de tambora» ha desaparecido prácticamente».
José Ramón Morales. — «Pasando el Puente». «Triunfo de la Gaita». (Artículo en «Panorama» del 4-12-1967).

Heberto Castro Pimentel


Heberto Castro Pimentel, periodista, dice que:
«sobre el origen de la gaita no se sabe nada definitivo. Yo siempre he oído decir —agrega—que nació en «El Empedrao» (mi parroquia maracaibera) y que en sus comienzos era cultivada en honor a Santa Lucía a partir del 13 de diciembre, finalizando los festejos el 2 de febrero con la «subida de los furros», cuando estos instrumentos se colocaban en «los soberados» de las casas, en espera de que llegara de nuevo, con el próximo año, el día de la popular “Patrona«. Y luego agrega que «Los que saben de estas cosas aseguran que fueron los frailes españoles, en las postrimerías del siglo XVIII, quienes innovaron las prácticas religiosas con los cánticos gaiteros, en un intento de modificar los villancicos, adaptándolos a la sensibilidad de aquellos feligreses cruzados por tres sangres. Los religiosos introdujeron la zambomba (llamada también mandullo, furro o furruco), lo mismo que la charrasca, de tan vibrantes sones, y los criollos por su parte añadieron el tambor (o la tambora), el cuatro y las maracas».
Heberto Castro Pimentel. «La Gaita es acogida jubilosamente como Ritmo Pascual de los venezolanos». (Suplemento del diario «El Nacional» de Caracas del 12-12-1965).

Eloy Enrique Porras, periodista, dice que:
«Como expresión folklórica la gaita zuliana tiene un encanto peculiar. Pero la zulianidad hipócrita do algunos le hacen daño a esta genuina expresión musical de la región. La gaita es agradable cuando se la interpreta bien, con acoplamiento rítmico, sin estridencias ni desafinamientos. Los peores enemigos de la gaita son los intérpretes que la distorsionan y quienes aplauden tales deformaciones.”
«En varias ocasiones —continúa diciendo Porras– hemos hecho esta observación y se nos ha interpretado equivocadamente, hasta el punto de advertirnos alguien de no plasmar estos conceptos en letra de imprenta.”
-«Cuidado escribes algo contra la gaita, porque los zulianos te fusilan».
“Así nos dijeron. Pero no podemos permanecer callados, no solamente como lesionan la gaita compositores y conjuntos improvisados. Sin embargo, estos bárbaros no tienen ni siquiera la culpa, porque después de todo no existe ninguna ley que impida a la gente alborotar sin ritmo ni concierto con tambores y otros instrumentos de cuerda o de percusión, a menos que alguna autoridad resuelva aplicarles las ordenanzas municipales contra ruidos molestos. A quienes criticamos en especial es a las empresas disqueras que graban esas gaitas, que ni siquiera pueden calificarse de gaitas verdaderas, como una interpretada por la cantante Lila Morillo y cuya grabación en realidad no pasa de ser un mosaico de boleros, joropos, rumbas y otras manifestaciones completamente ajenas a la gaita misma.”
«También debernos protestar —agrega Porras—. contra las emisoras radiales del Zulia por la poca consideración demostrada ante una audiencia a la cual se le debe mayor respeto y consideración, pues no hay derecho a que debamos mantener nuestras radios apagadas ante la falta de variedad en las programaciones. Desde que amanece hasta la madrugada siguiente, las emisoras zulianas atosigan a sus oyentes con puras gaitas, como si no hubiese forma de cambiar la gaita intercalándola en medio del repertorio musical. Es más, este brutal empeño en obligar a los oyentes a no escuchar otra cosa diferente constituye, en buena lógica un acto de crueldad mental. Así opinamos, y así lo decimos, con franqueza. Aunque nos fusilen
«.
Eloy Enrique Porras. — «Palabras para un Sordo». (Ex Director del diario «CRITICA» de Maracaibo del 14-11-1967. Artículo).

Ali Brett Martínez


Ali Brett Martínez, periodista, cree que:
«el ritmo de la gaita no nació en «El Saladillo» como han tratado de asegurar algunos cronistas», y afirma que como «lo sostienen algunas crónicas serias, la gaita nació en la conocida barriada de «El Empedrao», dentro del territorio religioso de la Virgen de Santa Lucia, pues fueron los «empedraderos» los que cantaron gaitas por primera vez».
Alí Brett Martínez. — «El Hechizo de la Gaita ha cautivado a Venezuela». (Artículo publicado en «Panorama» de Maracaibo en 1965).
Nota: Alí Brett Martínez fue un periodista y escritor venezolano nacido el 28 de noviembre de 1922 en Carirubana, estado Falcón, y fallecido el 14 de junio de 1979 en Caracas. Aunque no recibió formación académica formal, Martínez fue el autor de importantes crónicas históricas y regionales entre las que se destacan sus trabajos sobre el estado Falcón y el alzamiento militar ocurrido en Puerto Cabello en 1962 conocido como El Porteñazo. Sus restos están enterrados en el Cementerio del Este de Caracas. Nacido en una familia de pocos recursos, Brett Martínez se inició laboralmente como obrero de la industria petrolera. En 1936, participó en la primera huelga petrolera que sucedió en el país y poco a poco empezó a participar en publicaciones de contenido político. Hacia 1945, mientras aún era obrero petrolero en Lagunillas, fue sindicalista, trabajó como redactor del periódico «Joven Guardia» y fue colaborador de Tribuna Popular, medio impreso del partido comunista de Venezuela. Entre 1953 y 1955 trabajó como columnista del diario Médano de Punto Fijo y fue corresponsal del diario caraqueño La Calle en la Península de Paraguaná hasta que en 1956 ingresó al diario El Nacional como corresponsal del estado Mérida. Brett Martínez trabajó con El Nacional por siete años y en ese tiempo también fue corresponsal en Puerto Cabello, La Guaira y Los Teques. Entre 1964 y 1967, Brett Martínez se separó temporalmente de El Nacional y trabajó como redactor de revistas y periódicos como Variedades, El Gallo Pelón, El Venezolano, El Siglo, La Verdad, Diner’s y Bohemia. También escribió para el diario Panorama y Crítica del estado Zulia antes de volver a El Nacional y servir como corresponsal de Coro, Puerto Cabello, Barcelona, Valencia y Maracay, donde fue corresponsal adjunto del diario. A partir de 1966 y hasta su muerte, Brett Martínez unió a su labor periodística la producción de trabajos históricos de investigación, algunos de los cuales se han convertido en las principales fuentes de los temas que cubrió y que aún son publicados bajo los auspicios del Fondo Editorial Alí Brett Martínez. Su última obra fue en 1978 con la novela Suriquiva mar afuera, la única en la que experimentó con el género de ficción.


Cristóbal Rodríguez considera que:
«la gaita no nació para ser cantada en ocasión de las festividades de Pascua, y por otra parte, es muy diferente de tos aguinaldos. Pero ocurre que en el Zulia hay un tipo de gaita dedicada a Santa Lucía, muy venerada por los habitantes de ese Estado, cuya fiesta se celebra el 13 de diciembre».
Y más adelante trae una cita del folklorista venezolano Luis Felipe Ramón y Rivera, tomada de un artículo que este último publicara, en donde dice que:
«dada la coincidencia del mes y la fecha del 13 de diciembre en que se celebra a dicha Santa, sepa-rada sólo por tres días de los festejos de la Navidad, que comienzan el 16 con el novenario de las misas de aguinaldo. Hay conexión, desde luego —agrega Ramón y Rivera–, por el carácter festivo que tornan las celebraciones populares a partir de esas fechas, pero no hay identidad, porque los aguinaldos son cosa bien diferente de las gaitas. Lo que pasa es que, en el Zulia, las gaitas realizan el papel procesional y festivo que en otros lugares asumen los conjuntos de aguinalderos«.
Cristóbal Rodríguez. — «La Alegre Música de la Gaita Zuliana». — (Artículo en el diario «El Nacional» de Caracas, el 21-12-1965.)

Luis Felipe Ramón y Rivera


Luis Felipe Ramón y Rivera, agrega que:
«No creernos que, en el Zulia, ni siquiera en Maracaibo, se diera el caso de que algún Gaitero gallego, en los viejos tiempos coloniales, acompañara a los marabinos en sus primitivas parrandas, ejecutando una gaita, porque de haber sido ese el caso, el instrumento junto con la parranda, habría devenido instrumento tradicional, lo mismo que acontece con todos los demás que integran nuestro folklore. En cambio, ¡es más verosímil que se haya utilizado un instrumento que como el totoy o el masi, guajiros, tienen semejanza al del oboe, y la relación sonora haya determinado el nombre, pues es mucho el parecido entre un timbre como el del oboe –en este caso el totoy- y el de una gaita. Nada de raro tendría que hubiese existido primariamente una fiesta guajira (hay incluso algunas gaitas con nombres guajiros como «Güira pía») basada en el toque del totoy o el masi… Esta relación puramente hipotética, si bien no inverosímil, está reforzada por un hecho: en Bobures nos han dicho que sin clarinete no hay gaita. El clarinete, evidentemente, reemplaza en el oído tradicional a un instrumento de agudo y brillante sonido».
Luis Felipe Ramón y Rivera. — Citado por Cristóbal Rodríguez en su artículo «La Alegre Música de la Gaita Zuliana», pero no dice Rodríguez la fuente de donde tomó los párrafos de Ramón y Rivera, ni el periódico o libro ni la fecha de su publicación, etc.
Nota: Luis Felipe Ramón y Rivera (nació en San Cristóbal, estado Táchira; el 23 de agosto de 1913-murió en Caracas, el 22 de octubre de 1993) fue un violinista, compositor, profesor, escritor y folclorista venezolano. Además de piezas musicales como la ya mencionada Brisas del Torbes, Luis Felipe Ramón y Rivera dejó una importante contribución musical en obras para canto como Lejanía, Matinal, Aires de verde montaña5 y composiciones para piano como Joropo y Tierra andina, además de composiciones infantiles. Su labor como folclorista ayudó al rescate de importantes tendencias de la música prehispánica. Además de la permanente presencia de la Orquesta Típica Nacional. Su labor como compilador y escritor se plasmó en diversos volúmenes, más de 20 libros.


Antonio J. Acevedo G., Licenciado en periodismo de la Universidad del Zulia, opina que:
«la gaita zuliana lo constituyó una forma de canto religioso»,
y luego agrega que:
«la gaita vino a definirse en lo que podemos llamar «su verdadera esencia y propósito», cuando se hizo profana, cuando se fue quedando en las casas, cuando fue utilizada como vehículo de la sátira popular».

Antonio J. Acevedo G. — «Ensayo sobre la Gaita Zulia». 1966. Maracaibo, pág. 17. Universidad del Zulia. Dirección de Cultura.


Vitelio Reyes, escritor, periodista e historiador zuliano, sostiene que:
“sabemos poco del origen de la «gaita zuliana», acaso «por falta de serias y perseverantes investigaciones, cuidado si por indiferencia regional en asuntos de esa calidad, y colige el origen de la cantata, su formación, nombre y curso en el instrumento musical de ese mismo nombre usado en Europa, (España, Francia, etc.)».
— Luego agrega el mismo Reyes que:
«el nombre de la hoy generalizada gaita zuliana, puede vincularse también a la segunda acepción, contenida en el antiguo adagio castellano: «no estar para templar gaitas», es decir, para darse a consideraciones y, desde luego, ver-lo todo con suma indiferencia. Cierto o no —dice Reyes— se basan estas especulaciones en simples conjeturas, sin mayor fianza histórica. La verdad escueta, no ha podido hallarse aún y el génesis de la gaita se pierde en el dédalo de especulaciones literarias más o menos acertadas»
.
— Continúa diciendo Vitelio Reyes, que:
«Tal como la cantan algunos conjuntos callejeros y hasta muchos de cuantos se presentan por radio y televisión, la gaita pierde signos típicos. — La están presentando con adulteraciones de letra y ritmo. Con aire de rumba y en ciertos casos de porro colombiano. Por esa senda terminarán por arruinar sus características regionales y ha de perder el sabor folklórico tradicional».
Vitelio Reyes. — «La Gaita del Folklore Zuliano». (Artículo en «El Universal» de Caracas, el 2-1-1967).
Nota: Vitelio Reyes. Nace en la población de Quisiro, estado Zulia en 1908, fue cuentista, ensayista, biógrafo, historiógrafo, periodista, político y parlamentario. Fue un destacado periodista que tuvo la oportunidad de publicar numerosos libros, entre los que se encuentran: Ensayo Biográfico del Lago de Maracaibo; Páez, Venezolano Integral; y, Vida y Obra del Mariscal Juan Crisóstomo Falcón Arquetipo de Longanimidad. Recibió varios galardones por sus obras escritas, entre ellos: Premio Único en el Concurso Homenaje al Héroe Epónimo Mariscal Juan Crisóstomo Falcón, otorgado en 1969 por el Centro Histórico del Estado Falcón; Premio Único del Certamen Histórico del diario El Impulso en el Cuatricentenario de Barquisimeto; primer premio del Certamen del Trisesquicentenario del Descubrimiento del Lago de Maracaibo; premio del Concurso del Círculo Artístico del Zulia y Mención de Publicación en el Concurso de Cuentos de El Nacional. Además, fue miembro de los Centros Históricos de Lara y Falcón, perteneció al Círculo Artístico del Zulia y a la Institución Zuliana de Caracas, desempeñándose también como secretario general de Gobierno del estado Falcón y diputado al Congreso Nacional.


Un periodista que firma con las iniciales L.S.R., en artículo publicado en el periódico «El Nacional» de Caracas, del 19 de diciembre de 1966, bajo el título de «EL PESEBRE LIBRA SU BATALLA COMO SÍMBOLO DE LA NAVIDAD», dice que:
«Hoy, la gaita con su ruido ensordecedor, con su ritmo profano, todo ello acompañado de letra que mezcla las frases alusivas a la temporada, con palabras incoherentes, con los recuerdos de la fiesta anterior y con la invitación indirecta al baile. Antes el villancico no era baile. Hoy la gaita es ritmo que predispone al movimiento. Antes el villancico inspiraba los recuerdos amables. Hoy la gaita motiva sensaciones del momento. ¿Podría decirse que transforma el espíritu de la navidad?«.
L.R.S., «El Pesebre libra su batalla como Símbolo de la Navidad», 1966. dic. 19.


La gaita tiene carácter profano y festivo y se baila en Gibraltar desde sus orígenes, ya que nació con carácter alegre y no religioso por excelencia, y se canta accidentalmente en cualquier época del año cuando es necesario destacar una manifestación de típico sabor regional, y no solamente en Navidad, aun cuando ha habido y hay gaitas de tipo religioso dedicadas a la Virgen de Chiquinquirá y de Santa Lucía y que se cantaba antiguamente a las puertas de las iglesias en las pascuas de diciembre.
El villancico, en cambio, si es esencial y típicamente un aire pascual de carácter religioso y el aguinaldo una derivación del villancico. Es muy cierto el hecho de que en muchas gaitas se han empleado y se siguen empleando palabras incoherentes, que nada expresan constituyen una repetición fastidiosa y sin sentido, cosa que combatimos, lo cual caracteriza indudablemente una deformación de la folklórica gaita zuliana.
La gaita por su misma esencia tradicional, de origen popular y de carácter festivo y no religioso, sí predispone al baile, a la fiesta, al jolgorio, a la parranda, porque ese es el sentir del pueblo zuliano, y es por medio de este folklórico ritmo que él expresa sus alegrías y también sus penas, y por tanto su jacarandoso y movido ritmo, es natural que predisponga al baile y al movimiento, y eso no puede ser en absoluto criticable, pues el pueblo es el único dueño de su folklore y es quien lo canta y baila y le da el carácter festivo, religioso, etc., que quiera.


El Dr. Lisandro Alvarado, etnólogo, historiador, médico, filólogo, venezolano, en su libro «Datos Etnográficos de Venezuela», trae una cita de Ramón de La Plaza, tomada del libro de éste intitulado: «Ensayos sobre el Arte en Venezuela», página 57, que dice así:
«El Mare o Gaita (de La Plaza), es el instrumento de viento más generalmente usado entre los indios que habitan la parte del territorio comprendido en lo que de antiguo se denomina Colombia. Notase en estos cantos, monotonía de los ritmos, peculiar al carácter indolente de los pueblos incultos; si alguna vez la melodía es extraña, y sin intención, por lo común afecta una forma sencilla y una ex-presión melancólica«.
Dr. Lisandro Alvarado. — «Datos Etnográficos de Venezuela», Caracas.
Nota: Lisandro Alvarado (El Tocuyo, Venezuela, 19 de septiembre de 1858 – Valencia, Venezuela, 10 de abril de 1929) fue un médico, naturalista, historiador, etnólogo y lingüista venezolano. En 1871 viajó a Trujillo para finalizar el bachillerato. Al poco tiempo, la carencia de recursos por parte de su familia le obligó a dejar los estudios y trabajar como dependiente en una farmacia en Barquisimeto. No obstante, en 1878 se trasladó a Caracas para iniciar estudios de medicina. En 1881, por medio de Acosta pudo conocer a José Martí en Caracas, quien tuvo una importante influencia en su visión de la vida y la ciencia. En este sentido, una vez que obtuvo su doctorado en medicina, Lisandro Alvarado se radicó en Ospino (Estado Portuguesa). Recorrió el país en lomo de burro, en canoas y a pie, lo que le permitió entrar en contacto directo con la realidad venezolana: los paisajes, la vegetación, la fauna, las costumbres y tradiciones populares, la manera de hablar de las personas, incluyendo los numerosos pueblos indígenas que conoció y cuya lengua pudo estudiar de primera mano. Viajó a Europa como cónsul y como delegado médico, en 1891 volvió a la provincia e inició la publicación de un conjunto de trabajos de investigación. En este período redactó varios estudios: Neurosis de hombres célebres de Venezuela (1893) y Sobre las guerras civiles del país (1894). Aparte de estos trabajos, también publicó una serie de trabajos relacionados con la lingüística y la lexicografía, siendo el primero de ellos Ideas sobre la evolución del español en Venezuela (1903), siguiendo con Glosario de voces indígenas en Venezuela (1921), Alteraciones fonéticas del español en Venezuela (1922, reelaborada en 1929) y finalmente su Glosario del bajo español en Venezuela (1929). En 1920 regresó a Caracas para trabajar en la Dirección de Política Comercial (del Ministerio de Relaciones Exteriores). Como reconocimiento a su extensa labor en la investigación, fue incorporado como individuo de número de la Academia de Medicina (en 1905), la Academia de la Lengua (en 1922) y la Academia de la Historia (en 1923).

Isabel Aretz

Isabel Aretz, competente folkloróloga argentina casada con el venezolano Luis Felipe Ramón y Rivera, también investigador folklorista, dice lo siguiente:
«Cantos de Navidad: Debemos incluir aquí los Aguinaldos «aguinalderos» y «pastores», las Tonadas del Niño que entonan diferentes cantores a dúo, así como Pasacalles, Gaitas y cantos especiales de Posadas. Estos últimos no llevan acompañamiento y tienen carácter europeo; los restantes, son muy venezolanos, con su ritmo generalmente de Merengue, que se encuentra desde el Zulia (con un tipo de Gaita) hasta Oriente, y binario en seis por ocho, en Los Andes. En estos cantos suele alternar el canto de un solista con el estribillo coreado. Se acompañan con diferentes Instrumentos de cuerda y numerosos percutores«.
Isabel Aretz. «Manual del Folklore Venezolano», Caracas, 1957. – Ministerio de Educación. Dirección de Cultura.
Nota: Isabel Aretz-Thiele (Buenos Aires, 14 de abril de 1909 — San Isidro, 2 de junio de 2005), fue una compositora, investigadora, escritora y etnomusicóloga argentina nacionalizada venezolana. En 1947 contrae matrimonio con el músico y escritor tachirense Luis Felipe Ramón y Rivera, a quien conoció cuando éste se encontraba en Argentina ampliando su formación académica, ese mismo año viaja por primera vez a Venezuela invitada por Juan Liscano para organizar la sección de música del Servicio de Investigaciones Folklóricas de reciente creación. En compañía de su esposo viaja a diversas regiones de Venezuela, ampliando sus estudios del folklore americano. Desde entonces mantuvo una ardua labor como docente e investigadora, con constantes viajes por todo el continente. En 1966 recibe una beca Guggenheim con la que recorre México, Colombia, Ecuador y Centroamérica salvando numerosas melodías autóctonas. En 1968 obtuvo un doctorado summa cum laude en música en la Pontificia Universidad Católica Argentina. En Venezuela funda el Instituto Interamericano de Etnomusicología y Folklore (INIDEF) [actual Fundación de Etnomusicología y Folklore (FUNDEF) institución que presidió entre 1990 y 1995], con el soporte de la Organización de Estados Americanos (OEA). Fue también profesora de etnomusicología de la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela e impartió la docencia, gracias a su labor en la INIDEF, en universidades de México y Colombia. Fue fundadora de la cátedra de etnomusicología en diversos países. Fue también profesora de etnomusicología latinoamericana en la Universidad de Indiana en Estados Unidos. En 1979 se creó en Las Palmas de Gran Canaria la primera Escuela de Folklore bajo su asesoramiento, tras una estancia de su primer Director José Manuel Echevarria Walls en Venezuela en los años 76 y 77. Entre 1980 y 1982 la Dra. Isabel Aretz se trasladó a Canarias en varias oportunidades para impartir Cursos sobre Etnomusicología y Folklore junto a su esposo, el prestigioso etnomusicólogo Luis Felipe Ramón y Rivera. Allí se celebraría también bajo su asesoramiento el «Primer Congreso Iberoamericano de Etnomusicología y Folklore» en el que participaron cerca de 150 destacados profesionales de instituciones de toda Iberoamérica e Israel. Junto al ilustre investigador José Antonio Calcaño (1900-1978), y bajo la dirección de Isabel Aretz, el Sr. Echevarria Walls realizó en Tenerife y Venezuela el trabajo de investigación sobre la Contra Majorera, de la Isla de Fuerteventura. En 1982 junto al maestro José Antonio Abreu funda la Orquesta de Instrumentos Latinoamericanos (ODILA) en el marco de la conmemoración del bicentenario del nacimiento del Libertador Simón Bolívar. Publicó 25 libros, principalmente sobre folklore latinoamericano, y una autobiografía. Entre su obra como compositora se cuentan 10 obras para orquesta, sinfonías, obras sinfónico-corales, para piano y suite para clave. En 1992 recibió el Premio Internacional Gabriela Mistral.


El notable cuentista zuliano, Dr. Marcial Hernández, trae un cuento intitulado «La Gaita», en su libro «Sueño de un Mediodía», 1936, pero no dice nada respecto al origen de este ritmo zuliano, sino que en forma simbólica da a entender que:
“son seres extraños los que la cantan, pues dice que el canto se congela en el aire frío de diciembre y no se sabe si lloran o cantan, si se regocijan o padecen y sospecha que no son de este mundo. La mujer de la maraca entonaba”
—dice Hernández—
“de cuando en cuando, con voz de pito, alguna cuarteta rancia:”


Ayer pasé por tu casa
y me tiraste un limón…
¡Qué bueno es el ron!
Si fuera calabaza,
me hubieras hecho un chichón!
¡Qué bueno es el ron!


Dr. Marcial Hernández. — «Sueño de un Mediodía», Maracaibo, 1936.
Nota: Marcial Hernández Añez, nace en Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela, el 31 de marzo de 1874. Son sus padres Don Pedro Manuel Hernández y Doña Abigail Añez de Hernández, y es el segundo varón de su familia. Muere en la misma ciudad el 29 de enero de 1921 con apenas 46 años; momentos antes había pronunciado un vibrante discurso en la plaza de Santa Ana con motivo de la fecha centenaria de la Declaración de Independencia de la Provincia de Maracaibo, hoy Estado Zulia. Estudia La Secundaria en el Colegio Federal de Maracaibo, y obtiene el título de bachiller en filosofía y letras el 7 de agosto de 1890. Doctor en Ciencias Médicas, profesor universitario, narrador, poeta, ensayista, cronista y orador. El 21 de diciembre de 1897, es nombrado Vicerrector Académico de la Universidad del Zulia, a partir del 19 de octubre de 1898 a 1890, y funda al lado de Francisco Eugenio Bustamante el periódico La Universidad del Zulia. Funda y dicta las cátedras de Antropología e Historia de la Medicina en L.U.Z. Sin embargo, apenas ejerció como médico entregándose de lleno a dictar cátedra, en el periodismo y en la literatura. Fue Subdirector del Colegio Federal de Varones, posteriormente del Liceo Baralt, desde 1907 hasta 1917; desempeñándose también como profesor de taquigrafía en la escuela de Comercio de Maracaibo e Inspector de las Escuelas Primarias. Jefe de la Sección Política y Secretario General del Estado Zulia, desde el 28 de noviembre de 1914 hasta el 20 de febrero de 1915; Secretario interino de Gobierno, del 28 de junio al 7 de julio de 1919. Secretario General encargado del 22 al 29 de enero de 1921. Diputado a la Asamblea Legislativa, Presidente del Concejo Municipal del Distrito Maracaibo y Representante al Congreso Médico en el Zulia como orador de orden.


Para el Dr. Ángel Emiro Govea,
«la gaita es una sonrisa que esconde o disimula el rictus de nuestra agonía, de nuestra inconformidad, de nuestra rebeldía…»
Nota: Ángel Emiro Govea Urdaneta, nació en Maracaibo el 21 de enero de 1916. Murió en la misma ciudad el 10 de agosto de 1997. Ensayista, narrador y cronista. Doctor en Ciencias Médicas (UCV 1942), abogado (LUZ 1960), profesor universitario, dirigente político, orador e historiógrafo. Fue discípulo de Jesús Enrique Lossada. Publicaciones: Lección Inaugural de la Cátedra “Rafael Urdaneta”, dictada por el Dr. Ángel Emiro Govea, el 24 de octubre de 1976. Urdaneta (1988); Urdaneta: Transfiguración Humana del Poder Moral (1995); El Coche de los Sábados (1997).


Según la ENCICLOPEDIA BARZA, la palabra GAITA es:
«un instrumento de viento caracterizado por un saco de cuero para almacenar el aire. Este es dirigido luego por una serie de tubos de doble lengüeta, especie de oboes, los cuales producen el sonido. Es un instrumento típicamente pastoril que, don diferentes nombres, se conserva hoy en Escocia, en Bretaña, en el Sur de Francia, en el Norte de Italia y con el de «gaita», en las provincias vascas, asturianas y gallegas de España«.
ENCICLOPEDIA BARZA. Tomo VIL pág. 211.

Pedro A. Barboza de la Torre


Pedro A. Barboza de la Torre, Profesor de Sociología y Director de la Escuela de Periodismo en la Universidad del Zulia sostiene que:
«el origen de la gaita debe buscarse en Galicia, donde un ritmo poético popular, llamado «la muñeira», que forma coplas endecasílabas, tiene una variante que forma la modalidad denominada «Gaita gallega», cuyos versos se hallan ligados tanto al ritmo de la melodía como el de los instrumentos que acompañan a los cantantes«.
— A continuación, agrega Barboza, que:
«En Galicia, el pueblo canta su «gaita» desde hace siglos, en las temporadas de mayores fiestas, «en los regocijos de los lugares y aldeas». — «Gaita es alegría, como en Andalucía se llama una forma de canto popular parecido a la «gaita».

Y se pregunta Barboza:
«¿Qué se llama Gaita? ¿El canto, ritmo, el instrumento, la fiesta?» Y responde el mismo: «La gaita no es tu ritmo. Hemos dicho que es el canto».
Pedro A. Barboza de La Torre. «Origen, Carácter y Revolución de La Gaita Zuliana». (Artículo publicado en «Panorama» de Maracaibo, el 3-1-1965).
Nota: Pedro Alciro Barboza de la Torre. Fue un abogado y educador venezolano nacido el 8 de noviembre de 1917 en Maracaibo, Zulia, y fallecido el 29 de junio de 2002 en la misma ciudad. Barboza fungió de director de diversas instituciones de Venezuela y fue el autor de numerosos libros de historia, derecho y filosofía. Hijo de Pedro René Barboza y Ángela María de la Torre Pachecho, Pedro Barboza comenzó su educación a temprana edad (quizás porque su padre era educador), realizando los 6 grados de enseñanza primaria en 5años. Durante la escuela, practicó atletismo, fútbol, y fue miembro de Boy Scouts en el Zulia. Estudió bachillerato en el Colegio Nacional de Maracaibo, actual Liceo Baralt, cuyo Director era Jesús Enrique Lossada, quien tuvo gran influencia en Barboza. Durante el bachillerato comenzó a interesarse en la política y escribe en contra de la dictadura gomecista. En 1942 contrajo matrimonio con Mary Pereira Arria, con quien tuvo dos hijas, Iris Marina y Alina Marina. En 1944 se graduó en la Escuela de Ciencias Políticas de Maracaibo, una extensión de la Universidad de Los Andes en la ciudad. Ese mismo año comienza a ejercer como abogado y al año siguiente regresó a la Escuela de Ciencias Políticas para dictar la Cátedra de Sociología. En 1946, tras la reapertura de la Universidad del Zulia, Barboza comenzó sus más de 50 años de servicio como educador en dicha casa de estudios. En 1964 se retiró de la práctica privada del derecho y se convirtió en Profesor de LUZ a tiempo completo. Además de la educación, Barboza ocupó diversos cargos administrativos en el estado Zulia, incluyendo: Director de la Escuela de Derecho(1949-1951), Director de la Escuela de Periodismo(1963-1970); Organizó la Dirección de Trabajos Prácticos de la Escuela de Derecho(1950); Organizador del Consejo de Desarrollo Científico, Humanístico y Tecnológico de LUZ (CONDES); Primer Coordinador-Secretario del CONDES (1961-1971); Profesor fundador de la Facultad de Humanidades y Educación (1959); Presidente del Colegio de Abogados del Estado Zulia (1949-1950); Presidente de la Asociación de Escritores de Venezuela, Sección Zulia; Presidente de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, Centro Correspondiente del Estado Zulia; Presidente de la Academia de Historia del Estado Zulia Barboza escribió numerosos escritos sobre masonería, institución en la que se inició el 26 de abril de 1947 en la Logia Regeneradores No 6,donde alcanzó el grado 33. Durante su vida fue Venerable maestro de la logia en tres ocasiones y frecuente orador. Fue Gran Maestro Adjunto en la Gran Logia de la República de Venezuela, ocupó el cargo de Soberano Lugar Teniente Comendador. Barboza llevó a cabo diferentes iniciativas para incorporar mujeres a las actividades masónicas y promovió la creación de una Logia Femenina del Rito Adopción.


Lo expresado por el Dr. Barboza de La Torre, acerca del origen de la gaita zuliana, puede lejanamente tener algún viso de certidumbre, porque no hay duda que tanto los instrumentos como los cantos y aires españoles (gallegos, andaluces, etc.), ejercieron indudable influencia en la formación de nuestra música criolla, pero no en la forma absoluta en que Barboza lo plantea, es decir, corno un trasplante completo de aquel instrumento (gaita gallega) y de la fiesta complementaria, a este nuevo Continente. — Estoy más de acuerdo con la opinión de Luis Felipe Ramón y Rivera, acerca de este particular, cuando dice que:
«No creemos que, en el Zulia, ni siquiera en Maracaibo, se diera el caso de que algún gaitero gallego, en los viejos tiempos coloniales, acompañara a los marabinos en sus primitivas parran-das, ejecutando una gaita, porque de haber sido ese el caso, el instrumento junto con la parranda, habría devenido instrumento tradicional, lo mismo que acontece con todos los demás que integran nuestro folklore«.

Barrio El Empedrao


Pensamos con Régulo Díaz, en que la gaita de carácter religioso tiene influencia del motete, así como de los villancicos, aguinaldos y octavitas, como también creemos que la edad de la gaita se remonta a más de dos siglos atrás.


Fernando Guerrero Matheus, Cronista de la Ciudad de Maracaibo, dice que:
«los orígenes de la gaita en nuestro país son oscuros y difíciles» y afirma también no tener «nada de aborigen ni de negroide» y estar «vinculada a la tradición peninsular por una sola de sus varias raíces: la zambomba, convertida en furro o furruco en el vocabulario gaitero zuliano«.
Fernando Guerrero Matheus. «La Gaita Zuliana». «Subida de los Furros». (Artículo en «Panorama» del 2-2-1965).
Nota: Fernando Guerrero Matheus, nacido en Betijoque, Trujillo y muere en Maracaibo en 1986. Fue empresario, historiador y escritor trujillano, cronista de Maracaibo desde 1961. Escribía con el seudónimo de Don Kalisto, y dejó una obra inmensa y obligada para cualquier estudio sobre el Zulia, por lo cual se mereció el respeto de todos los sectores de la zulianidad. Además, fue el primer presidente del Círculo Zuliano de Escritores, fundador del Club de Leones de Maracaibo, codirector del semanario Correo de Occidente y director del diario Panorama, fundador de la Asociación de Periodistas, seccional Zulia; miembro fundador del Centro Histórico del Zulia y del Centro Bolivariano de Maracaibo, director de la Biblioteca Pública del Estado Zulia y Miembro de Número de la Academia de Historia del Zulia. Toda su obra bibliográfica fue donada a la Biblioteca Central Rafael Urdaneta de la Universidad del Zulia, con un total de 512 ejemplares.


No podemos estar de acuerdo con lo afirmado por Fernando Guerrero Matheus, porque precisamente de aborigen y de negroide es que tienen mucho, como tienen también de español, por la in-fluencia que ejercieron los aires y melodías de las razas primitivas mezcladas con la jota española, con los villancicos, aguinaldos, etc. No puede pensarse como dice Guerrero Matheus, que nuestra gaita esté vinculada a la tradición peninsular solamente por la «zambomba», porque fueron mu-chas las influencias recibidas, no solamente de instrumentos, sino sobre todo de los aires, melodías, cantos, danzas, etc., de los españoles que in-fluyeron más sobre los pueblos americanos, que los mismos instrumentos, pues éstos son secundarios ante la influencia de los otros elementos.
No pensamos tampoco como dice Alí Brett Martínez, que la gaita nació en el barrio «El Empedrao», dentro del territorio de la Virgen de Santa Lucía, y que fueron los «empedraderos» los que cantaron gaitas por primera vez», pues si bien existía desde muy antiguo el barrio «El Empedrao», formado por casas aisladas, no debe olvidarse que aun cuando existió antiguamente la Ermita de Santa Lucía, y luego fue que se edificó el Templo del mismo nombre, éste apenas se construyó en 1876, cuando ya existía desde hacía siglo y medio, la Ermita dedicada a San Juan de Dios, construida en 1696 por Juan Andrade, y luego ampliada con mayor capacidad en 1732 y reconstruida con tres naves de mampostería en 1776. También existía un siglo antes que la Iglesia de Santa Lucía, el templo de Santa Bárbara, construido en 1749, y mucho antes que estas dos iglesias, fueron edificados los templos de Santa Ana y la Catedral de Maracaibo, respectivamente, el primero que empezó a construirse en 1607, y el segundo, años posteriores a 1608.

Barrio El Saladillo


No debe olvidarse tampoco el hecho, de que el casco antiguo de Maracaibo, cuando ya existía la gaita zuliana y la cantaban sus nativos, tanto en Maracaibo como en Gibraltar, en Los Puertos de Altagracia como en La Villa del Rosario de Perijá, etc., solamente llegaba dicho casco hasta la es-quina de la «Casa Alta» (edificio de dos plantas que aún existe situado en la esquina donde se cortan las calles Padilla y Obispo Lazo), y después seguían esparcidas unas cuantas casas de barro y techos de enea, que no constituían propiamente barrios en el sentido moderno, y por el Oeste, llegaba la entonces ciudad de Maracaibo hasta la Iglesia de Santa Bárbara y allí estaba «El Calvario». Luego fue extendido el casco de la ciudad hasta la Iglesia de San Juan de Dios, donde solamente habían construidas unas pocas casas desparramadas, que no formaban un verdadero barrio, sino aledaños.


De modo que la ciudad de Maracaibo, era tan pequeña, que todavía para el año 1800, cuando ya se cantaba la gaita zuliana, tenía solamente 12.000 habitantes según el Dr. Pedro Guzmán («Apuntaciones Históricas del Estado Zulia», 1889. Maracaibo.) y 22.000 según Depons, y para 1838 tenía Maracaibo 30.000 habitantes. Y fue solamente después de 1876, siendo el Padre Francisco José Delgado, primer Cura Párroco que tuvo la iglesia de Santa Lucía (estuvo de 1876 a 1881), cuando comenzaron en el barrio «El Empedrao», como ya quizás antes lo hacían en el barrio «El Saladillo» de Maracaibo y en sus afueras, a llevarle gaitas a la Virgen de Santa Lucía, porque yo considero que lo que sucedió a los gaiteros «empedraderos», según se cuenta, con el Padre José Tomás Urdaneta, Cura de Santa Lucía en 1881, cuando éste los arrojó de la iglesia, debe tenerse apenas como un hecho anecdótico y no corno la época precisa en que tuvo su origen la gaita zuliana, pues ésta la cantaban ya muchísimas décadas antes en Gibraltar, en Los Puertos de Altagracia, en la Villa del Rosario de Perijá, en El Saladillo, y en el mismo «Empedrao», antes de construirse dicho templo de Santa Lucía.
Algunos viejos gaiteros zulianos, competentes músicos del Maracaibo del pasado, como Ramón Bravo, Epaminondas González y Fernando Barboza, que conocieron bien los barrios «El Empedrao» y «El Saladillo», desde fines del siglo pasado, cuando eran aún reducidos aledaños, y personas serias que conocían bien los sucesos e historietas del Maracaibo antañón, como el Padre Jesús María Zuleta y Dr. Ramiro Parra, referían que varias de las gaitas dedicadas a la Virgen de Santa Lucía, que produjeron enojo en el Padre Urdaneta, fueron las que copiamos de seguidas, cantadas en la puerta de dicha iglesia por gaiteros en estado de ebriedad y que el Padre José Tomás Urdaneta, consideró inadecuadas a la seriedad del culto religioso: Helas aquí:


SANTA LUCIA
Gaita Zuliana de 1881.

Santa Lucía
tiene un chorote
que lo revuelve
de día y de noche.

Santa Lucía
tiene un caldero
que lo revuelven
los piragüeros.

VERSO
Señora Santa Lucía:
¿Por qué estáis tan amarilla?
¿de comer papaya verde
y beber agua del río?


Nota: CHOROTE y CALDERO: Es el cacao negro de formado por los desperdicios del cacao bueno. Como se sabe, esta bebida se hacía antiguamente en un jarro de barro cocido y se revolvía con un «molinillo». Lo tomaban los esclavos y la gente del servicio doméstico en las casas de los «blancos» en épocas coloniales. Es de observar que en estas gaitas, las palabras «chorote» y «caldero» no las empleaban los gaiteros con sentido «villano», pero como «irreverentes» quizás las interpretó el Padre José Tomás Urdaneta, y por esa razón y porque algunos de los gaiteros estaban «ebrios» y formaban un escándalo en el atrio, del templo, fue que dicho sacerdote expulsó a los gaiteros de la iglesia, pero no porque dicho levita fuera anti-gaitero, corno lo han sostenido últimamente algunos periodistas que han escrito sobre la gaita zuliana.


También es errada la aseveración del Dr. César Casas Rincón, cuando en el diario «El Nacional» de Caracas, 1966, decía que:
«15 o 20 años atrás, la gaita era, prácticamente patrimonio del famoso barrio «El Saladillo» y de sus alrededores en la ciudad de Maracaibo»,
porque las gaitas las han cantado siempre y las siguen cantando en todos los barrios de Maracaibo y en todos los pueblos que formaban la antigua Provincia de! Zulia, y luego el Estado del mismo nombre, no de 20 años atrás como él afirma, sino desde hace dos o más siglos.
La gaita zuliana pues, no nació ni en «El Empedrao» ni en «El Saladillo» de Maracaibo; nació y se cantaba desde antaño en todos los pueblos de la Provincia del Zulia y se ha seguido cantando tanto en Maracaibo como en Gibraltar, los Puertos de Altagracia como en la Villa del Rosario de Perijá, en Cabimas como en El Moján, así como en los caseríos de la costa del Lago y de la montaña y no particularmente en un barrio determinado de Maracaibo
«.
Nota: César Evangelista Casas Rincón, nació en Maracaibo el 12 de abril de 1918. Pasó sus primeros años de vida en la capital zuliana, pero por cuestiones laborales, la familia -integrada por los esposos Casas Rincón y sus tres niños- se trasladó hasta la población de Encontrados, municipio Colón. De regreso a Maracaibo, los hermanos Casas estudiaron en la Escuela Federal de Varones. Luego se fueron a Caracas e ingresaron en la Universidad Central de Venezuela, graduándose con honores. Para poder sostenerse, el joven César Casas se compró una máquina de escribir y apuntaba las clases, luego las transcribía y vendía estas transcripciones a sus compañeros para poder comprarse libros y todo lo demás que necesitara. Se graduó en 1944, vinculándose con diversas personalidades influyentes, entre ellas Eugenio Mendoza, lo cual le ayudó a quedarse en Caracas. Así conoció a Ramón J. Velásquez, quien lo llama a trabajar con él y así tuvo también su faceta como articulista. En 1949 se casó con Margot Torres Osorio, con quien tuvo seis hijos, y se radicó en Maracaibo. Como profesional de las leyes se desempeñó como juez de primera instancia en lo civil y mercantil del estado Zulia, magistrado suplente en lo civil, mercantil y del trabajo de la Corte Suprema de Justicia del estado Zulia. Así mismo cumplió importantes actividades en los campos de la empresa, la educación, las ciencias, la filantropía, la acción social y la deportiva. Con más de cincuenta años de vida profesional, al Dr. César Casas Rincón se le conoce como el artífice de la Feria Internacional de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Considerando que en 1965 presentó el proyecto de lo que sería la fiesta religiosa y cultural más importante del Zulia al entonces gobernador Octavio Andrade Delgado, quien aprobara el proyecto, para iniciar la I Feria de la Chinita en noviembre de 1966. Fue profesor de la facultad de Derecho de la Universidad del Zulia, consultor jurídico de LUZ; presidente de la fundación de la Universidad Rafael Urdaneta, del Instituto Pro-infancia, del Comité del Hospital de Niños, de la Fundación Eugenio Mendoza, de la Liga Antipoliomelítica, del Rotary Club de Maracaibo, así como de otras importantes instituciones y se mantuvo activo hasta el final de su vida en 1995.

Gibraltar. Estado Zulia


Hurgando en viejos papeles de privados archivos marabinos de música zuliana de antaño, hemos encontrado una gaita costera de Gibraltar de 1805, época anterior a la Independencia, de solamente tres estrofas con una melodía muy monótona, que dice así:


LA COSTERA
Gaita de Gibraltar, 1805.


Con el peso, con el peso
de la bella Cermira,
la tabla cimbró.


Como puede observarse, la música de esta gaita es muy sencilla y monótona, pues para esa fecha estaba aún en formación este alegre canto zuliano. Esta melodía perteneció al Maestro de clarinete Manuel Antonio Vílchez, quien en 1864 la había recibido de su maestro de música, y éste a la vez la obtuvo de su respectivo maestro y así vino pasando de maestros a discípulos durante muchos años, hasta que el Maestro Vílchez la dio a su discípulo de clarinete Epaminondas González en 1895, y éste nos la ha facilitado a nosotros para este estudio.
No creemos tampoco muy verídica la opinión de Ciro Nava y de Pedro René Barboza, cuando dicen que:
«el origen de la gaita es típicamente maracaibera«,
pues hay referencias de costumbristas e historiadores zulianos, acerca de que nuestra gaita se cantó antiguamente en Gibraltar, en Los Puertos de Altagracia del Zulia, en Perijá y en otros sitios de la costa y de la montaña en la Provincia del Zulia, en la misma época en que se cantaba también en la ciudad de Maracaibo, y así es lógico suponerlo, pues era en toda la región del Zulia donde venía perfilándose la gaita corno canto popular y no en una ciudad, población o lugar determinado. Por esa razón, su origen es típicamente zuliana y no particularmente maracaibera. No debemos olvidar que tanto Gibraltar como Los Puertos de Altagracia, son con pequeñas diferencias, pueblos tan antiguos como Maracaibo, pues el primero fue fundado en 1552 y refundado en 1592, y el segundo en 1600, aun cuando Altagracia empezó a nombrarse desde la llegada de Alfinger como punto de arribo de los que venían de Coro.


No pensamos tampoco como lo afirma el Licenciado en Periodismo Antonio j Acevedo G., en su estudio intitulado «Ensayo sobre la Gaita Zuliana», publicado en 1966, por la Dirección de Cultura de la Universidad del Zulia, de que la gaita zuliana «lo constituye una forma de canto religioso«, porque al estudiar y profundizar en los orígenes de la gaita zuliana, se llega a la conclusión de que nació como aire o ritmo festivo, alegre y jacarandoso del pueblo zuliano y no como canto religioso, aun cuando después por influencia de la religión católica (ejercida a través de los frailes españoles) en todas las actividades de la vida de las gentes de aquel entonces, tuvieron algunas gaitas carácter religioso, a la vez que la tuvo también de carácter épico y político durante los años de la guerra de Independencia y aun posteriormente.
SI no obsérvense las gaitas dedicadas al patriota Gral. Padilla y al jefe realista Gral. Tomás Morales, en 1822, 1823 y 1824, cuando se libró la batalle naval del Lago de Maracaibo, donde se alababa al primero y se recriminaba al segundo, así como la gaita dedicada a la heroína de Los Puertos de Altagracia, Ana María Campos, ordenada azotar por Morales.


Tampoco consideramos cierto lo aseverado por el citado Licenciado Acevedo G., cuando dice que:
«la gaita vino a definirse en lo que podemos llamar su verdadera esencia y propósito, cuando se hizo profana, cuando se fue quedando en las casas, cuando fue utilizada como vehículo de la sátira popular«.
En primer lugar, la gaita ha sido desde su origen profana y continúa siéndolo, así como también de carácter festivo o alegre, y siempre desde sus orígenes se le ha venido utilizando como vehículo de la sátira popular, así como de alabanza a alguna persona o cosa.
No importa que haya sido utilizada también con carácter religioso, porque eso era efecto de la época que se vivía entonces y porque, además, casi todas las manifestaciones artísticas del hombre han tenido ese mismo origen, ya que las danzas, los cantos y otras expresiones fueron formas primitivas de orar. La gaita la cantaba y aún la canta el pueblo para divertirse; nació pues en los hogares, alrededor de la lumbre familiar, en las fiestas y parrandas de las sencillas gentes del pueblo zuliano, en los bohíos de las montañas o de la costa, y siempre ha sido y continúa siendo vehículo de expresión de los sentimientos del pueblo, ya con visos de ironía, ya de alabanza a la Virgen, ya a un héroe o a una institución. Siempre ha estado en los hogares, en los ranchos campesinos o se ha cantado en las popas de las piraguas, como medio de diversión, siendo cantada más regularmente en la época de pascuas y navidad, pero ese hecho no significa que su origen fuera de carácter religioso, sino que la terminación del año ha sido siempre la temporada más propicia para el jolgorio y la alegría.

Gaita Zuliana


Por tanto, consideramos que la gaita zuliana, manifestación festiva del pueblo zuliano, se cantó indistintamente desde sus comienzos como típico ritmo criollo, tanto en la ciudad de Maracaibo como en los otros pueblos de esta región occidental del país, ya fuera con carácter festivo, ya religioso algunas veces, ya político en otras ocasiones, épico y por último con fines comerciales.
Por estas razones, no consideramos verídica la opinión de aquellos que han escrito afirmando, que la gaita zuliana nació según unos en el barrio «El Empedrao» y según otros en el barrio «El Saladillo» de Maracaibo.


Es cierto que antiguamente empezaba a cantarse la gaita el 13 de diciembre hasta el Día de Reyes (6 de enero), según unos o hasta el 2 de febrero según otros (Subida de los «furros») pero después que comenzaron a cantarse gaitas y a trasmitirlas por las radioemisoras zulianas, ya no se limitó a esas fechas antes indicadas, sino que durante todo el año se tocan por la radio discos con gaitas grabadas. Esto se debe sin duda alguna, a los nuevos tiempos, y a la inquietud de las generaciones actuales.

Victor R. Salazar Rodriguez

La Gaita vieja del Saladillo
El Bambuco
Paraguaipoa

Un comentario

  • Tiburcio José Rivas Ordoñez

    De Antología. Un aporte especial en estos tiempos de mediocridad
    FELICITACIONES Don Victor